martes, 7 de abril de 2015

CRÍTICA | EL CAPITAL HUMANO (IL CAPITALE UMANO), de Paolo Virzì


El precio de una vida
EL CAPITAL HUMANO (IL CAPITALE UMANO), de Paolo Virzì
7 premios David di Donatello, incluyendo mención a la mejor película
Italia, 2014. Dirección: Paolo Virzì Guión: Paolo Virzì, Francesco Bruni y Francesco Piccolo, a partir de la novela de Stephen Amidon Fotografía: Jérôme Alméras y Simon Beaufils Música: Carlo Virzì Reparto: Valeria Bruni Tedeschi, Fabrizio Bentivoglio, Valeria Golino, Fabrizio Gifuni, Luigi Lo Cascio, Giovanni Anzaldo, Matilde Gioli, Guglielmo Pinelli Género: Drama, thriller Duración: 105 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 10/04/2015
¿De qué va?: En las vísperas de Navidad, un ciclista es atropellado en una carretera secundaria. Seis meses antes, cerca del lugar del accidente, los Bernaschi siguen con su rutina en la mansión familiar. Dino, un agente inmobiliario, hace amistad con Giovanni, un especulador financiero con mucha labia. La relación entre las dos familias parece ir viento en popa hasta que un suceso pone patas arriba la estabilidad económica y emocional de todos.


Muchas veces olvidamos que detrás de una creación artística siempre se esconde un posicionamiento político. No somos conscientes de ello, tal vez tampoco nos interese serlo (ir todo el día con el psicoanálisis a cuestas cansa muchísimo), pero todo lo que hacemos y todas las opciones que tomamos, bien como autores o como espectadores, esconden una trastienda ideológica. Lo dicho puede parecer una obviedad, pero toma especial importancia cuando uno se enfrenta al visionado y al análisis de una película como El capital humano, una obra que bebe de las corrientes estilísticas y temáticas de la contemporaneidad. Un film que es 'hijo de su tiempo', en el mejor y en el peor sentido de la expresión.

A día de hoy todos defendemos la libertad artística (¿alguien en su sano juicio no lo haría?), pero al mismo tiempo sancionamos aquellas películas que definen de forma muy nítida su bagaje político (la crítica, ante estos casos, suele recurrir a términos como 'panfleto', 'partidismo' o 'discurso fácil'). Ni tan siquiera los grandes autores restan inmunes a ello: basta pensar en las devastadoras consecuencias que tuvo para Medem la realización de La pelota vasca (la piel contra la piedra) o las más recientes notas airadas sobre la vinculación de Eastwood al ala más conservadora de la derecha norteamericana con motivo de El francotirador (lo reconocemos: el blog participó de ello en su momento) para darse cuenta de que la 'opinión pública' suele castigar a aquellos que dejan al descubierto sus colores políticos.


En paralelo a lo anterior, vivimos en un momento en el que todos los foros de expresión se han vanalizado. Ya no reflexionamos: nos limitamos a opinar (con un matiz: todos podemos verbalizar o escribir una opinión, pero la elaboración de una reflexión completa y compleja sólo está al alcance de unos pocos). Hemos creído que todo cabe en los 140 caracteres de un tweet, que el titular informa más que la noticia en toda su extensión y que lo bueno, si breve, es dos veces bueno. ¡Mentira! Estamos en un mundo globalizado y marcado por los lazos tecnológicos y las redes sociales, pero ello, lejos de unirnos, ha marcado todavía más las diferencias y los recelos. Y como resultado, el cine del siglo XXI, en términos generales, obedece a unos estándares morales, formales y comerciales bastante peligrosos: se evita la controversia, se compra la 'marca blanca' y se intenta ser cercano y reconocible a la par que exótico y universal. Pura falacia de la modernidad.

