martes, 24 de junio de 2014

CRÍTICA CORTOS CSF: KIWI!, de Dony Permedi


KIWI!, de Dony Permedi (EE. UU., 2006)
Cortometraje 06. Cinoscar Summer Festival 2014: Sección oficial a concurso
Elección de Jose Zambrano
Reseña Xavier: Si no puedes volar, cambia las leyes de la gravedad. Con solo un personaje, un escenario y pocos trucos formales, Kiwi! teje una historia tierna de lucha, tenacidad y paciencia. Un haiku hecho imagen, una parábola llena de valores pero también de dudas existenciales. Tiene la chispa de los mejores trabajos cortos de la Pixar, y también el atractivo de las mejores criaturas animadas (por fondo y forma, es imposible no acordarse de la ardilla de Ice Age en su perseverante caza a la bellota). Insinúa más que enseña: tres minutos abiertos a interesantísimas líneas de debate.
Reseña Mayra: Kiwi! sugiere mucho, y sin usar si quiera palabras es un cortometraje tierno que conmueve y llega al espectador sin demasiado esfuerzo causando sensaciones difíciles de describir con palabras. Un personaje pequeño pero grandemente valiente y entrañable. Una historia breve pero significativa que deja una gran satisfacción al ser visionada.


PUNTUACIÓN DEL BLOG


lunes, 23 de junio de 2014

CRÍTICA CSF: Z, de Constantin Costa-Gavras


Z, de Constantin Costa-Gavras
Largometraje nº 16. Cinoscar Summer Festival 2014: Sección oficial a concurso
Argelia, 1969. Dirección: Constantin Costa-Gavras Guion: Jorge Semprún y Constantin Costa-Gavras, a partir de la novela de Vassilis Vassilikos Duración: 120 min. Género: Thriller político Fotografía: Raoul Coutard Música: Mikis Theodorakis Reparto: Yves Montand, Jean-Louis Trintignant, Jacques Perrin, François Périer, Pierre Dux, Irène Papas, Marcel Bozzuffi, Charles Denner
Elección y presentación de Kosti Bgy: "Costa-Gavras se erige con Z. como uno de los mayores exponentes del thriller político. Si el nombre del director no es suficiente, Yves Montand y Jean-Louis Trintignant deberían terminar de convencerles, en sendos papeles entregados. Z. es de esas películas arriesgadas donde sus autores se juegan el tipo, y a pesar de contar con 50 años, sus hechos siguen extrapolándose a nuestra sociedad, un sistema corrupto donde nadie está a salvo".


¿De qué va?: En un país desconocido, seguramente mediterráneo y a priori democrático, el gobierno, con la ayuda de la policía, del ejército y de ciertos sectores de los medios de comunicación, intenta construir una tierra libre y sin '-ismos'. Con todo, los sistemas gubernamentales son dictatoriales, y la corrupción entre los altos cargos y los ciudadanos de a pie está a la orden del día. Todo ello se manifiesta coincidiendo con la visita de un diputado de ideología izquierdista, conocido por ser un antiguo atleta olímpico, un reputado médico y un prestigioso conferenciante. Tras un mitin pacifista, el diputado muere en extrañas circunstancias. A partir de ese momento, se reúnen en la capital distintos personajes en cuyas versiones, visiones y acciones descansa la verdad del caso. Un abogado dictado por los políticos de turno investiga el suceso. Un periodista utiliza métodos discutibles para cubrir los distintos hallazgos. La esposa del fallecido viaja al país en mitad de una revuelta popular. Y los organizadores del mitin empiezan a recibir amenazas.
Palmarés: 2 premios Óscar (mejor film de habla no inglesa y mejor montaje) de 5 nominaciones, incluyendo la candidatura a la mejor película y al mejor director del año. Premio del jurado y Palma de oro al mejor actor para Jean-Louis Trintignant del Festival de Cannes 1969. Globo de oro al mejor film de habla no inglesa. Bafta a la mejor banda sonora original, y nominación a la mejor película, guion y montaje. Reconocimientos a la mejor película y director del 1969 por parte del Círculo de Escritores Cinematográficos de España. Premio Edgar Allan Poe al mejor guion cinematográfico del 1970.


Reseña Xavier: Las grandes obras de Costa-Gavras ofrecen un análisis minucioso de los mecanismos de la burocracia. Un estudio pormenorizado, como lo haría un forense ante un cadáver, un médico dispuesto a urgar con su bisturí las profundidades de la carne para dar con el verdadero foco del mal. Si a ello unimos la agilidad del mejor thriller y la narrativa aguda y el sentido del humor de Jorge Semprún, el resultado no puede ser más que una obra compleja, poliédrica y absorbente como Z (para la historia cinematográfica, una de las pocas películas de habla no inglesa que aspiró a casi todo en Hollywood). Un letrero satírico nos adelanta que lo que vamos a ver se parece a la realidad porque así lo quieren sus autores, aunque nunca se haga referencia a ningún suceso concreto y aunque en ningún momento se citen nombres de países o políticos conocidos (con todo, se inspira libremente en la muerte del político griego Grigorius Lambrakis). Costa-Gavras firma una recreación política desde la distancia y la ausencia de sentimientos (de ahí la comparación con un forense), y ello le permite dibujar una parábola humana que todavía ahora sigue vigente. Reflexiones aparte, Z es también un complejo mosaico de personajes y la descripción de cómo las distintas fichas del tablero se esquivan y atacan con el fin de dar con la verdad. Z tiene el peso de las obras que conocen y hablan de lo humano, pero también es un juguete perfectamente diseñado que arrastra al espectador a una trama conspiratoria trepidante y apasionante. Tras descubrir las distintas aristas del asesinato, otro rótulo igual de satírico cierra la película: los tentáculos de la censura siguen modelando la población a su antojo, pero tras el visionado el espectador es consciente de que todo está podrido, de que la realidad siempre surge de la unión de distintas realidades y de que la lucha por los derechos (humanos, sociales, laborales) es un maratón de fondo que nos atañe a todos. Película adulta, vaya, de gran conciencia ciudadana. Semprún y Costa-Gavras nos dan las claves para mejorar la imperante inmundicia: solo hace falta que el espectador sepa ver, quiera ver y aplique lo visto en su día a día. Cine, en definitiva, que trasciende la imagen y pervive como idea, al igual que esa 'Z' inicial convertida en himno: 'el espíritu de la resistencia vive'. Eppur si muove, que decía Galilei.


Reseña Mayra: Z expone una trama política muy bien construida que abarca un tiempo y un lugar definido pero que bien podría adaptarse y ser un reflejo de la política de esta actualidad. Con atino, el director se adentra en la cara oculta de la corrupción política de nuestra sociedad (e incluso lo hace con algo de sátira). Z es precisamente una muestra de la confrontación de ideas y puntos de vista en una sociedad donde imperan las injusticias y la falta de libertad de expresión. Una cinta capaz de remover conciencias y hacer reflexionar a quien quiera prestar atención a su argumento, sin duda un thriller político con sólida puesta en escena y un reparto con buenas interpretaciones. Su fotografía, su banda sonora y su muy logrado montaje hacen de ésta una entretenida y a la vez muy interesante película que resulta altamente recomendable.


