domingo, 17 de noviembre de 2013

LISTA: LOS 12 MEJORES ACTORES QUE NUNCA HAN ESTADO NOMINADOS AL PREMIO GOYA

Si algo nos sobra en España son buenos actores. Con respecto a otros premios de las Academias de otros países, los Goya son bastante generosos, ya que existen 6 categorías que valoran las distintas interpretaciones de cada temporada, aunque muchos defienden que la cosecha es casi siempre lo suficientemente destacada como para tener cinco y no cuatro candidatos en cada apartado. Por la naturaleza coral de nuestro cine (de Berlanga hasta la actualidad), son muchos los que todavía no han aspirado ni una sola vez al premio Goya: este año títulos como Los amantes pasajeros, Menú degustació, La gran familia española, Barcelona nit d'estiu y Las brujas de Zugarramurdi lo han demostrado. A ello se suma otro factor: casi siempre los votantes eligen a más de un candidato de la película que consideran más destacada, algo que deja fuera de las papeletas a otras opciones más arriesgadas (subieron al podio 3 actores de Los lunes al sol, Belle Epoque, Camino, Te doy mis ojos, Celda 211, Días contados y ¡Ay Carmela!, 4 intérpretes de Pa negre y 6, pleno absoluto, de Mar adentro). También el hecho de que la votación en bloque olvide las particularidades de cada etiqueta interpretativa, detalle que en ocasiones rectifican los Premios de la Unión de Actores. A la lista de 'aspirantes al Goya' se suman rostros jóvenes que en poco tiempo han dejado huella en la industria y actores veteranos que presumen de su banda de 'eternos secundarios'. Podrían ser otros, algunos seguramente estarán en la terna de este año (por ese motivo no hemos puesto al solicitado Mario Casas en el post), pero de momento esta es nuestra apuesta de los 12 mejores actores que todavía no han estado nominados al Premio Goya.

12. MIGUEL ÁNGEL SILVESTRE
(Castellón de la Plana, Comunidad Valenciana; 06/04/1982)
Conquistó a muchas en la serie Sin tetas no hay paraíso, que le dio el Ondas y el Fotogramas de Plata, aunque el guapo de Silvestre, para siempre 'El Duque', ya había hecho sus pinitos en otra franquicia de Telecinco: la más interesantes Motivos personales. Precisamente Silvestre abandonó el rodaje de esa serie a mitad de su andadura para defender el boxeador de La distancia, por la que inexplicablemente no aspiró al Goya como revelación. En Zhao y Lo mejor de Eva explotaba todo su sex appeal, pero con el paso de los años Silvestre ha crecido como actor: ahí está el Líriko de Verbo, el pintoresco miembro de The Pelayos, el excelente secundario de Alacrán enamorado o su personaje en lo nuevo de Cuerda Todo es silencio. Pero no ha sido hasta este 2013 cuando Silvestre ha conquistado una de las cimas de cualquier actor ibérico (no por casualidad su fisicidad recuerda al primer Bardem): el castellonense más querido ha sido 'chico Almodóvar' y parte de la 'salidísima' tripulación de Los amantes pasajeros. Su Goya puede ser cuestión de tiempo: antes, la Academia y parte del público debe aprender que detrás de las caras bonitas también pueden haber grandes intérpretes.

11. MARIANO VENANCIO
(Salamanca, Castilla y León; 31/08/1947)
El más veterano de la lista, el que suma más funciones teatrales a sus espaldas y el actor con la trayectoria televisiva más impresionante de este artículo. La Unión de Actores consideró que el padre coraje de Camino era la mejor interpretación masculina del año, pero los Goya ni lo citaron en ese apartado pese a los premios de Dauder, Camacho y Elías. El cielo abierto, Cachorro, Las aventuras de Mortadelo y Filemón, Lope y 23F: La película son sus méritos más recientes. De acuerdo: nunca ha tenido ese papel en solitario de premio. Pero aún así, Venancio es uno de esos actores que dan consistencia a una categoría de premios, por su experiencia y por ser uno de los más queridos dentro y fuera del gremio del cine. Ojalá no tenga que esperar para el cabezón honorífico. Desde aquí le pedimos a Fesser que escriba para Venancio el dardo que dé en el centro de la diana...