No hemos perdido el norte. Todo lo dicho viene a colación de El capital humano, una película que tiene su base en la Europa de la crisis económica y de valores. El film arranca con un camarero que, tras terminar su jornada laboral, es atropellado mortalmente por un coche. Uno podría pensar que a partir de ese momento la atención de la ficción recaerá en la víctima, pero no es así: ese arranque sirve a Virzì para hilvanar en tres capítulos y un epílogo las luces y sobre todo las sombras de los Bernaschi y su círculo más íntimo de socios y supuestos amigos. Los Bernaschi tienen su mansión a pocos metros del lugar del siniestro, por lo que el film empieza con una promesa funesta: en la vida de esos personajes 'algo huele a podrido'. Lo que sigue son tres visiones, tres variaciones de lo que sucedió o pudo suceder, de las verdaderas motivaciones y bajas pasiones de todos los participantes del misterio. Un conjunto que, obviamente, desemboca en un final en el que todas las piezas encajan y en el que el orden se reestablece, si bien también quedan al descubierto las verdades menos amables de unos y de otros.


Con estas líneas, podría parecer que El capital humano es un film despiadado que critica ferozmente a la burguesía corrupta o que no esconde su naturaleza política... No es así. Virzì nunca retrata el corazón de los Bernaschi: le interesa más retratar los 'satélites' que giran alrededor de éste. Prueba de ello es que los tres personajes que basan las partes del relato son nombres ajenos a la actividad corrupta del patriarca: Dino, el arribista que deja maravillarse por la opulencia de su amigo (en un primer episodio, además, de comedia subterránea); Clara, la mujer que vive ajena a los tejemanejes de su marido y que esconde su insatisfacción vital en proyectos que nunca llegan a realizarse ('crees que soy imbécil y por eso no me cuentas nada', le dice a su esposo en un momento clave de la película); y Serena, la falsa novia del 'heredero' que disfruta del estatus de su amigo sin tomar partido por nada ni por nadie (el perfil que representa Serena es muy parecido al de una Clara joven: de ahí que las relaciones entre ambas y la posible mutación de roles entre una y otra sea una de las cuestiones más interesantes del film). La película, por lo tanto, no se interesa, o al menos no de forma explícita, por Giovanni, el millonario que promueve la infelicidad de todos, y su hijo, un pijo de cuidado que no sabe cómo reaccionar cada vez que sale de su pedestal de 'niño rico'.

Se me ocurren dos justificaciones que explicarían por qué Virzì elide a conciencia el tratamiento de los personajes 'principales' (al menos, los que tienen más peso en la trama o los que concentran la maraña de engaños y falsas apariencias de ésta). La primera obedece a lo dicho anteriormente: El capital humano quiere gustar y llegar a todo tipo de públicos, y por ello evita ir al epicentro del problema, intenta no mojarse, opta por 'dejar a la libre intuición' los aspectos principales de la historia en lugar de detallar la personalidad y de filmar sin rodeos las malas artes de todos sus miembros. Esta visión gana enteros si vemos de forma panorámica el último cine italiano, fiel a argumentos de corte decadentista pero a la postre bastante condescencientes con aquello que en teoría están poniendo en duda: ahí están Viva la libertà, poco más que una comedieta sobre las rivalidades políticas, o Habemus Papam, una exposición generalista sobre la responsabilidad y el miedo escénico en lugar de la crítica al estamento eclesiástico que todos esperábamos de un autor como Moretti (a la contra, títulos como Reality, La gran belleza o la serie Gomorra sí han sabido ir más allá en sus principios temáticos, sin miedo a resultar ficciones muy crudas). 


La segunda teoría es más benévola con la película. Tal vez Virzì no puede contarnos las interioridades de Dino y de su retoño porque éstos son dos personajes en el fondo más planos de lo que parece. Al fin y al cabo, la situación de crisis, desfalcos y estafas sólo puede llevar la firma de alguien cegado por el interés monetario, de un perfil más básico de lo que podría intuírse a simple vista. Virzì 'desglamouriza' la figura del mafioso, echa por tierra la mística y los dilemas morales de 'los Padrinos': quienes portan la culpa o se ven salpicados por el engaño acaban resultando más humanos, y a la postre más interesantes como material cinematográfico. Por eso el film nunca nos muestra la reunión de Dino con sus colaboradores, sus viajes a Milán o las charlas durante las partidas de tenis de los viernes, y por eso las escenas que Coppola hubiera firmado en la oscuridad de los despachos masculinos suceden en espacios nuevos y en boca de personajes inesperados: véase el ultimátum que hace Dino a Clara en el teatro casi al final del relato o la perspicaz utilización del encuentro inicial en la mansión y la gala navideña en el instituto de Serena como excusas perfectas para 'reunir' a los personajes y, de paso, destapar sus miserias. 