VALORACIÓN DE LA CRÍTICA

Los thrillers políticos de Hollywood han absorbido la gramática de 'Z' para todas sus películas, pero raramente han recreado su fuego. Un film que marca la diferencia y que cuarenta años después sigue poderoso e impactante. Ty Burr, Boston Globe

Thriller de realismo psicológico barato, firmado por un autor griego afincado en Francia, rodado en Argelia y escrito por un español. La recreación del crimen y la posterior investigación usa las técnicas del thriller norteamericano más efectista; y sus conspiraciones son ahora un mero lugar común, por lo que es difícil imaginar el impacto que el film tuvo en su tiempo. Keith Uhlich, Time Out

Nadie, incluido Costa-Gavras, ha hecho un film como éste. 'Z' describe el fascismo, y la película tiene al menos una cosa en común con ese fascismo: sabe que el arte puede ser un arma política y poderosa. ¿La diferencia? 'Z' apuesta por la inteligencia. Dana Stevens, Slate.com

De cómo un 'accidente' acaba revelándose como un 'crimen'. La película parece concluir con un triunfo. Al final, nada es lo que parece. Todo resulta extraño pero reconocible. Cuando el film se proyectó en el Festival de San Francisco, desde determinados sectores se habló de una obra antiamericana, pero... ¿no cuenta la realidad? Roger Ebert, Rogerebert.com

Nota Filmaffinity: 7'8 - Nota IMDB: 8'1 - Nota Rottentomatoes: 9'3


VALORACIÓN DEL FESTIVAL

Z es candidata a 6 PREMIOS DEL FESTIVAL:

MEJOR PELÍCULA
Mejor director: CONSTANTIN COSTA-GAVRAS
Mejor guion adaptado: CONSTANTIN COSTA-GAVRAS y JORGE SEMPRÚN
Mejor fotografía: RAOUL COUTARD
Mejor montaje: FRANÇOISE BONNOT
Mejor reparto


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SEMANARIO 62: LOS POSTS DE LA SEMANA

¿Te perdiste algún escrito del blog? Con nuestro semanario puedes recuperar las distintas publicaciones de todas las semanas. En el margen derecho del blog, en la sección 'semanario', puedes (re)leer los distintos artículos ordenados.

CONTENIDOS DEL BLOG: ESPECIAL CINOSCAR SUMMER FESTIVAL 2014


Del 16 al 22 de junio de 2014

Largo 11: TOM À LA FERME, de Xavier Dolan
Largo 12: CASTA INVENCIBLE, de Paul Newman
Largos 13: CARRETERA PERDIDA, de David Lynch
Largos 14: LOS OLVIDADOS, de Luis Buñuel
Largos 15: EL VERANO DE KIKUJIRO, de Takeshi Kitano

ESPECIAL PETER GREENAWAY 02: EL CONTRATO DEL DIBUJANTE (1982)
Cortos amateurs 04: FORMAS DE AMAR, de José Miguel Portugués

Cortos 04: LA RUBIA DE PINOS PUENTE, de Vicente Villanueva
Cortos 05: VAESEN, de Sebastián Nadilo

domingo, 22 de junio de 2014

CRÍTICA CSF: EL CONTRATO DEL DIBUJANTE, de Peter Greenaway


EL CONTRATO DEL DIBUJANTE (THE DRAUGHTSMAN'S CONTRACT), de Peter Greenaway
Especial Peter Greenaway: Cinoscar Summer Festival: Retrospectiva
Reino Unido, 1982. Dirección y guion: Peter Greenaway Duración: 100 min. Género: Drama, intriga de época Fotografía: Curtis Clark Música: Michael Nyman Reparto: Anthony Higgins, Janet Suzman, Anne Louise Lambert, Hugh Fraser, Neil Cunningham
¿De qué va?: El señor Neville es un dibujante en alza que se codea con la aristocracia y burguesía de la época. Aunque se le amontonan los encargos, la esposa y la hija del poderoso señor Herbert le ofrecen un trabajo muy particular: realizar doce reproducciones de la casa que los Herbert tienen en Wiltshire. La altanería del pintor, junto a la insistencia de las féminas, sella un contrato con cláusulas de lo más particulares: el señor Neville puede imponer a placer las condiciones que considere oportunas para la realización de los cuadros, y a su vez las mujeres deben servirle puntual y carnalmente según sus necesidades. La esposa del señor Herbert alega que los bocetos servirán para reconciliarla con su marido, pero sus motivaciones van más allá de hasta donde el pintor puede retratar e imaginar.


Tras realizar numerosos cortometrajes y documentales, Peter Greenaway escribió en seis meses el guion de El contrato del dibujante, la película que relanzaría su carrera y que lo convertiría en uno de los nombres más importantes del cine de los 80. De sus primeros trabajos a El contrato del dibujante, en realidad, únicamente se observa un cambio en la perspectiva narrativa: si en Windows o H is for House el propio director asumía a modo de narrador omnisciente el protagonismo de la historia, dotando a esos cortometrajes de un estilo documental y de un metalenguaje artístico muy singular, en El contrato del dibujante todas esas funciones recaen sobre Mr. Neville, el arrogante pintor que se dispone a realizar doce dibujos desde distintas perspectivas de la casa de campo de la familia Herbert. El pintor funciona, por lo tanto, como alter ego ligeramente distanciado del propio Greenaway: la simiente del relato la encontramos en diferentes anécdotas del director, sobre todo en su obsesión por pintar la casa donde veraneaba con su esposa y sus hijos a finales de los 70. Greenaway, por lo tanto, apela al arte dentro del arte, aunque de modo distinto: el ficticio artista impone sus leyes durante los doce días que pinta el hacendado de los Herbert, y con ello Greenaway nos muestra tanto la evolución de un proceso artístico (los dibujos van formándose poco a poco ante nuestros ojos) como la tiránica y escrupulosa rutina del artista (vemos con todo lujo de detalles las peticiones del pintor y los contextos en los que se realiza cada cuadro).


El contrato del dibujante también tiene su base en el teatro. Greenaway consigue que sus actores actúen exagerando sus gestos y sus tonos, de forma que en todo momento da la sensación de que la historia se edifica sobre cierta impostura. Los personajes parecen hablar y a la vez escucharse, como si cada palabra obedeciese a intrincados deseos, a ocultas voluntades que estallan al final del relato. De hecho, el exceso 'marca de la casa' aparece aquí como una de las máximas del film: Greenaway, traicionando la verdad histórica de la película, decidió que el vestuario y mobiliario imperante fuese de un gusto barroco, más extremado y exagerado que el que realmente correspondería a la época de la ficción (los años postreros del siglo XVII). Y en consonancia con el espíritu teatral, no sólo los personajes agravan sus aportaciones y recitan de forma engolada sus líneas de guion, sino que los espacios y las transiciones entre escenas están dispuestas a modo de decorados teatrales (o bien la casa se entoja una sombra en la lejanía, y por lo tanto dotada de cierto halo de irrealidad, o bien los espacios interiores se representan fuera del contexto natural de una casa: ahí están los momentos en los que los personajes conspiran y confabulan agazapados a la luz de una vela en un escenario ausente, o bien la simbólica cena en la que parece la parte trasera de la mansión, culminada en un plano general que parece reforzar la irrealidad y las incoherencias del espacio). Todo ello, recordemos, en una historia que habla, paradójicamente, de la medida exacta dentro de la desmesura, de las proporciones correctas dentro de un conjunto desproporcionado: en el set de rodaje de El contrato del dibujante, por lo tanto, se asentó el estilo de Greenaway y la necesidad de traicionar, seguir y aunar las constantes de todas las manifestaciones artísticas existentes.