10. ELOY AZORÍN
(Madrid, Comunidad de Madrid; 19/02/1977)
El Esteban de Todo sobre mi madre que leía a Truman Capote y amaba Un tranvía llamado Deseo tuvo su bautizo artístico en Como un relámpago y Atómica. Merecía estar en los Goya por el adorable y mojigato protagonista de Besos para todos y por formar parte de la corte de Juana la Loca, pero en los últimos años Azorín ha frecuentado la pequeña pantalla con acierto: ha estado en los repartos de dos exitosos nombres como Aída y Gran Hotel y ha participado con esporádicas apariciones en Hospital Central, Águila Roja y Guante Blanco (en otras palabras: lo más destacado de la ficción televisiva del país). Los Borgia y No me pides que te bese porque te besaré hicieron que su nombre volviese a sonar en las quinielas, pero a día de hoy sigue sin encontrar el título que lo lleve a la nominación. Para el 2014, Azorín estrenará Pancho: le deseamos mucha suerte. Y pese a sus tablas televisivas, su rostro no aparece tan asociado a la 'caja tonta' como ocurre con nombres como Pablo Rivero, Félix Gómez, Diego Martín, Secun de la Rosa o Paco León: un Goya para Azorín en un futuro es, en definitiva, un vaticinio plausible y merecido.

9. JULIÁN LÓPEZ
(El Provencio, Cuenca, Castilla La Mancha; 10/11/1978)
Hay quienes recitan de corrillo el '¡ay que rico, ay que rico!' del segundo más feo de Que se mueran los feos. Otros prefieren las bromas del Juancarlitros de No controles. Y casi todos aplauden sus aportaciones como chanante. Pagafantas y Spanish Movie completan uno de los currículums más cachondos del último cine español: corto, pero lleno de personajes ya míticos. No tiene el brío de Carlos Areces ni la labia de Joaquín Reyes, pero merece dejar de ser 'el rey de los cameos' para tener su particular espacio dentro de la nueva comedia española. Y si no, siempre puede presentar los Goya junto a la pandilla de Museo Coconut o al lado de cachondos mentales como Berto. ¿Lo próximo? Aparecer en Torrente 5 para engrosar las arcas del poco serio Santiago Segura. Apostamos por López como intéprete del presente y del futuro.

8. JAVIER GUTIÉRREZ
(Luanco, Asturias; 17/01/1971)
Gutiérrez tiene el Max de teatro, el galardón de la Unión de Actores por el querido Satur de Águila Roja y el apoyo del público por su aparición en algunas de las comedias más queridas de los últimos años: Días de fútbol, El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo, Al final del camino, El otro lado de la cama o Torrente 3 y 4. Su fama de rostro taquillero ha seguido este 2013 con el éxito de Zipi y Zape y el club de la canica, que al final del curso puede ser la película española más taquillera del año (¿por qué no nominar a Gutiérrez por ese entrañable director de colegio con look pirata y fobia a los juguetes?). Juan Cavestany ha contado con él en Gente de mala calidad y Gente en sitios y ha sido parte de la extensa troupe de De la Iglesia en los grandes almacenes de Crimen Ferpecto. Y a todo lo dicho, dos reinvidicaciones personales: el marido dictador del excelente cortometraje El orden de las cosas y el inmigrante que alucinaba con el papel higiénico de los cuartos de baño suizos en Un franco, catorce pesetas. La comedia no suele dar premios, pero la constancia y el talento de Gutiérrez puede traducirse en Goya.

7. HUGO SILVA
(Madrid, Comunidad de Madrid; 10/05/1977)
Al salir de clase y Los hombres de Paco lo especializaron en personajes rudos y varolines, más carpeteros que otra cosa. Ha sido guapo y poco más en Mentiras y gordas, Reinas o Lo contrario al amor, pero el drogadicto exconvinto de Agallas fue en todos los sentidos un golpe de autoridad sobre la mesa: no se entiende que el Goya no llamase a su puerta por esa estupenda y poco apreciada película. La princesa de Éboli y Karabudjan lo han devuelto a la televisión que lo ha visto nacer y crecer, pero lo suyo es la gran pantalla: en doce meses ha cogido las riendas y ha defendido con solvencia su segundo protagonista tras El hombre de arena con El cuerpo, ha pilotado la nave de Los amantes pasajeros y las ha pasado canutas como el gran torturado de Las brujas de Zugarramurdi (impagable ese Jesucristo color plata atracando el 'Compro Oro' más céntrico de la capital). Todavía no sabemos qué será del film de De la Iglesia en los inminentes Goyas, pero apunten: Silva es el que más ha corrido, sudado y defendido el herido orgullo masculino de todo el grupo.