Sea cual sea la postura que uno decida tomar, El capital humano me plantea algunas dudas. Aunque el sistema de historias cruzadas ayuda a desentrañar poco a poco los secretos de la historia, aporta más bien poco la exposición de escenas idénticas mediante perspectivas diferentes (una narración más clásica hubiera beneficiado al film). Tampoco me convence el hecho de que el personaje que tiene la llave de la resolución no se presente hasta la hora de metraje (Luca), como si el director necesitase más contrapuntos en su intento por 'contar por omisión'. Y en relación a ese personaje, no puede dejar de exponerse el evidente mensaje final de la cinta: los ricos, aunque también lloran, siguen a flote, mientras que los marginados del sistema siempre terminan por 'cargar el muerto' (coloquial... y literalmente). 


Más interesante es el discurso que el personaje de Bruni Tedeschi realiza en la última escena del film. En su dormitorio, a la vez que observa la fiesta que se ha organizado en el hall de la casa, asume que personas como su marido han llevado a Italia a la crisis, y que pese a todo se permiten el lujo de reír y de disfrutar de festejos como el que está a punto de presidir. En ese momento, El capital humano parece despejar cualquier atisbo de duda sobre sus resortes formales y políticos: estamos, pues, ante una clara referencia a la clase que especuló (no sólo con dinero) y que sigue indemne. Incluso el hecho de que uno pueda dudar de los posicionamientos y de la pertinencia de algunos puntos de la película (esa citada estructura de historias cruzadas, la exposición antónima de clases sociales, etc.) acaba por decir mucho, y muy bien, sobre El capital humano. Una película, en definitiva, de sumo interés y de gran actualidad, aunque en mi fuero interno siga pensando que al film a veces le cuesta seguir el principio de 'al pan, pan; y al vino, vino'. Será que soy muy antiguo, o que films tan transparentes y radicales en sus postulados como los de Claude Chabrol ya han pasado a mejor vida.


Para seguir desentrañando los misterios de la crisis económica.
Lo mejor: Valeria Bruni Tedeschi y Fabrizio Bentivoglio.
Lo peor: A veces uno no sabe en qué campo está jugando.

lunes, 6 de abril de 2015

CRÍTICA | HIPÓCRATES (HIPPOCRATE), de Thomas Lilti


Ser médico no es un trabajo: es una maldición
HIPÓCRATES (HIPPOCRATE), de Thomas Lilti
Film de clausura, Semana de la Crítica del Festival de Cannes 2014. Sección oficial.
Festival de Gijón. 7 nominaciones a los Premios César y premio al mejor actor secundario (Kateb)
Francia, 2014. Dirección: Thomas Lilti Guión: Pierre Chosson, Baya Kasmi, Julien Lilti, Thomas Lilti Música: Jérôme Bensoussa y Nicolas Weil Fotografía: Nicolas Gaurin Reparto: Vincent Lacoste, Reda Kateb, Félix Moati, Jacques Gamblin, Marianne Denicourt, Carole Franck, Philippe Rebbot Género: Cine social. Tragicomedia Duración: 100 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 08/05/2015 
¿De qué va?:  Benjamin tiene 23 años y un futuro prometedor como médico. Sus primeros días como interno en el hospital donde trabaja su padre están llenos de descubrimientos y nuevos compañeros. Tras el fallecimiento de un paciente, Benjamin empieza a ver la rutina del hospital desde otro prisma y se refugia en Abdel, un interno argelino con más experiencia, valentía y espíritu crítico.