Pero con Greenaway tras las cámaras, las dobles lecturas y las relaciones 'arte dentro de arte' no terminan aquí. De hecho, una de las grandes virtudes, y a la postre el factor que diferencia El contrato del dibujante de todas las obras de su autor, es la pericia de la historia por remitir e impactar a un nivel exclusivamente sensorial (disfrutar, al fin y al cabo, del envoltorio artístico del film) y a la vez ser una intriga que va más allá de su belleza exterior, subyugante o cargante según el paladar del espectador, y por lo tanto banal o preñada de sentido(s) según la sensibilidad del que mira. En este sentido, El contrato del dibujante acoge para sí misma la complejidad del arte en estado puro: allá donde unos asistirán a la concatenación de unos diálogos excelentemente dictados en un inglés académico, otros intuitán un sinfín de indirectas que cogen forma en las últimas escenas; y mientras unos observan las creaciones del dibujante como copias de un paisaje, otros leen un mensaje cifrado de intenciones ocultas. Hay que añadir por lo tanto otra arista más: la crítica artística que recorre todo el film y que se refleja en las conductas del dibujante. El protagonista reproduce únicamente lo que ve, y ello le impide trascender los objetos que retrata, adelantarse al plan que la señora Herbert y su hija están tejiendo a sus espaldas. El artista es para Greenaway un pobre diablo, un ser miserable pagado de sí mismo e incapaz de otear más allá de donde alcanzan sus ojos y hasta donde terminan sus necesidades económicas y sus pulsiones sexuales. El contrato del dibujante es, por lo tanto, un cuadro que va creándose coincidiendo con el avance del metraje, de forma que a medida que se perfilan las figuras, la inocencia inicial de los personajes termina en drama violento. La película vira de la comedia grotesca a la tragedia griega, con un fantasma - bufón shakespeariano que aparece y desaparece sin lógica alguna (contraposición, quién sabe, de la rigidez del conjunto) y con momentos de una tensión dialéctica tan lograda y de una precisión literaria magistral como el momento íntimo en la alcoba con la granada. 


Y tras la literatura, sólo nos queda sumar el cine a la babelia de artes que conforma El contrato del dibujante. No sería extraño que Greenaway hubiese concebido el film influido por dos películas británicas de los 70: La huella de Joseph L. Mankiewicz (del que Greenaway toma cierta estructura de pieza de cámara y juego macabro con muy pocos personajes y un apulento espacio que cumple las funciones de personaje autónomo) y Barry Lyndon de Stanley Kubrick (la influencia plástica del film de Kubrick, no por casualidad un cineasta que también buscaba la proporción áurea en sus trabajos, es más que evidente). Las relaciones siguen con la misma filmografía de Greenaway: a su transversal interés por reflejar el funcionamiento de los procesos artísticos se añade la conspiración femenina como una de las constantes de su obra, detalle que el galés retomó con más fuerza si cabe, aunque con menor redondez formal, en Conspiración de mujeres. El contrato del dibujante, en definitiva, es una gran exposición y digresión sobre el arte, sus mecanismos y sus posibilidades. Algunos alegarán, y tal vez con razón, que el film carece de aquello que debería estar presente en toda pieza artística: la capacidad de emocionar. Otros nos sentimos fascinados por una película-capricho cuyos engranajes activan nuestra capacidad perceptiva como pocos autores son capaces de realizar. El contrato del dibujante, aun siendo la primera manifestación del sello Greenaway, es en sí misma una 'película mundo': de ahí que permanezca viva, igual de polémica, tan a contracorriente como el primer día.

sábado, 21 de junio de 2014

CORTOS CSF: FORMAS DE AMAR, de José Miguel Portugués


1. ¡Hola José! Muchas gracias por presentar Formas de amar en el Cinoscar Summer Festival. Antes de empezar a conocer los detalles de tu cortometraje, queremos conocerte a ti. En pocas palabras, ¿podéis contar a nuestros lectores cuál es vuestra vinculación con el mundo del cine? 
El cine es algo que nos apasiona. Hemos intervenido en producciones nacionales fundamentalmente como extras y ayudantes de producción. Y desde el 2009, nos dedicamos a hacer nuestras propias producciones cinematográficas con pocos medios. Sebas además es actor y yo guionista freelance. 

2. ¿Qué significa el cine para José Portugués? Tengo entendido que estudiaste Filología Hispánica. ¿Te imaginabas antes de terminar la carrera que estarías contando historias a través de cortometrajes? 
Siempre que me hacen esta pregunta respondo algo distinto. El cine es una de mis grandes pasiones junto con la música, la literatura y la escritura. También una forma de expresarte y contarle al mundo las cosas que llevas dentro. Pero no solo las cosas que llevas dentro tú mismo, sino todo un equipo que comparte tus ideas y les va dando sus toques a las mismas, pequeños matices que luego hacen que sea un trabajo colectivo del que sentirse más o menos orgulloso, pero que resulta único. Sí, en efecto soy filólogo. Lo cierto es que no, no lo imaginaba. Pero yo me considero ante todo escritor. Y un buen escritor busca contar historias, es simplemente otro modo de hacerlo. Algunas obras literarias son bastante visuales porque hacen que te imagines todo un universo. De hecho son muchas las novelas que a menudo inspiran a los cineastas grandes películas. Llegué a este mundo casi por accidente. A mí me apasiona escribir y mi amigo Sebastián Vera acababa de terminar un curso de interpretación. Decidimos unir fuerzas y crear Pegaso Films Producciones para dar rienda suelta a nuestra creatividad. Solemos tomar decisiones al 50%. Sebas se suele ocupar más de la parte técnica y de estilo y yo del guion y la dirección. 

3. Cuéntanos un poco sobre tus gustos cinéfilos ¿Cuáles son esos directores de cine que te inspiran? 
Nos gustan los directores que tratan de ser originales. Por eso creo que Sebas y yo somos muy 'timburtonianos' en ese sentido. Hitchcock, por ser el grande, el primero en arriesgar en todo, o casi todo. Con Almodóvar mantengo una relación de amor-odio: adoro muchas de sus películas y otras las destruiría. Chicho Ibañez Serrador, que aunque es más conocido como realizador de televisión, también es un cineasta nato. El Ventura Pons de películas como Morir o no. Aunque quizás recibimos más inspiración de películas más o menos clásicas: Desayuno con Diamantes de Blake Edwards, La Mosca de David Cronenberg... Nos gustan los personajes raros y extravagantes, con un transfondo psicológico muy marcado como el protagonista de Trampa para turistas de David Schmoeller. A veces la inspiración llega de buenas series de televisión, cosas que te pasan en la vida real o algo que lees en el periódico.


4. Y hablando de la inspiración y las ideas, ¿de dónde nació la idea para el guion de Formas de amar?
El germen de la idea nace cuando estábamos realizando un videbook para el actor Pascual Belastegui, para el que nos pidió dos escenas extra: una en francés y otra en colombiano. Escribí el guion de esta última escena en castellano, pero pensando en algo telenovelero. Y se grabó tanto en colombiano como en español. Paralelamente estábamos rodando Vampire: Hounds of Horror, un corto que actualmente aún está en post-producción, y una de sus actrices (y, por qué no decirlo, la musa de Pegaso Films en los últimos tiempos), Jessy Santacreu, fue elegida para darle la réplica en esta escena. El rodaje del corto de vampiros estaba siendo complicado y había grandes momentos de parón entre una escena y otra. Por otro lado, la idea de contar con Jessy para un nuevo proyecto del que fuera total protagonista siempre nos gustó, así que encontramos en esta escena la excusa para grabar otras dos historias de modo que tuvieran un nexo en común. Serían tres formas de amar de tres mujeres distintas pero iguales físicamente. 

