domingo, 13 de noviembre de 2016

CRÍTICA | 100 METROS, de Marcel Barrena


Rendirse no es una opción
100 METROS, de Marcel Barrena
Dirección y guión: Marcel Barrena Fotografía: Xavi Giménez Música: VV. AA. Reparto: Dani Rovira, Karra Elejalde, Alexandra Jiménez, Maria de Medeiros, David Verdaguer, Andrés Velencoso, Bruno Bergonzini, Clara Segura, Alba Ribas Género: Comedia dramática Duración: 105 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 04/11/2016
¿De qué va?: Ramón tiene un trabajo bien posicionado y está a punto de tener a su segundo hijo. Todo se quiebra cuando, al ser hospitalizado tras un brote, descubre que padece esclerosis múltiple. Con la ayuda de su mujer y su suegro, Ramón intentará hacer frente a la enfermedad entrenándose para un maratón deportivo.


En su anterior largometraje, el director Marcel Barrena seguía los pasos de Albert Casals, un joven postrado en una silla de ruedas que recorría medio mundo sin dinero. El mensaje era evidente: las barreras mentales son más difíciles de esquivar que las físicas, por lo que hay que aprovechar cada momento y vivir con la mayor intensidad posible. Esa filosofía de vida, así como la voluntad de Barrena por encontrar historias extraordinarias en seres cotidianos, vuelve a ser el pilar de 100 metros, la historia de un padre de familia al que le diagnostican esclerosis múltiple. Dani Rovira, hasta ahora asociado a registros cómicos, se encarga de interpretar al protagonista, si bien la combinación de instantes dramáticos y cómicos no siempre queda bien resuelta, ni por el propio actor ni por el guión de Barrena. Por ello, lo mejor de la cinta es el contrapunto gamberro que aporta Karra Elejalde, nueva variación del díscolo simpático que lleva interpretando desde tiempos casi inmemoriables. Todos ellos, acompañados de una versátil Alexandra Jiménez y una recuperada Maria de Medeiros, dan forma a un cuento "bigger than life": cómo el protagonista, que al principio no podía andar ni 100 metros, termina entrenándose para realizar una prueba deportiva de 17 horas. Lástima que, para llegar a la meta, el espectador tenga que encajar golpes lacrimógenos (ese ambiente hospitalario "a lo Pulseres Vermelles"). El resultado es una película más sensiblera que sensible, con buenas intenciones, resultados óptimos y menos sutilezas de las que debiera. Rovira hace "un Iron Man" y consigue "un Will Smith": lo que vulgarmente se conoce como un cambio de registro forzado, diseñado única y exclusivamente para colarse de nuevo en la terna de los Goya. A veces, aunque el mensaje sea muy loable, "no todo vale".


Para espectadores que visionan con más corazón que cerebro.
Lo mejor: Karra Elejalde, en su salsa.
Lo peor: Su historia de superación da demasiada cancha a la "americanada" de autoayuda.

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