El último cine francés parece bastante preocupado por la salud de su sanidad pública. Tras Declaración de guerra llega Hipócrates, una película más mordaz y crítica que la Academia francesa aupó en las candidaturas de sus premios anuales. Partiendo de Benjamin, un joven interno que se viste la bata de doctor por primera vez, la película describe la 'familia' de profesionales que congrega un hospital de la capital y enarbola todas las causas de la Europa moderna: demuestra, en otras palabras, los efectos de los recortes económicos y los riesgos que derivan de la escasa comunicación que existe entre los equipos directivos de los centros de salud y sus trabajadores y pacientes. Hipócrates también plantea cuestiones como la muerte digna y la legislación médica relacionada, así como los procesos más adecuados para formar a los nuevos médicos, temas francamente interesantes, perfectamente extrapolables a cualquier país vecino, entre ellos el nuestro. El film se sirve de unas interpretaciones eficaces y de un montaje efectivo, a medio camino entre la objetividad documental de Polisse y la ficción de las clásicas series televisivas sobre los vericuetos de la medicina, una premisa que la convierte en una propuesta de fácil visionado que puede gustar a una variado abanico de audiencias. Tal vez el film no acaba de resultar creíble a la hora de describirnos la órbita íntima de su personal médico (esas fiestas navideñas o esas comidas que parecen juergas universitarias...), tampoco demuestra una pasión excesiva pese a su compromiso y sus buenas intenciones... y aún así, da la sensación de que Hipócrates es una película que no podría llegar en mejor momento, cuyo estreno era tan inevitable como necesario. Eso, aunque los debates que deriven del visionado del film resulten más enriquecedores, complejos o interesantes que la propia obra. Se hablará mucho de ella, tanto para bien como para mal: sólo por eso, vale la pena visionarla.


Para ver el trabajo de nuestros médicos desde otros ojos.
Lo mejor: Los temas-dilemas que plantea.
Lo peor: Algún arranque 'teen' que resta credibilidad a la propuesta.

domingo, 5 de abril de 2015

CINOSCAR SUMMER FESTIVAL 3 | SECCIÓN OFICIAL, PARTE 2

Una semana más, damos a conocer 5 nuevos films a concurso del Cinoscar Summer Festival 2015, con la lista de categorías en las que competirán.


FILM 6: SMOKE, de Wayne Wang
Categorías: 1. PELÍCULA 2. DIRECTOR: Wayne Wang 3. ACTOR PROTAGONISTA: William Hurt 4. ACTOR PROTAGONISTA: Harvey Keitel 5. ACTOR SECUNDARIO: Forest Whitaker 6. ACTOR SECUNDARIO: Harold Perrineau 7. ACTRIZ SECUNDARIA: Ashley Judd 8. ACTRIZ SECUNDARIA: Stockard Channing 9. REPARTO 10. GUION ORIGINAL: Paul Auster 11. MÚSICA ORIGINAL: Rachel Portman 12. MÚSICA ADAPTADA: VV. AA. 13. FOTOGRAFÍA: Adam Holender 14. VESTUARIO: Claudia Brown y Chuck Keehne 15. MONTAJE: Maysie Hoy y Christopher Tellefsen 16. PELUQUERÍA Y MAQUILLAJE: Wayne Herndon y Patricia Regan 17. EFECTOS ESPECIALES: Robert Alonso 18. DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Kalina Ivanov 19. CANCIÓN: Cigarettes and coffee


FILM 7: IKIRU (VIVIR), de Akira Kurosawa
Categorías: 1. PELÍCULA 2. DIRECTOR: Akira Kurosawa 3. ACTOR PROTAGONISTA: Takashi Shimura 4. ACTRIZ SECUNDARIA: Miki Odagiri 5. REPARTO 6. GUION ORIGINAL: Shinobu Hashimoto, Akira Kurosawa y Hideo Oguni 7. MÚSICA ORIGINAL: Fumio Hayasaka 8. FOTOGRAFÍA: Asakazu Nakai 9. VESTUARIO: VV. AA. 10. MONTAJE: Koichi Iwashita 11. PELUQUERÍA Y MAQUILLAJE: Sadako Okada 12. EFECTOS ESPECIALES: VV. AA. 13. DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Takashi Matsuyama


FILM 8: LA BICICLETA VERDE (WADJDA), de Haifaa Al-Mansour
Categorías: 1. PELÍCULA 2. DIRECTOR: Haifaa Al-Mansour 3. ACTRIZ PROTAGONISTA: Waad Mohammed 4. ACTOR SECUNDARIO: Abdullah Al Gohani 5. ACTRIZ SECUNDARIA: Reem Abdullah 6. REPARTO 7. GUION ORIGINAL: Haifaa Al-Mansour 8. MÚSICA ORIGINAL: Max Richter 9. FOTOGRAFÍA: Lutz Reitemeier 10. VESTUARIO: Peter Pohl 11. MONTAJE: Andreas Wodraschke 12. PELUQUERÍA Y MAQUILLAJE: Dalyn Abdulillah y Oliver Ziem-Schwerdt 13. EFECTOS ESPECIALES: VV. AA. 14. DISEÑO DE PRODUCCIÓN: VV. AA.