5. Esta pregunta tal vez pueda sonar innecesaria, pero siempre que me toca preguntar sobre cortometrajes la hago porque creo que es interesante conocer los detalles, la historia de cómo se logra dar vida a una historia, y el asunto económico suele ser clave en esto, así que cuéntanos... ¿Cómo estuvo el asunto del presupuesto? 
Nosotros siempre partimos de presupuesto cero. Los actores suelen cobrar en especie: a muchos de ellos les hemos pasado material, a otros les hemos hecho videobooks... de manera gratuita. Normalmente cuando un actor novel apuesta por nosotros es porque necesita material, y es éste el que le abre las puertas a otros proyectos. En el caso de Formas de Amar sólo gastamos en desplazamientos y en elementos de atrezzo. Durante el desarrollo del corto adquirimos un micro nuevo, que sí supuso un desembolso importante. En cuanto a localizaciones, contamos con la ayuda de apartamentos TITO, que confiaron en nosotros y nos prestaron dos de sus apartamentos para dos escenas, y con la ayuda del Hércules F.C., que nos dejaron grabar en los vestuarios del Rico Pérez, el emblemático estadio de fútbol alicantino.


6. Otro factor importante es el de los actores. Jessy Santacreu vuelve a protagonizar uno de tus cortometrajes, ya que anteriormente la pudimos ver en No mueras posibilidad (aunque sin duda con un personaje muy singular que dista del actual). ¿Podrías hablarnos sobre el proceso de elección de los actores? 
Fue bastante fácil en general. Contamos con varios actores de Vampire. Recuerdo que a Mundy Rieu Jr. le ofrecí el papel directamente por teléfono. Era el papel más difícil, no por la dificultad del texto sino por las pocas pistas que el guion le dejaba a su personaje, un simple reportero que realiza una entrevista a Helena Gutiérrez, un ama de casa que acaba de publicar un best-seller. Jessy Santacreu y Pascual Belastegui habían rodado ya la primera escena para nosotros. Éste último nos invitó a su casa un día a merendar y conocimos a su madre, Lucía. Recuerdo que nos fascinó esta mujer. No solo porque es una mujer muy bella, que lo es, sino también por su manera de expresarse y su naturalidad. Desde ese momento empecé a decirle a Pascual que quería a su madre para algún proyecto. El único problema era que Lucía no había hecho nada de cine ni tenía estudios de interpretación. Cuando Lucía Belastegui aceptó, le dimos el papel de Helena. Lo hicimos pensando en que Lucía y Helena tenían muchos puntos en común: ambas eran madres, habían sido amas de casa y ambas eran mujeres luchadoras y creativas. A un día de grabar su escena, el actor que iba a interpretar a nuestro futbolista nos dejó tirados. Fue entonces cuando contactamos con Álex Alcáraz. Él había hecho un pequeño papel de figuración especial en Vampire, y he de reconocer que me sorprendió gratamente. En 24 horas fue capaz de prepararse un papel lleno de matices y con emociones muy intensas. Y se sabía el texto a la perfección. Rubén Tarragona fue el último en incorporarse al proyecto. Buscábamos un actor novel y poco conocido. Nos lo sugirió un colaborador y apostamos por él. He de reconocer que me guardé para mí el papel de entrenador. Es un pequeño cameo en el que interactuó con Jessy. En aquel entonces sabía que se iba a México a estudiar en el CEA y quería un recuerdo imborrable con ella. 

7. Sobre las locaciones y la compleja tarea de dirigir, ¿cómo fue el proceso de rodaje de Formas de amar? ¿Alguna anécdota interesante que nos quieras compartir? 
Fue un corto fácil y difícil a la vez. El corto se grabó en cuatro días distintos y muy alejados en el tiempo. Como director, no logré que algunos actores sacaran todo su potencial, sin embargo estoy orgulloso del resultado. Es un corto de madres, ya que tanto la madre de Pascual Belastegui como la de Sebastián Vera participan en él. Anécdotas siempre pasan. Desde sonar una campana inoportuna de una iglesia, cuando estabas rodando una toma perfecta, hasta un grito que se cuela sin venir a cuento, o una frase que no le sale a un actor... Cuando estábamos rodando la primera escena en los apartamentos Tito, con Pascual y Jessy, una de las persianas empezó a moverse de forma extraña. Todos pensamos que era un golpe de viento, pero entonces comprobamos que todas las ventanas estaban cerradas. El último día que grabamos en los apartamentos no notamos nada raro, pero luego escuchando los totales nos encontramos con que se había grabado una voz masculina en algunas tomas. La voz parecía decir “Iros de aquí”, menos mal que no lo escuchamos en directo cuando estábamos grabando. 


8. ¿Qué es lo que más te gusta de hacer cine? 
Lo cierto es que no sabría decirte una sola cosa. El proceso de escritura de guion es solitario y sedentario, pero es muy bonito; el contacto con los actores, cuando le das instrucciones o las peleas en post-producción, todo tiene su encanto especial. El resultado es importante pero más importante es disfrutar durante el proceso. También te digo que se sufre mucho cuando hay cualquier contratiempo y tienes que ser rápido y ágil para solucionarlo. Afortunadamente siempre he contado con Sebastián Vera que tiene un gran talento para todo: desde crear un escenario de la nada hasta maquillar un actor cuando te falta la maquilladora. 

9. ¿Cómo ves el mundillo del cortometraje ahora con las nuevas tecnologías? ¿Te parece que se le empieza a dar relevancia a los cortometrajes a diferencia de antes? 
Se ha democratizado bastante. Lo cual tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Hoy en día cualquier persona con un móvil puede grabar un corto, colgarlo en Youtube y tener miles de visitas. Eso no significa que el corto sea bueno. Me parece bien que todo el mundo pueda expresar su creatividad pero cada vez veo más gente que graba a su gato maullando, por ejemplo, y se cree Spielberg. Creo que, ante todo, hay que ser humilde. Por otro lado la tecnología no sirve de nada si no se cuenta con un poco de creatividad y talento, por eso siempre trato de rodearme de personas que posean estas virtudes. También quería comentar que aunque hay muchos avances, todavía queda mucho que hacer en cuanto a mejora de efectos. Por ejemplo, conseguir un incendio que resulte visualmente creíble en una escena sin que haya fuego real, a día de hoy es casi imposible. Creo que hay más visibilidad, pero porque también hay bastante más gente haciendo cortometrajes que antes. Sobre todo las televisiones locales empiezan a hacer programas dedicados a exhibir trabajos audiovisuales. Cuando se trata de una apuesta de una televisión nacional, se emiten a las tantas y con poca publicidad. En Internet es más democrático, pero no siempre justo, porque la oferta a menudo despista al internauta: hay tanto que ver que al final siempre se acaba recurriendo a lo mismo: una misma página o un mismo canal de videos. 