6. JOAQUÍN CLIMENT
(Requena, Comunidad Valenciana; 02/08/1960)
Nadie mejor que Climent encarna ese actor cuya presencia es esencial pese a ser el eterno personaje terciario: el tabernero, el camarero, el vecino y otros papeles de poca pero importante entidad (así empezó, por ejemplo, el ya consagrado Antonio de la Torre). La Unión de Actores sí se acordó de él por el único personaje con empleo y sin Goya de Los lunes al sol, premio que valoraba además a un actor de muchas tablas (ya estaba en Todos a la cárcel de Berlanga) de tradición televisiva (Farmacia de Guardia, ¡Ay Señor, Señor!, Querido maestro, 7 vidas, El comisario, Física o química y los seriales diarios Amar en tiempos revueltos, Amar es para siempre y Gran Reserva: El origen). Era padre de familia en Héctor, Pudor y Noche de reyes, tres películas nada desdeñables, y lo hemos visto de la mano de De la Iglesia en La chispa de la vida y Balada triste de trompeta. Los Goya tienen una gran deuda con Climent, y el cine español le debe un personaje protagonista que consagre su nombre de forma definitiva. En la sombra, es uno de los grandes.

5. LUIS ZAHERA
(Santiago de Compostela, Galicia; 12/10/1966)
Zahera saltó a la fama gracias a la serie Mareas vivas, uno de los éxitos de la televisión gallega. Y como quien no quiere la cosa, ha sido uno de los actores que más ha trabajado en los últimos ocho años, muchos de los cuales ha estado en todas las porras como aspirante al Goya al mejor intérprete de reparto. Aunque Celda 211 fue la película de su año, el extenso reparto de la cinta de Monzón y el overbooking de actuaciones secundarias masculinas (nominaron a Resines y a Bardem) lo dejaron fuera de la terna: si Tosar impostaba su voz, es injusto que nadie reparase en el ejercicio interpretativo de Zahera. Lo mismo sucedió con Invasor: se repartieron los votos y finalmente ganó De la Torre. Lo hemos visto en algunos de los mejores cortometrajes de los últimos años (firmados por Montoya, Siminiani, Monzón, etc.) y en series como A tortas con la vida o las malogradas ¡Piratas! y La isla de los nominados. Actor de físico rotundo: en Sé quién eres era el empleado de una gasolinera y tenía apenas unos segundos en pantalla, pero en el futuro merece toda la atención como ganador del Goya. De nuestros favoritos.

4. CARLOS ARECES
(Madrid, Comunidad de Madrid; 27/03/1976)
Licenciado en Bellas Artes (ahí están sus trabajos como dibujante y los pósters tuneados de los últimos números de la revista Fotogramas), hilarante cómico y actor que lo da todo (literalmente: en Spanish Movie no se movía de la cama, en Balada triste de trompeta nos enseñaba el culo, en Promoción fantasma había primer plano de su ojete, en Los amantes pasajeros bailaba y bebía agua de Valencia a litros, y en Las brujas de Zugarramurdi da vida a una vasca con peluca y labia desmadrada). Un intérprete genial que empezó al amparo de varios esketches, algunos obra de Cobeaga y Vigalondo, pero que poco a poco ha ido ganándose un lugar de honor en el humor postmoderno. Sólo un genio tan atrevido como loco aceptaría participar en títulos como Lobos de Arga o Torrente 4. Y sólo un empate de votos justifica que su protagonista de Balada triste de trompeta no estuviese en la terna (ahora, a toro pasado, es evidente que habría corrido mejor suerte si hubiera sido promocionado en el apartado de revelación). Nos hace reír, algo muy difícil y muy necesario. Ya tenemos título para un grupo de Facebook: 'queremos que Areces gane el Goya'.

3. VICENTE ROMERO
(Sevilla, Andalucía; 1969)
El primer recuerdo de Vicente Romero nos remite a la miniserie de Zambrano Padre Coraje, y el último a dos comedias gamberras y locas como Carne de neón y The Pelayos (en las dos, Romero brilla a toda potencia). Su primer papel en el cine fue en esa pequeña gran película llamada Las horas del día, fue el hermano de Juan José Ballesta en 7 vírgenes, destacó en el notable thriller La noche de los girasoles, desplegó su acento andaluz en Entrelobos y formó parte de los extensos repartos de Celda 211 y También la lluvia. Y por todas las películas citadas, Romero merecía la nominación al Goya: es uno de los grandes secundarios del cine español aunque muchos no conozcan su nombre. Esa suerte puede cambiar gracias a la mediática serie de Antena 3 Con el culo al aire y a la pequeña obra de culto Crematorio. No se le conocen proyectos para el año entrante, pero este blog siente debilidad por Romero: cuando llegue el momento, seguramente más pronto que tarde, aplaudiremos su Goya.