FILM 9: ALIENS (EL REGRESO), de John Cameron
Categorías: 1. PELÍCULA 2. DIRECTOR: John Cameron 3. ACTRIZ PROTAGONISTA: Sigourney Weaver 4. ACTOR SECUNDARIO: Bill Paxton 5. ACTOR SECUNDARIO: Lance Henricksen 6. REPARTO 7. GUION ORIGINAL: VV. AA. 8. MÚSICA ORIGINAL: James Horner 9. FOTOGRAFÍA: Adrian Biddle 10. VESTUARIO: Emma Porteous 11. MONTAJE: Ray Lovejoy 12. PELUQUERÍA Y MAQUILLAJE: VV. AA. 13. EFECTOS ESPECIALES: VV. AA. 14. DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Peter Lamont 


FILM 10: LA ÚLTIMA PELÍCULA (THE LAST PICTURE SHOW), de Peter Bogdanovich
Categorías: 1. PELÍCULA 2. DIRECTOR: Peter Bogdanovich 3. ACTOR SECUNDARIO: Ben Johnson 4. ACTOR SECUNDARIO: Jeff Bridges 5. ACTRIZ SECUNDARIA: Cloris Leachman 6. ACTRIZ SECUNDARIA: Ellen Burstyn 7. REPARTO 8. GUION ADAPTADO: Larry McMurtry y Peter Bogdanovich 9. MÚSICA ADAPTADA: VV. AA. 10. FOTOGRAFÍA: Robert Surtees 11. VESTUARIO: Polly Platt 12. MONTAJE: Donn Cambern 13. PELUQUERÍA Y MAQUILLAJE: VV. AA. 14. EFECTOS ESPECIALES: VV. AA. 15. DISEÑO DE PRODUCCIÓN: VV. AA. 16. CANCIÓN: Blue Velvet

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Y por fin desvelamos uno de los secretos mejor guardados del festival... ¡el nombre de los 5 miembros del jurado del Cinoscar Summer Festival! La lista de nominados correrá a cargo de los siguientes cinéfilos. ¡No seáis duros con ellos!  :)


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Daniel Bermeo (Ecuador)
En la cúspide del olimpo están Hitchcock y Ford bebiendo un poco de vino. Sí, amante del cine y fanático del automovilismo. Administrador de Cine Puro. Profesor de literatura en secundaria. Soñador incansable y escritor ocasional. Puedo disfrutar por igual del cine más contemplativo de Van Sant como del experimento más vanguardista de Nolan. La música es otra pasión inagotable que ejerce en mí una fuerte atracción. Ahora miembro del jurado del Cinoscar Summer festival. Ah, y además ¡Amo el olor de napalm por la mañana! Una de mis películas favoritas recientes es...



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Isidro Molina (España)
Graduado en Filología Clásica y proyecto de profesor (o esa es la idea). Trompetista frustrado, bombardinista "profesional" y flautista de corazón. Siempre he dicho que me han criado mi madre, mi padre y los Simpson. Cinéfago desde chico, pero cinéfilo desde los quince, cuando me dio por empezar a soltar mis opiniones sobre cine en un blog, Ratos de cine, que hoy sólo vive de espasmos cual zombi derribado. Actualmente es en mi página de "féisbuc" donde recojo mis experiencias cinéfilas en un tono más bien informal, o como a mí me gusta decir, chorra. El Cinoscar Summer Festival es la oportunidad perfecta para convertirme de una vez en un crítico serio, analítico y profesional… y estoy dispuesto a desaprovecharla. Una de mis películas favoritas recientes es...


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Mayra Meza (Ecuador)
Fascinada con la tecnología por profesión, apasionada por el cine desde siempre, pero fue en unas vacaciones en el 2009, viendo muchas películas durante un par de meses, cuando despertó en mí esa verdadera curiosidad cinéfila de ver y aprender mucho más sobre el séptimo arte. El drama y la ciencia ficción son de mis favoritos, también me decanto por las películas de intriga y misterio tanto como Sherlock Holmes por un caso complejo de resolver. Desde el 2012 escribo en el blog Cine Amateur. Colaboro con el blog Cinoscar & Rarities. Considero el Cinoscar Summer Festival mi lugar favorito en la blogosfera donde gracias a la recomendación de decenas de cinéfilos, se pueden descubrir pequeñas grandes joyas del cine. Próximamente planeo iniciarme como Smartphone Filmmaker, y mientras tanto, continúo viviendo pequeños infinitos.