10. Gracias por responder a nuestras preguntas, José. Finalmente, te damos la posibilidad de dirigir unas palabras a nuestros lectores y animarles a que voten por vuestro trabajo. ¿Cómo es Formas de amar? ¿Qué nos vamos a encontrar en el corto? ¿Por qué debemos verlo? ¡Mucha suerte! 
Cualquier plataforma que sirva para dar a conocer el trabajo de jóvenes realizadores es una ayuda. El apoyo de los festivales es fundamental para dar a conocer un cortometraje, así que os agradezco el que nos hayáis hecho un hueco en el festival para poder presentar el nuestro. Un saludo a todos los seguidores y seguidoras del festival. Espero que estéis disfrutando con la selección de películas y cortometrajes. Formas de Amar es un cortometraje sencillo, que muestra varias manifestaciones del amor: el amor a lo material, el amor al trabajo, y el amor sin medida, pero también el amor maternal, el amor fraternal, y el amor espiritual a través de la historia de tres hermanas narrada por su madre. Amor en estado puro y reflexionar un poco sobre él. Es lo que os ofrecemos en este corto. Yo de vosotros no me lo perdería.


viernes, 20 de junio de 2014

CRÍTICA CSF: EL VERANO DE KIKUJIRO, de Takeshi Kitano


EL VERANO DE KIKUJIRO (KIKUJIRO NO NATSU), de Takeshi Kitano 
Largometraje nº 15: Cinoscar Summer Festival 2014: Sección oficial a concurso
Japón, 1999. Dirección y guion: Takeshi Kitano Duración: 115 minutos Género: Comedia dramática. Road Movie Fotografía: Katsumi Yanagishima Música: Joe Hisaishi Reparto: Takeshi Kitano (Beat Takeshi), Yusuke Sekiguchi, Kazuko Yoshiyuiki, Kayoko Kishimoto, Akaji Maro. 
Elección y presentación de Daniel Andrés: "El verano de Kikujiro fue la primera película que vi de Takeshi Kitano, sabiendo ya entonces que la mayor parte de las películas del director japonés eran bastante explícitas en lo que a violencia se refiere. Pero me gustó que una historia entre un niño y un adulto no fuese la típica en la que el adulto da ejemplo al niño, ya que en esta película el adulto es cualquier cosa menos una buena influencia. También me gustó que fuese una road movie, lo que la hace aun más entretenida. Pero sobre todo me gustaba de antemano (y después de verla) que es entrañable y muy humana. Ver jugar a cuatro hombretones para hacer feliz a un niño es realmente bello. Para terminar, me encanta la banda sonora de Joe Hisaishi, habitual de Kitano y Miyazaki, ahí es nada. Espero que os guste. Gracias".


 ¿De qué va?: Comienza el verano en Japón y Masao, un niño de nueve años que vive en la gran ciudad con su abuela, se dispone a pasar unas vacaciones un tanto anodinas. Sin colegio, sin nadie con quien jugar y obligado a quedarse en casa mientras su abuela trabaja, Masao empieza a coquetear con la idea de marcharse en busca de su madre. En ese viaje le acompaña Kikujiro, un vecino con pasado turbio, adicto al juego, alcohólico, arisco y poco acostumbrado a tratar con niños. Por el camino, Kikujiro y Masao coincidirán con una serie de pintorescos personajes que amenizarán los días y las noches fuera de casa. Aunque no lo sabe, Masao vivirá el verano más curtidor de su corta existencia, mientras que el rudo Kikujiro aprenderá cosas de sí mismo y de su entorno que no preveía.
Palmarés: Sección oficial del Festival de Cannes 1999. Dos premios de la Academia de cine japonesa (mejor banda sonora original para Joe Hisaishi y mejor actriz secundaria para Kayoko Kishimoto), y nominación a la mejor película japonesa del año 2000. Premio al mejor actor (Takeshi Kitano) y premio FIPRESCI del Festival de Valladolid 1999.


Reseña Xavier: Bien porque cierto sector de la crítica cinematográfica sigue sin darle a determinados autores asiáticos la posición privilegiada que se merecen o bien porque a finales-inicios de siglo el nombre de Takeshi Kitano seguía vinculado al cine de yakuzas, El verano de Kikujiro, uno de los mejores títulos del último cine japonés, no recibió la atención que se merecía en el año de su estreno. Kitano toma la estructura clásica de la road movie y opta por una unión 'hombre-niño' de tradición más que arraigada: las peripecias de Masao, un niño en busca de su madre, y Kikujiro, un vividor imposible de predecir, entroncan con la picaresca literaria de El lazarillo de Tormes y remiten a geografías-parejas cinematográficas como las de El chico de Charles Chaplin o incluso La eternidad y un día de Theo Angelopoulos. Por el camino, Kitano sintetiza todas las constantes de su cine, por lo que en El verano de Kikujiro encontramos el humor absurdo de su famoso show televisivo, la violencia tanto implícita como explícita de sus primeros títulos, el drama humano que ya estaba presente en Hana-bi: Flores de fuego y que luego siguió con Dolls, y el eclecticismo, tanto estético como narrativo, que ha dominado sus últimas aportaciones al séptimo arte. El verano de Kikujiro, por todo ello, es una de las experiencias más equilibradas y emocionantes de Kitano: un canto a la paternidad encontrada, una oda a la maternidad buscada, y entre parada y parada la crónica de una aventura veraniega en la que es difícil saber si Masao acompaña a Kikujiro en sus infinitas triquiñuelas o si en verdad Kikujiro acompaña a Masao en su particular conocimiento del mundo que le rodea. El verano de Kikujiro precisa de espectadores atentos y abiertos a todo tipo de juegos y texturas, ya que el director mezcla con ingenio humanismo, ironía fina y gags comiqueros. Tal vez al film le sobra un poco de metraje, pero al terminar el visionado uno tiene la sensación revitalizante y didáctica de unas colonias por Tokio y alrededores. Kitano en su interpretación más matizada (homenaje, además, a su verdadero padre) y una música deliciosa de Joe Hisaishi redondean una obra maestra que toca la fibra e invita a sonreír: tan contradictoria y agridulce como la vida misma.


Reseña Mayra: El verano de Kikujiro, a través de una armoniosa banda sonora, se abre paso para contarnos una historia tan entrañable y cómica que nos hace disfrutar durante las dos horas que dura el visionado: un guion original que funciona a la perfección, en un entorno de nostalgia constante en el que Kitano refuerza con sus planos fijos, silenciosos y distantes una trama capaz de mostrarse especial y cercana que llega e incluso emociona al espectador. El film nos permite conocer a ese niño de pocas palabras y de gran inocencia y corazón que en medio del aburrimiento de las vacaciones, y con muchas preguntas dentro de sí, se impone su propio reto y misión: ir en busca de su madre. Kikujiro y Masao están llenos de tanta comicidad como melancolía, dos personajes que funcionan como una fórmula perfecta que embarca al espectador en un viaje que equilibra experiencias tristes y alegres (como la vida misma), con una limpia puesta en escena que hace de este un film realmente entrañable e inolvidable.


VALORACIÓN DE LA CRÍTICA

Kitano nos muestra su cine al trasluz de sí mismo, de su cámara escueta y elocuente y de su sentido del humor filtrado de irónica amargura y rara poesía. Muy buena. E. Rodríguez Marchante, Cinemanía

Quienes esperen ver al Takeshi Kitano más sangriento y violento, se sorprenderán sin duda ante una narración tierna y sencilla, heredera de la vena más sutil del Neorrealismo, a la vez que intrínsicamente única en su orientalidad. Kitano es un autor, un poeta ferozmente individualista y quizás tan solitario como sus personajes. Jesús Palacios, Fotogramas.

