jueves, 24 de noviembre de 2016

CRÍTICA | OUT OF NATURE (MOT NATUREN), de Ole Giæver


Hacia rutas salvajes
OUT OF NATURE (MOT NATUREN), de Ole Giæver 
Nominada al Nordic Council a la mejor película nórdica del 2015. Candidata a 2 premios Amanda
Noruega, 2014. Dirección y guión: Ole Giæver Música: Ola Fløttum Fotografía: Øystein Mamen Reparto: Ole Giæver, Trond Peter Stamsø Munch, Marte Magnusdotter Solem, Rebekka Nystabakk, Sivert Giæver Solem Género: Comedia dramática Duración: 75 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Martin, un hombre casado, con un hijo pequeño y trabajo estable, decide hacer una excursión por su cuenta por la montaña durante el fin de semana. Solo y en plena naturaleza aflorarán sus sentimientos, sus fantasías y sus dudas.


Ole Giæver dirige, escribe y protagoniza una de las películas más curiosas del último cine escandinavo. Sustentada casi por entero en un único personaje, el film cuenta un reencuentro con la naturaleza y una huida de la civilización, y lo hace de forma austera, sin grandes alardes técnicos y sumiendo al espectador en un estado de "relajación tensa". Mot naturen, en su viaje de ida y vuelta, deja a la superficie parte de los grandes males que afectan al ser humano del S. XXI como la soledad o la insatisfacción, temas y sentimientos reconocibles que terminan por ganarse la simpatía de la audiencia. 

La película llena su travesía agreste con un narrador omnisciente que nos hace partícipes de los pensamientos del personaje, una estrategia que distiende y enturbia la trama según el momento hasta convertir el metraje en un relato íntimo de subidas y bajadas emocionales. Una apuesta arriesgada que Giæver sabe culminar con éxito gracias a la sutil utilización de temas musicales, a la belleza no subrayada de ciertos planos o a la atmósfera onírica de su segundo tramo. 


Al final del trayecto que propone Giæver queda cierto regusto amargo. El corredor no encuentra el silencio y el final de Mot naturen es triste, pero simbólicamente apuesta por la resolución más favorable. Tal vez la única posible. El peso de "la insoportable levedad del ser", con toda su gravedad y su patetismo, se impone a cualquier voluntad personal. Y en ese maremágnum de dudas y de frustraciones, Mot naturen reivindica el cine como espejo de males colectivos y como una posibilidad para evadirse, perderse, reencontrarse y con un poco de suerte reconciliarse con uno mismo. Una pequeña esperanza (o tal vez no) para una película-experiencia con mucho encanto.


Para espectadores que se encuentran en una encrucijada vital y necesitan un cambio de aires.
Lo mejor: Ole Giæver, un "artista total" a seguir.
Lo peor: Que se tome como una película "pequeña".

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