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Miguel Calvo (España)
Vi el mundo algún día del 85, y películas como Ran, After hours, o A room with a view se estrenaban en España. Enrollado en mi cordón umbilical un fotograma quemado y pegajoso de Rebecca hizo sospechar a mi progenitora que el 7º arte iba a ser un ítem muy importante en la vida de su primer y único vástago. Y así fue. Me licencié en Psicología con afán de descifrar los laberintos del cerebro, pero quién me iba a decir a mí que sería el cine el descodificador que me ayudaría a etiquetar la psique humana. Lo intenso y lo crudo me fascina… aunque siempre hay espacio para ligerezas bien hechas; a veces, incluso logran obsesionarme (Notes on a scandal). Y que no falten directores fieles a su estilo que me obliguen a ver sus films el primer día de estreno. Almodóvar es un fantástico ejemplo. Filias: el deporte me pierde, la pintura es mi hobby, la TV USA me engancha (Game of Thrones, Nurse Jackie, House of Cards…), y los humanos/as con interés cultural me motivan. Fobias: la falta de educación me crispa los nervios, la ñoñería me repugna, a Tom Hanks lo quiero lejos, y aun sabiendo que iré en contra de todo el Sistema Solar, siempre quise decirlo, no soporto a Viola Davis. Una de mis películas favoritas recientes es...


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Xavier Vidal (España) 
Administrador del blog Cinoscar & Rarities desde 2008, eurofan desde siempre y recién licenciado en Filología Hispánica. Mágico, melancólico, almodovariano y björkiano. Mi bautizo cinéfilo fue con los VHS de Disney, hice la comunión con Amélie, Mulholland Drive y Dogville a los 12 años y sigo buscando pasiones cinematográficas con las que casarme. Los errores ortográficos me ponen más nervioso que una comedia de Eddie Murphy. Colecciono revistas de cine y duermo todas las noches con Uma Thurman. Si te gusta el fútbol o comes en el cine, ‘tú a Londres y yo a California’. La palabra ‘españolada’ no figura en mi diccionario. Deseo que en el Cinoscar Summer Festival el término ‘crítica’ no tenga connotaciones negativas y se convierta en una excusa para visionar, hablar y disfrutar de aquello que más nos gusta: el séptimo arte. Una de mis películas favoritas recientes es...


jueves, 2 de abril de 2015

CRÍTICA | EL BESO DEL SUEÑO, de Rafael Moreno Alba


El dulce sueño de la corrupción
EL BESO DEL SUEÑO, de Rafael Moreno Alba (España, 1992)
¿De qué va?: Mariot es una prostituta que tima a sus clientes con la técnica de 'el beso del sueño': pone sedantes en la bebida de la víctima sin que ésta se percate para posteriormente robarle todos sus objetos de valor. Salvatierra es un ex policía corrupto que tiene contactos con un pez gordo inmerso en cuestiones políticas. Cuando Salvatierra ve la posibilidad de vengarse de su compañero, no duda en urdir un plan para traicionarlo. Pero Mariot actúa antes, y sin saberlo se convierte en poseedora de una gran cantidad de billetes. La carrera por conseguir el dinero acaba de empezar.
Palmarés: Colón de oro a la mejor película del Festival de Huelva 1992.


El dato: Último largometraje de Rafael Moreno Alba, realizador madrileño famoso por las producciones de Televisión Española Proceso a María Pineda y Los gozos y las sombras. Fuera de la pequeña pantalla, su obra más popular fue Pasos largos (El último bandido andaluz). Moreno Alba murió en octubre del año 2000 en su Madrid natal a los 68 años.