Una road movie sentimental que representa una ligera decepción tras la irrupción en la escena internacional de 'Hana-bi: flores de fuego'. Destila la inventiva visual distinguida y emocionante de los anteriores trabajos de Kitano, pero su mezcla de manipulación emocional y comedia payasesca la hace de difícil digestión para gran parte de su audiencia. David Rooney, Variety

Takeshi Kitano es un director fascinante, un autor con un estilo distintivo. Es un hombre de acción, y por eso el material de 'El verano de Kikujiro' juega en su contra. No puedes sonreír cuando sientes pena por el niño... Roger Ebert, Rogerebert.com

Nota Filmaffinity: 7'5 - Nota IMDB: 7'9
Nota Metacritics: 6'6 - Nota Rotten Tomatoes: 7'55


VALORACIÓN DEL FESTIVAL

El verano de Kikujiro es candidata a 6 PREMIOS DEL FESTIVAL:

MEJOR PELÍCULA
Mejor director: TAKESHI KITANO
Mejor actor protagonista: TAKESHI KITANO (BEAT TAKESHI)
Mejor guion original: TAKESHI KITANO
Mejor banda sonora original: JOE HISAISHI
Mejor fotografía: KATSUMI YANAGISHIMA


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jueves, 19 de junio de 2014

CRÍTICA CSF: LOS OLVIDADOS, de Luis Buñuel


LOS OLVIDADOS, de Luis Buñuel 
Largometraje nº 14. Cinoscar Summer Festival 2014: Sección oficial a concurso
México, 1950. Dirección: Luis Buñuel Guion: Luis Buñuel y Luis Alcoriza Duración: 80 min. Género: Drama social Fotografía: Gabriel Figueroa Música: Gustavo Pittaluga y Rodolfo Halffter Reparto: Alfonso Mejía, Estela Inda, Miguel Inclán, Roberto Cobo, Alma Delia Fuentes, Francisco Jambrina
Elección y presentación de Jesús Mejía: "Buñuel construye en el film Los olvidados un retrato sobre un fracaso social, sobre la fatalidad de un mundo encubierto por intereses; sobre la 'ceguera' ajena, que parece irreversible al contemplar y no actuar. Es un film de denuncia social brutal, una crítica a los gobiernos y la iglesia y, sobre todo, un documento sobre la injusticia con los bien nombrados 'olvidados'. Es interesante señalar que la película fue rechazada en un principio en Ciudad de México y no alcanzó a estar más de tres días en cartelera, seguramente por mostrar una visión descarnada de las zonas pobres de la gran urbe mexicana. Una de las obras más fascinantes, valientes y necesarias que ha dado el cine".


¿De qué va?: El Jaibo, tras escaparse de un correccional, vuelve con su pandilla decidido a vengarse del chico que lo delató. Distintos personajes cercanos a El Jaibo, ligados a la delincuencia y a la dura vida en la calle, intentan huir de la policía y sobrevivir a partir de pequeños hurtos. El grupo se romperá cuando El Jaibo, bajo la atenta mirada de Pedro, mate a su delator: es entonces cuando los destinos de los dos chicos tomarán caminos muy distintos, casi irreconciliables.
Palmarés: Palma de oro al mejor director para Luis Buñuel en el Festival de Cannes 1951. Nominación al Bafta a la mejor película del año. 11 premios Ariel de 13 nominaciones, incluyendo reconocimientos en los apartados de mejor película, director, guion y montaje.


Reseña Xavier: Al inicio de Los olvidados se nos avisa que lo que vamos a ver se basa en pequeñas historias reales, y que sucesos similares ocurren todos los días en distintas ciudades como Nueva York o París. El arranque no es gratuito, porque lo que consigue Buñuel trasciende el cine social (y con él, el tremendismo, la fealdad y la buscada sensación de verismo que asociamos al género) y enlaza directamente con el estudio de la miseria y la pobreza, con una descripción de sus causas y sus consecuencias (y lo que es más importante: sin el envoltorio sesudo o resabido que normalmente acoge el cine más analítico que narrativo). Buñuel se define como un gran observador, un gran humanista y un gran cineasta en uno de los relatos más contundentes y completos jamás realizados, una película que sigue y que supera muchas de las propuestas neorrealistas de la época. Los olvidados va un paso más allá de la denuncia, redefine la dirección de actores y propone un retablo de vidas quebradas que seguramente hubiesen sido la envidia de cualquier escritor realista y naturalista de décadas pasadas. Una de esas cintas que son documentos de incalculable valor: en ella se encuentra el corazón del conflicto, también las posibles soluciones de un problema que no ha hecho más que acrecentarse en el siglo XXI. La gran película sobre los pequeños parias que se esconden en las barriadas más pobres de las grandes urbes: un film que debería ser de visionado obligatorio para trabajadores sociales y para cualquier amante del cine. El cine de los hermanos Dardenne, obras como Gomorra o Ciudad de Dios, incluso las corrientes de nuestro cine quinqui u obras en su día muy cacareadas como El odio, le deben mucho a Buñuel.


Reseña Mayra: Los olvidados muestra ese lamentable sector de nuestra sociedad olvidado y marginado pero no inexistente, un film que a pesar de pertenecer a la década de los 50 se podría decir que no pierde vigencia en la crítica social que pretende hacer. Buñuel muestra de manera directa, dura y contundente personajes tal y como nos avisa el film: auténticos, llenos de matices de una realidad sórdida y deprimente que logra calar hondo en el espectador, dejándolo estupefacto ante el desarrollo de tales historias donde somos testigos de la miseria y la crueldad con la que puede llegar a proceder el ser humano al encontrarse en posición de desigualdad social, por la cual muchas veces no solo se mendiga por dinero sino también por un afecto que a conciencia debería existir, y que resulta ser la peor de las carencias. En algún momento de la película uno de los personajes dice: “Pensaba que, si en lugar de a estos, pudiéramos encerrar para siempre la miseria”. Porque puede que la miseria económica cause acciones miserables en ciertas personas, pero también puede que suceda al revés. En todo caso, Los olvidados, en lo personal me ha resultado un grato descubrimiento cinematográfico, una película simplemente indispensable.


VALORACIÓN DE LA CRÍTICA

De mirada neorrealista sin sentimentalismos. Expone al asesino por dentro. Sus personajes hacen malas acciones por falta de amor y pobreza, no por maldad. Una obra maestra que deja al descubierto enfermedades individuales y sociales. Su plano final paraliza. Nick Funnell, Time Out

Su violencia queda por explicar, no propone ninguna solución social, ni tan siquiera las plantea: se centra en las fuerzas que actúan sobre los eternos problemas de la delincuencia y la pobreza. Bosley Crowther, The New York Times

El título es en parte irónico: una vez vista, no puede olvidarse nunca. Tan dura que lleva al lloro y a la desesperación. Una obra maestra del surrealismo social y del 'terror de barrio'. Mi favorita de Buñuel. J. Hoberman, Top Film Stories

Ni el ojo cortado de 'Un perro andaluz', ni el misterio de 'Belle de jour' ni la oscarizada 'El discreto encanto de la burguesía': 'Los olvidados', la obra maestra de los 50 de Buñuel, es su película más impactante. El neorrealismo se fusiona con el surrealismo. G. Allen Johnson, Film Clips

Nota Filmaffinity: 8'4 - Nota IMDB: 8'1 - Nota Rottentomatoes: 9'45


VALORACIÓN DEL FESTIVAL

Los olvidados es candidata a 5 PREMIOS DEL FESTIVAL:

MEJOR PELÍCULA
Mejor director: LUIS BUÑUEL
Mejor guion original: LUIS BUÑUEL y LUIS ALCORIZA
Mejor fotografía: GABRIEL FIGUEROA
Mejor reparto


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CRÍTICA CORTOS CSF: VAESEN, de Adrian Dexter


VAESEN, de Adrian Dexter (Dinamarca, 2012)
Cortometraje 05. Cinoscar Summer Festival 2014: Sección oficial a concurso
Elección de Sebastián Nadillo
Reseña Mayra: Breve relato raro y sombrío parte del entorno fantástico y medieval para en el fondo dar atisbo de un argumento ya antes visto, un protagonista que tiene como objetivo salvar a alguien más, en este caso un príncipe que busca salvar a su rey. Vaesen resulta visualmente convincente y en su singularidad logra entretener.
Reseña Xavier: Vaesen, por su vinculación nórdica, podría llevarnos a los mundos vikingos o a las profundidades animadas de la mitología escandinava. Nada de lo anterior. A medio camino entre la humanidad del Estudio Ghibli, los mundos oscuros del cartoon más gore y el trazo a pincel de una obra como The Secret Of Kells, Vaesen es una deliciosa rareza, la lucha de un príncipe por salvar a un rey agonizante. A la postre, Vaesen se convierte en un réquiem animado. No contiene más mensaje que la belleza de sus fotogramas: impacta, pues, de forma directa, primaria, silente. Una rara avis imprescindible.