2. ÀLEX BRENDEMÜHL
(Barcelona, Catalunya; 27/11/1972)
Su complicado apellido y su particular físico (mirada penetrante y un registro interpretativo excelente para papeles excéntricos y difíciles) son una combinación de genética (padre alemán, madre catalana) y mucho rodaje en platós. Vila, Rosales, Gay, Colell, Oristrell, Portabella, Gual, Villaronga, Torrens y Freixas lo han convertido en el gran dandi del cine catalán: ganó el primer Gaudí al mejor actor por Las dos vidas de Andrés Rabadán. Brendemühl va asociado a personajes obsesivos y oscuros, desde el asesino demasiado corriente de Las horas del día al doctor nazi de Wakolda (El médico alemán), pasando por rarezas recientes como El cónsul de Sodoma o Insensibles. Una filmografía demasiado abultada como para no tener a día de hoy una nominación al Goya. Es el único de los citados que posee una forma de interpretar personal, única e intransferible. Actor completo y complejo que hace poco pisó de nuevo la alfombra de los Gaudí por El bosc.

1. MANUEL MORÓN
(Cádiz, Andalucía; 09/06/1956)
No admite duda: Morón es el actor más destacado sin opción al Goya. Nada explica que el amor que profesó la Academia a El bola no se tradujese en una nominación para Morón, ese padre maltratador que nos puso a todos de los nervios. El policía de Salvajes, el empresario de Smoking Room, uno de los contrapuntos masculinos de la excelente Mataharis, el padre homosexual de Azuloscurocasinegro, uno de los personajes menos amables de Cinco metros cuadrados o el único que tuvo agallas para bajar al patio de prisiones y hablar en persona con el Malamadre de Celda 211. Premio en el Festival de Peñíscola por El traje, galardón de la Unión de actores por La noche de los girasoles y Biznaga malagueña por 25 kilates. El que más papeles 'cortos' suma: doctor en Todo sobre mi madre, padre de la niña violada de Plenilunio, el Ramiro de Los lobos de Washington y uno de los provinciales de Teresa: El cuerpo de Jesús. Merecía el Goya varios años, el 2000 con El bola a la cabeza: cuando lo nominen, es de justicia que la Academia le conceda un cabezón que se hace de rogar.

sábado, 16 de noviembre de 2013

MIS SOUNDTRACKS: TITANIC, de James Horner

TITANIC, de James Horner (James Cameron, 1997)
Oscar 1997 a la mejor banda sonora
Palmarés: Dos premios Oscar, Satellite Award y Globos de oro: mejor banda sonora y mejor canción por My Heart Will Go On (música de James Horner, letra de Will Jennings). Dos ASCAP Awards, Blockbuster Entertainment Award a la mejor canción, Brit Award a la mejor banda sonora del año y 5 premios Grammy.
El compositor: James Horner es con 60 años uno de los compositores más importantes de Hollywood. Responsable de la música de casi todas las películas de Ron Howard y James Cameron, incluída Avatar, Horner es famoso por 'reciclar' o retomar parte de sus estructuras musicales en distintos films. Lo avalan 10 nominaciones al Oscar (victorias por Braveheart y Titanic) y 9 nominaciones a los Globos de oro y a los Saturn Awards. Sus últimos trabajos en cine han sido las partituras de Cristiada y The Amazing Spider-Man.