Reseña: El beso del sueño, curiosamente una cinta muy poco conocida, es un ejercicio de cine negro que se ve de un tirón y sin pestañear. De cadencia lenta, como los buenos misterios, y a medida que avanza más enmarañado, como manda el género. La película está dotada de una sobriedad excelente y sabe mantener la tensión en todo momento, sobre todo en el primer tramo de película a bordo del tren. Con todo, la película está un tanto encorsetada, carece de la capacidad de entretenimiento de la que gozaban algunos thrillers sexuales de principios de los 90. Pese a sus ecos de Agatha Cristie y Vladimir Nabokov, en ella se echa en falta una mayor incidencia de la parte política que concierne al personaje de Eusebio Poncela. Un film estimable que inexplicablemente pasó desapercibido para la crítica, el público y los Goyas de su año. Y si se sabe rascar en su superficie, uno encuentra una interesante historia de trileros, liantes y ladrones tan miserables que son incapaces de orquestrar el gran golpe que los retire de la mala vida. Lástima de ese final que no por plausible resulta menos original: El beso del sueño no convence como romance entre perdedores, y eso echa por tierra parte de las virtudes de la primera hora de metraje. Desigual, y aún así una historia de humo, alcohol, sexo y dinero con atractivo.


Para los que buscan intrigas con gotas de erotismo.
Lo mejor: Verdú, Lolita española.
Lo peor: Le sobra metraje.


miércoles, 1 de abril de 2015

CRÍTICA | FREEWAY (SIN SALIDA), de Matthew Bright


Una rubia nada legal
FREEWAY (SIN SALIDA), de Matthew Bright
Premio a la mejor actriz en el Festival de Sitges 1997
EE. UU., 1996. Dirección y guión: Matthew Bright Fotografía: John Tomas Música: Danny Elfman Reparto: Reese Witherspoon, Kiefer Sutherland, Brooke Shields, Dan Hedaya, Amanda Plummer, Wolfgang Bodison, Michael T. Weiss, Bokeem Moodbine, Tara Subkoff Género: Thriller Duración: 100 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 20/08/1999
¿De qué va?: Vanessa es una adolescente conflictiva. Su madre es prostituta, su padrastro es un adicto a las drogas, y ella parece destinada a una vida igual de inestable. Después del arresto de su madre, una prostituta, y su padrastro, un adicto a las drogas, la chica decide visitar a su abuela. Por el camino, se encontrará con un psicólogo infantil, autor del asesinato de distintas chicas en las carreteras del país. Pero esta vez Caperucita se comerá al Lobo: Vanessa descubre el lado oscuro de su nuevo acompañante y decirse pasar a la acción.


Kiefer Sutherland, un habitual del thriller de los 90, y Reese Witherspoon, a mediados de esa década uno de los rostros más prometedores del cine norteamericano, protagonizan un thriller malsano que ofrece una relectura sui generis del cuento de Caperucita Roja. Una película delirante que forma parte de la renovación del thriller estadounidense que impuso Tarantino: palabrotas a granel, tendencia a los diálogos desaforados, mano ancha a la hora de exponer escenas especialmente macabras, absoluta identificación con personajes en el fondo detestables y un sentido descacharrante de la acción, entendiendo que 'cuanto más pringoso y retorcido, mejor'. Freeway es un ejercicio de serie B que en su momento debió resultar un divertimento pasada de rosca (se estrenó tarde y mal), y que revisándola o descubriéndola ahora se impone como una curiosidad bastante entretenida. Sorprende, sobre todo, comprobar cómo Witherspoon, antes de tomarle el pulso a la comedia de baja estofa y de convertirse en una de las oscarizadas más infames de la historia reciente, era una 'lolita' con mucha fuerza, erótica y macabra a partes iguales (dos estrenos del mismo año, Election y Crueles intenciones, la convirtieron en una irresistible-insoportable mujer fatal). Un despelotado espectáculo para habituales del Festival de Sitges. Cuando piensas que a los guionistas no se les puede ir más la cabeza, la película se supera a sí misma. Hay que tener una sensibilidad especial para disfrutarla (absténganse de verla con novias, madres, suegras y abuelas), pero a quien escribe algunas escenas, de puro delirio, le resultaron la mar de graciosas (véase esa relectura del 'abuelita, qué dientes más grandes tienes'). ¡Queremos que regrese la Witherspoon irreverente de hace 20 años!


Para amantes de los cuentos de hadas en clave gamberra.
Lo mejor: No tomársela demasiado en serio. Y Witherspoon, evidentemente.
Lo peor: Que no aproveche más el personaje de Amanda Plummer.