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miércoles, 18 de junio de 2014

CRÍTICA CSF: CARRETERA PERDIDA, de David Lynch


CARRETERA PERDIDA (LOST HIGHWAY), de David Lynch
Largometraje nº 13. Cinoscar Summer Festival 2014: Sección oficial a concurso
EE. UU., 1997. Dirección: David Lynch Guion: David Lynch y Barry Gifford Duración: 130 min. Género: Thriller psicológico, terror onírico Fotografía: Peter Deming Música: Angelo Badalamenti Reparto: Patricia Arquette, Bill Pullman, Balthazar Getty, Robert Blake, Jack Nance, Natasha Gregson Wagner
Elección y presentación de Juan Francisco Bigorra: "Carretera perdida debería ganar por ser la mejor película de David Lynch. Una caótica y fascinante pesadilla urbana que atrapa al espectador en una espiral de deseo y perversión. La atmósfera y los símbolos que encontramos a lo largo de la obra rectifican muchas obsesiones del cineasta (todo lo que ocurre en la superficie es solamente una parte de nosotros: nuestros anhelos, miedos y deseos residen en nuestro interior como una parte fundamental e inaccesible). Lynch consigue transmitir en su obra una gama de sensaciones contradictorias a través de una narración hipnótica y compleja. El genial reparto, junto con unas cualidades técnicas excelentes, eleva este thriller psicológico a obra maestra. Una película para disfrutar y revisar de forma habitual".



¿De qué va?: Fred es un saxofonista que toca en un local nocturno de Los Ángeles. Vive con su esposa Renée en una lujosa casa situada en una de las colinas más famosas de la ciudad. Un día el matrimonio recibe una misteriosa cinta de vídeo con imágenes extrañas. La siguiente cinta es todavía más horripilante: alguien ha grabado a la pareja durmiendo en su dormitorio. Unos detectives investigan el caso. La última cinta muestra a Fred asesinando a Renée, y a partir de entonces su vida se quiebra y su cabeza fuga hacia espacios físicos y mentales impredecibles.


Reseña Xavier: 'Me gusta recordar las cosas a mi manera. No necesariamente en el modo en que pasaron'. La frase, tal vez la clave de Carretera perdida y de todo el cine de David Lynch, la enuncia el personaje de Bill Pullman minutos antes de empezar una escapada a otro cuerpo, a otra mente... y a otra película. Lo que atesoramos de las películas no son sus fotogramas, diálogos o escenas, sino reminiscencias y sensaciones que tal vez poco tienen que ver con el material fílmico original. En la vida real sucede lo mismo. Y en el cine de Lynch, realidad y ficción, y la percepción de ambas, se funden y se confunden en un todo fascinante. Por ello, ¿por qué una película no puede ser paraguas de otras tantas películas, el cristal que tras el disparo se fragmenta en mil pedazos y ofrece los reflejos de un conjunto imposible de reunificar? Carretera perdida es un camino de doble vía, un circuito cerrado en el que se amontonar las obsesiones temáticas y estéticas de su autor. Nace de la voluntad de no contar nada y al mismo tiempo de decirlo todo. Surge del deseo de solidificar el sinsentido, y paradójicamente en ella se encuentran todas las claves para dar semántica a sus constantes mutaciones surrealistas. Sea como sea, sea lo que sea, Carretera perdida es una película que está viva, de la que se obtiene una vivísima experiencia cinematográfica, que permanece indestructible en la memoria del espectador con la vehemencia y la locura del ratón que sigue caminando por un laberinto sin salida. Fragmentado, el film empieza como una cinta de terror, sigue con un cine noir recio, firma una huida por carretera con sabor a western y termina a las puertas de la ciencia ficción. En conjunto, es un tótum revolútum con una música exquisita, unas interpretaciones perfectas y una atmósfera subyugante. Sí puede afirmarse, y eso ya es mucho decir en un film en el que nada es categórico y todo es incertidumbre, que la arquitectura de Carretera perdida es tan abigarrada como calculada. Lynch juega con el público, y nosotros estamos en nuestro derecho de hundirnos en las entrañas del misterio o de no seguir el camino de baldosas amarillas con destino al país de Nunca Jamás. No importan los hechos, quienes producen esos hechos, quienes sufren esos hechos o la cronología de los hechos: el cine es contenido pero sobre todo forma, y Lynch puede ser un titiritero amante de la farsa o un genio mayúsculo. O las dos cosas. O nada de lo dicho. O todo lo contrario. No importa estar perdido si la dicha, y la cinta, es buena: Carretera perdida es, sencillamente, un peliculón.


Reseña Mayra: El estilo de Lynch para desarrollar sus películas siempre va por lo surrealista y oscuro: ya en Cabeza borradora se podía atisbar ese estilo, precedido también en El hombre elefante. En Carretera perdida hallamos un film menos oscuro y tal vez un tanto menos surrealista pero al mismo tiempo menos experimental y más sólido: Lynch conduce al espectador por un laberinto onírico lleno de pequeñas partes de un puzle donde, si bien es fácil salir del laberinto, poner cada pieza en su lugar y armar el rompecabezas será lo realmente complicado. Estamos ante una obra desarrollada con genialidad intrigante, bien tramada, con unas interpretaciones capaces de convencer. Y aun cuando el film pueda parecer demasiado ‘críptico’, que una película sea difícil de comprender no significa que sea mala: cada director tiene su estilo para contar historias, algunos nos cuentan más de lo que deberían incluso al punto de hacer subrayados, pero otros como Lynch nos brindan historias encriptadas y extrañas en las que el espectador debe sacar su propia conclusión.


