lunes, 30 de marzo de 2020

CRÍTICA | BULWORTH, de Warren Beatty


Dimes y diretes políticos
BULWORTH, de Warren Beatty
Nominación al Óscar al mejor guión original. 3 candidaturas al Globo de oro
EE. UU., 1998. Dirección: Warren Beauty Guión: Warren Beatty y Jeremy Pisker Música: Ennio Morricone Fotografía: Vittorio Storaro Reparto: Warren Beatty, Halle Berry, Oliver Platt, Paul Sorvino, Jack Warden, Christine Baranski, Sean Astin, Don Cheadle, William Baldwin, Barry Shabaka Henley, Michael Clarke Duncan, Nora Dunn, Laurie Metcalf, Chris Mulkey, Isaiah Washington, George Hamilton Género: Sátira politica Duración: 105 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 12/05/1999
¿De qué va?: Jay Bulworth es Senador por California del Partido Demócrata. Ante su inminente subida al poder, incapaz de gestionar tal responsabilidad, contrata a un grupo criminal para que acabe con su vida. A las puertas de su suicidio, sabiéndose más libre que nunca, Bulworth empieza a decir y a hacer todo lo que le apetece.


Estamos en la "era Trump". Y como para todo "hecho" hay un "dicho", es interesante acercarse a aquellas cintas militantes que describían "la era Trump sin Trump". Sin duda, todo es susceptible de empeorar, y el lema cinematográfico de "de incompetente a presidente" es ya, aunque nos pese, "el pan nuestro de cada día". En los 90, Tim Robbins opositó al Senado de los Estados Unidos en Ciudadano Bob Roberts, película que él mismo dirigió, escribió y protagonizó. Warren Beatty hizo la misma empresa con Bulworth, sátira política que, a pesar de su nominación al Óscar al mejor guion original, tuvo muy poca resonancia en España. El diablo vestido de traje que interpreta Beatty es un hombre desencantado que orquesta su propia muerte a pocos días del cierre de la campaña hacia las presidenciales que él mismo protagoniza. La sorpresa viene cuando el hombre empieza a soltar todo lo que le pasa por la cabeza, a bocajarro e incluso a ritmo de rap. De nuevo, otro dicho: "para lo que me queda en el convento, me cago dentro". El despelote lo llevará a convertirse en uno de los personajes más mediáticos del país, a la vez que la historia, con el paso de los minutos, se vuelve menos cáustica y más surrealista. Bulworth llega a unos niveles de absurdo tan grandes que muy probablemente la crítica cinematográfica que la visionó allá por 1998 no supo apreciar sus desvaríos. Pero los tiempos han cambiado, y muchas veces, para corroborar aquello de que "la realidad supera a la ficción", hay que volver precisamente a esta última. Bulworth, vista con ojos de 2020, gana en interés y actualidad. De ella queda, vaya, una divertida parodia del tinglado político, con especial atención a las hipocresías de todos sus participantes. Bulworth, el político "bocachancla", termina su recorrido como el mismísimo Kennedy. La duda es si su émulo Trump tendrá un final tan peliculero. Por lo pronto, ya conoce los beneficios de decir todo lo que piensa, por muy reprobables y suicidas que sean sus comentarios. A mal tiempo, buena cara y buen cine: Bulworth habla sobre la corrección del discurso político, sus peajes y sus libertades. Lástima que esta comedia en el fondo tan triste sea, a fecha actual, una película profética.


Para gobernantes y gobernados con conciencia.
Lo mejor: A pesar de su locuacidad, nunca resulta ni pesada ni antipática.
Lo peor: La trama "de thriller" funciona menos que el envoltorio "de comedia".


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