Reseña: La banda sonora de Titanic es muy significativa, ya que no solo consigue dar al film el tono romántico y épico que convocó a tantos espectadores en las salas a finales de los 90 sino que describe parte de la ética interna de la película. Cameron dispone su naufragio en función de los sentimientos, y por ello la banda sonora se estructura sobre la canción My Heart Will Go On, cuyos acordes, con más o menos variaciones, reproducen el resto de tracks. Temas como An Ocean of Memories, Hymn To The Sea, Rose o Never An Absolution pretenden ambientar tiempos del recuerdo: unas voces femeninas cantan mientras vemos los restos del barco descansando en las profundidades del océano, cual voces de fantasmas a ritmo de gaita (guiño, además, a la nacionalidad de la tripulación que falleció en el transatlántico más famoso de todos los tiempos). Distant Memories empieza en calma, sigue con el tono grave de los instrumentos de viento y termina con toda la orquestra tocando; yendo, simbólicamente, del barco hundido al esplendor del año 1914. Southampton y Leaving Port también siguen el espíritu del mejor John Williams: una sirena nos avisa que la embarcación está a punto de zarpar, y el entusiasmo de los viajeros queda reflejado con ecos celtas, muy de moda hace quince años gracias al éxito de formaciones y  solistas como Enya, así como de bandas sonoras paralelas como Braveheart o El último mohicano. La parte central del disco es música de acción, género al que siempre ha pertenecido James Cameron y en el que se incluye el tramo final de la ficción con el agua anegando las tripas de la embarcación: uno de los puntos clímax lo marca la larga Death Of Titanic, reflejo de la lucha romántica de sus protagonistas y del tremendismo de las escenas (incluso sin imágenes, parece que podamos oír los gritos de los pasajeros, y los últimos dos minutos son pura oscuridad que estremece). Y ya en la parte final, My Heart Will Go On se impone como tema redondísimo, aunque en su momento la cantante Céline Dion tuviese ciertas dudas con la canción. Una banda sonora, en definitiva, tan mastodóntica y compleja como el film en el que se inserta, fiel al drama y a la acción de la historia, diseñada para impactar emocionalmente y para dar ritmo al thriller, a la vez pensada como homenaje a las víctimas de la catástrofe y como soundtrack descaradamente comercial que funciona como equilibrada música ambiental.
Nota: 9

viernes, 15 de noviembre de 2013

Crítica de CUERPOS ESPECIALES (THE HEAT), de Paul Feig

Cada año llega a los cines españoles la típica película norteamericana que el espectador intuye desde el primer momento como 'gran americanada' (coloquialmente hablando) y que por cuestiones culturales o cinematográficas nunca llega a tener éxito más allá de los Estados Unidos (los inversores ya cuentan además con la dimensión local de su propuesta, por lo que concentran todos sus esfuerzos en lograr el número 1 un par de semanas en la taquilla del país de Obama). Cuerpos especiales sigue tan a rajatabla el esquema que su tímida aportación a las buddy movies (léase: películas de camaradas o policías) pasa rápidamente a un segundo plano (al fin y al cabo, la variación consiste únicamente en sustituir el macho prototipo por dos mujeres de armas tomar). El film también remite a uno de los mandamientos básicos de la comedia de pro (sus protagonistas forman una 'extraña pareja' y el espectáculo surge del choque de personalidades: una es una agente fría y calculadora, la otra actúa de forma impulsiva y gamberra), pero olvida crear un buen thriller en paralelo a su propuesta cómica (una vez que el espectador entiende las diferencias de caracteres y los chistes que surgen de esa premisa, la gracia es mínima: es imposible trazar la subtrama de narcotraficantes porque directamente no existe). Incluso podría describirse Cuerpos especiales como un producto que pone en el ring dos formas muy diferentes de hacer reir, ambas enteramente yanquis: Bullock, representante de la comedia tontorrona y blanca, acaba perdiendo ante McCarthy, quien monopoliza la película con sus chanzas groseras y la timorata incorrección que parece apoderarse de las últimas propuestas cómicas venidas de Hollywood. Cuerpos especiales, en resumen, es un film decepcionante, tanto por la caducidad de sus premisas como por el aburrimiento que produce la moda en la que se incluye. Puestos a elegir entre uno de esos grandes males, optamos por la nostalgia: mejor volver a los 80 y 90 y rescatar las payasadas con explosiones de Mel Gibson, Bruce Willis, Eddie Murphy o de la misma Sandra Bullock montada en el autobús de Speed. Ahora que el cuerpo de Bullock, más que 'especial', es 'espacial' (ahí está el gran trabajo que encierra su interpretación en Gravity), resulta misterioso, por no decir preocupante, que la actriz vuelva a merecer el Oscar y el Razzie en un mismo curso. La comedia made in USA, quitando las aportaciones de ciertos autores y series televisivas, ha cambiado para mal: Cuerpos especiales es la gran evidencia. Esperemos que McCarthy pero sobre todo Bullock recapaciten y decidan enderezar de una vez por todas sus carreras profesionales. De momento, las hazañas de estos cuerpos a prueba de chistes malos ya están entre lo peor del año.


Para los que siguen fieles a la comedia norteamericana de toda la vida.
Lo mejor: Alguna genialidad como la escena de la 'nevera' de McCarthy.
Lo peor: Su éxito garantiza su permanencia, seguramente en forma de segunda parte.