VALORACIÓN DE LA CRÍTICA

Como otros films de Lynch, resta con nosotros mucho después de terminar su visionado. Pero por primera vez me gustaría saber con precisión qué es exactamente, qué se queda con nosotros y por qué se queda. Al final, 'Carretera perdida' hace honor a su título: es una larga y ancha carretera llena de espectadores y viajeros perdidos. Michael Dequina, The Movie Reporter

La disfruté mucho, aunque no la recomendaría a los no iniciados. Es un Lynch clásico, un film de horror metafísico sobre los oscuros misterios del sexo. Cautiva en su desconcierto, aunque algunos fans del director la encontrarán deprimente. Rob Gonsalves, EFilmCritic.com

Bizarra, paradójica, sin una línea argumental clara. Tomada en sentido literal, es una cinta sobre viajes en el tiempo, conmutaciones de cuerpos, transformaciones psíquicas, alteraciones de memoria, realidades paralelas, seres interdimensionales y otros términos parecidos. En su caso, resolver el puzzle es el aspecto menos importante. Christopher Runyon, Movie Mezzanine

Un dantesco descenso a los infernales círculos concéntricos de la esquizofrenia; una película de sensaciones intensas y desconcertantes, que actúa como un cambiante caleidoscopio que tritura la realidad en colores y formas perversas; una inclasificable perla del surrealismo contemporáneo, de viciada sensualidad y humor negro. Daniel Monzón, Fotogramas

Nota Filmaffinity: 7'4 - Nota IMDB: 7'7
Nota Metacritics: 6'6 - Nota Rottentomatoes: 7'4


VALORACIÓN DEL FESTIVAL

Carretera perdida es candidata a 12 PREMIOS DEL FESTIVAL:

MEJOR PELÍCULA
Mejor director: DAVID LYNCH
Mejor actor protagonista: BILL PULLMAN
Mejor actriz protagonista: PATRICIA ARQUETTE
Mejor actor secundario: ROBERT LOGGIA
Mejor actor secundario: ROBERT BLAKE
Mejor guion original: DAVID LYNCH y BARRY GIFFORD
Mejor banda sonora original: ANGELO BADALAMENTI
Mejor banda sonora adaptada: VV. AA.
Mejor fotografía: PETER DEMING
Mejor montaje: MARY SWEENEY
Mejor reparto


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martes, 17 de junio de 2014

CRÍTICA CSF: CASTA INVENCIBLE, de Paul Newman


CASTA INVENCIBLE (SOMETIMES A GREAT NOTION), de Paul Newman
Largometraje nº 12. Cinoscar Summer Festival 2014: Sección oficial a concurso
EE. UU., 1970. Dirección: Paul Newman Guion: Jon Gay, a partir de la novela de Ken Kesey Duración: 110 min. Género: Drama familiar Fotografía: Richard Moore Música: Henri Mancini Reparto: Paul Newman, Henry Fonda, Michael Sarrazin, Lee Remick, Richard Jaeckel, Cliff Potts, Linda Lawson
Elección y presentación de José Luis Salgado: "Casta invencible merece la pena: es una película muy entretenida, destaca por las interpretaciones de Paul Newman y Henry Fonda, su música country peleó por el Óscar y contiene una historia preciosa que nos anima a luchar por aquello que nos une, por aquello que somos y por aquello a lo que pertenecemos".


¿De qué va?: En la costa de Oregón, el clan de los Stampers parece vivir en una burbuja: los hombres mantienen a flote su explotación de leña y las mujeres se dedican a las tareas del hogar. Dos hechos harán que los Stampers se replanteen su rutina: la llegada del joven Leeland, acostumbrado a la ajetreada vida de la ciudad, y las presiones de sus vecinos y compañeros de profesión para agruparse en un único sindicato. Solo una tragedia puede echar por los aires la inquebrantable moral de los Stampers... o tal vez no.
Palmarés: Dos nominaciones al Óscar: mejor actor secundario (Richard Jaeckel) y mejor canción original (All This Children, con música de Henri Mancini y letra de Alan Bergman y Marilyn Bergman).


Reseña Xavier: La figura del hombre libre, fiel a sus costumbres y despegado de la realidad que lo circunda es sumamente atractiva en la gran pantalla. Casta invencible es un homenaje a una saga familiar dedicada a la explotación de la leña de los bosques de Oregón, y sus peripecias encierran parte de la mentalidad de la Norteamérica rural profunda que en los años 70 colisionaba con las nuevas constantes sociales (en el film se citan a los sindicatos, pero la referencia a la ordenación capitalista de nuevo cuño es más que evidente). A su vez, la película se acerca a sus personajes con ternura, de forma que el espectador siente un gran cariño por todas las criaturas del film, aun a sabiendas que la mayoría de sus acciones y decisiones son del todo suicidas: la estructura narrativa no dista demasiado de las teleseries setenteras que hacían las delicias del estadounidense medio de la época, en esta ocasión partiendo del texto del reputado novelista Ken Kesey. El resultado es una película tremendamente simpática, con un reparto espléndido y una gran capacidad por retratar los aspectos más cuestionables de sus protagonistas de forma cruda a la par certera. Como en la tradición clásica, un suceso dramático amenaza con acabar con el orden de los Stampers, pero la escena final, una de las estampas naturales más bellas de todo el metraje, vuelve de nuevo a la mística del hombre hecho a su medida, indomable y rudo, infatigable y finalmente invencible. Un plano, además, que puede utilizarse como perfecta muestra de las señas y las formas de Casta invencible: o sea, una película de raíces políticas con una gran capacidad para retratar lo humano. De ahí que Casta invencible, pese a ser una película pequeña en apariencia, logre algo muy grande: ser uno de los títulos más entrañables que recuerde este blog en mucho tiempo (lista donde ya figuraban personajes de perfil similar e historias de familias-amistades igualmente agridulces: entre las más recientes podemos apuntar Hacia rutas salvajes o Pequeñas mentiras sin importancia). Épica yanki con rebeldes sin causa, soldados dispuestos a morir con las botas puestas y trabajadores obcecados que no ven más allá de sus rituales y tierras. Y un tema que con el paso del tiempo ha ganado nuevas significaciones: la integridad del ser humano y la dignidad del trabajador en un mundo en constante cambio.



Reseña Mayra: Paul Newman adapta la novela Casta invencible alejándose del típico estilo hollywoodense. Newman nos narra la historia de una familia de Oregón que presume de ser una 'casta invencible', como señala el título, pero que más bien son una familia de personajes tozudos en sus propios criterios, llenos de defectos que ni siquiera se atreven a reconocer y que crean conflictos que afectan a varios de los personajes, aun cuando éstos optan por el silencio, la falta de comunicación e incluso cierto aire de machismo y prepotencia. El problema que le hallo a Casta invencible es que sus conflictos no terminan de desarrollarse ni de convencer y que su final es poco contundente; sin embargo, se debe reconocer la aceptable interpretación de su reparto.


VALORACIÓN DE LA CRÍTICA

Película del Nuevo Hollywood sobre los valores del Viejo Hollywood. Drama de una familia independiente y 'ultra-macho', con buenas vistas y gran simpatía. Logra un clímax, genuino, humano y duro. J. Hoberman, The Village Voice

La historia de un testarudo y orgulloso clan, sobre la familia y a la vez muy familiar. Aunque con defectos, algunas de sus escenas son excelentes, y la potencia visual de los trabajos definen a los personajes masculinos de forma muchísimo más eficaz que sus diálogos. Roger Ebert, Rogerebert.com

La segunda realización de Paul Newman defraudó las expectativas que había despertado con 'Raquel, Raquel', convirtiendo lo que debía ser apología del individualismo en apología de la insolidaridad. Posee una narrativa tan sólida como primaria, pero no consigue sublimar nunca la lamentable ideología que sustenta. Redacción Fotogramas

Espectáculo sentimentalón a costa de una familia de leñadores que no secundan una huelga convocada por los sindicatos. Una adaptación de la novela de Ken Kesey, bastante mejor que la película, reaccionaria pero con poca fuerza. Conocidísimo reparto para una cinta desangelada. Fernando Morales, El País

Nota Filmaffinity: 6'3 - Nota IMDB: 7'0 - Nota Rottentomatoes: 8'9


VALORACIÓN DEL FESTIVAL

Casta invencible es candidata a 5 PREMIOS DEL FESTIVAL:

Mejor actor protagonista: PAUL NEWMAN
Mejor actor secundario: HENRY FONDA
Mejor actor secundario: RICHARD JAECKEL
Mejor fotografía: RICHARD MOORE
Mejor reparto


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