lunes, 19 de diciembre de 2016

CRÍTICA | 1898. LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS, de Salvador Calvo


Resistir para existir
1898. LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS, de Salvador Calvo
9 nominaciones a los Premios Goya
España, 2016. Dirección: Salvador Calvo Guión: Alejandro Hernández Fotografía: Álex Catalán Reparto: Luis Tosar, Álvaro Cervantes, Javier Gutiérrez, Karra Elejalde, Carlos Hipólito, Eduard Fernández, Patrick Criado, Miguel Herrán, Ricardo Gómez, Emilio Palacios, Alexandra Masangkay, Maykol Hernández, Pedro Casablanc, Ciro Miró Género: Drama histórico. Bélico Duración: 130 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 02/12/2016
¿De qué va?: A finales del S. XIX, un destacamento de soldados españoles, en su mayoría inexpertos, pisan suelo filipino para controlar los insurrectos revolucionarios de la isla. Inconscientes de que la guerra ha llegado a su fin y de que sus maniobras poco pueden aportar a una soberanía ya perdida, el comando decide sitiarse en una iglesia ruinosa.   


Hay que empezar a pedir perdón al cine español. Perdón por aquello de "no parece española". Perdón por las noticias (entiéndase "calumnias") que llenan los medios de comunicación y por los logros que nunca conseguirán ser titulares de ningún periódico. Perdón por las acusaciones de guerracivilismo y posicionamiento político. Y tras las disculpas, debemos dar las gracias a una cinematografía que, teniéndolo todo en contra (en el gobierno, con unos políticos insensibles a la cultura; en las multisalas, con la competencia desleal de las superproducciones estadounidenses; y en la calle, con una opinión popular que casi nunca se ajusta a la realidad), sigue haciendo cine para entretener, emocionar y hacer reflexionar. Y como cada título es importante y aporta matices al conjunto de nuestra cinematografía (a lo largo de 2016 habrán desfilado más de 150 producciones propias por salas), en la nómina de aportaciones no podía faltar la revisión histórica. Esa parcela la concentra, fusil en mano y con la cabeza alta, pero sin orgullo patriótico de por medio, 1898. Los últimos de Filipinas, ópera prima de Salvador Calvo. Tras más de una década de actividad televisiva, Calvo actualiza Los últimos de Filipinas, película del año 1945, para sacar músculo autoral. Los 337 días de motín voluntario que protagonizaron los últimos resistentes en la colonia filipina están contados con elegancia y didactismo. No es una película liviana, pero sus virtudes, también sus apuntes más comerciales, están en el trabajo de todos sus apartados (fotográfico, paisajístico, técnico, musical, actoral, etc.). En definitiva, es imposible no ver en la historia de 1898. Los últimos de Filipinas una metáfora de ese cine español "que resiste", con cabezonería y oficio. Sólo cabe esperar que, en esa relación de derrotas pasadas y presentes, las gentes de la industria, al salir de esa iglesia derruida que preside tres cuartas partes del metraje, no se encuentren con el ostracismo que sufrieron los soldados de la crónica real. Algo tan utópico como pedir que reseñas como la presente, "triunfalista por defecto", pasen a ser "el pan nuestro de cada día".


Para los que saben que la historia de España y del cine español es la crónica constante de una derrota.
Lo mejor: Su factura es impecable.
Lo peor: A veces le falta hondura emocional.

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