Nota: 3'5

jueves, 14 de noviembre de 2013

Crítica de RETORNADOS (THE RETURNED), de Manuel Carballo

Reseña 1, Miguel Martín: Dirigida por Manuel Carballo y con guion de Hatem Khraiche, nos llega esta coproducción entre España y Canadá que ofrece una visión distinta de las típicas películas de zombies, en las cuales la acción suele primar frente a la historia. Retornados, en cambio, nos plantea el modo en el que una sociedad afrontaría un brote zombie controlado como descubrimiento de avances científicos o alarmante y posible ruleta rusa capaz de estallar en cualquier momento, queriendo mostrar un trasfondo de crítica social respecto a temas reales y actuales que, pese a funcionar de manera superficial, no logra trascender en su cometido principal.
Y es que aunque Retornados ofrezca algo distinto dentro del género, en el fondo no deja de ser una película más de zombies. La película es en ocasiones un poco pretenciosa sin tener claro del todo hacia donde se dirige. No queda muy claro si pretende ser comercial, distinta o las dos cosas al mismo tiempo, lo cual hará que muchos queden decepcionados esperando algo más de acción y que otros simplemente no acaben de conectar del todo con la propuesta. Sin embargo hay que destacar que tanto la dirección como el guión cumplen bastante correctamente: los actores están más que aceptables y tanto los personajes como los diálogos están bien construidos.
 

Cabe remarcar también la importancia del título de una película; en el caso que nos ocupa, 'Retornados' no es solamente el calificativo que se aplica dentro de la idea dramática a los personajes infectados por este virus zombie, sino que está relacionado directamente con la idea temática de la historia y el viaje emocional que sufre la protagonista a lo largo de la narración: una mujer que, escapando de su pasado y refugiando sus traumas en el amor de su pareja, deberá decidir si anteponer esto último a sus propios demonios, dejando en evidencia la hipocresía y doble moral que toda persona en una sociedad esconde de una modo u otro. En las películas, del mismo modo que en la vida, todo está relacionado.

Lo mejor: Resulta bastante entretenida pese a que no haya sustos y zombies corriendo todo el rato.
Lo peor: El final podría haberse resuelto de mejor forma. 

Nota: 7'5


Reseña 2, Xavier Vidal: La mayoría de films sobre zombies, última constante terrorífica del nuevo siglo, diseñan su narración con dos premisas básicas: o bien la ficción arranca con el brote viral en expansión, o bien se nos cuenta la lucha de los supervivientes por evitar a los convertidos en 'muertos vivientes'. Retornados evita esas dos constantes, pero no renuncia a la comercialidad de la moda zombie que ha afectado (o mejor: 'infectado') a clásicos del género como Romero y a las partes más altas de Hollywood con su veraniega Guerra Mundial Z. Retornados lleva la ética y estética zombie a un contexto mucho más plausible: en un primer mundo a punto de desmoronarse por culpa de los recortes económicos, los 'retornados', término para designar a los portadores del virus que han logrado retomar su vida diaria, conviven con el resto de los humanos, una cuestión que genera enorme debate y que desencadena en tragedia cuando las medicinas que evitan el desarrollo de la enfermedad empiezan a escasear. Carballo, en definitiva, traslada los códigos del género a una coyuntura muy real y diseña su película como un ejercicio de notable simería: el primer tramo describe ese marco social, muy similar al 'aquí y ahora'; el capítulo intermedio sirve para situar a su pareja protagonista como partes importantes de esa coyuntura; y el desenlace olvida cualquier tesis para centrarse en la acción pura y dura.


Con estas bases, es evidente que las formas y las intenciones de Retornados van más allá de la etiqueta zombie, y por lo tanto su público potencial trasciende la audiencia fan ávida de carnicerías, persecuciones y apocalipsis. Con todo, Carballo no siempre maneja con mano firma la historia: la complejidad de la trama acaba perjudicando a la película, de forma que los tres bloques que marcábamos anteriormente terminan desligados en tres films diferentes que se mezclan a cada momento con distinta suerte. Como reflexión social desde una mirada claramente fantástica no termina de convencer. Y lo que es más preocupante: como thriller que debería resultar entretenido e intenso, resuelve su conflicto a trancas y barrancas (los personajes acaban comportándose de forma más torpe de la esperada, y por ello decepcionante). Mejor quedarse con sus intenciones que con el resultado: Retornados abre la posibilidad de una ciencia ficción menos apegada a la iconografía propia de ciertas criaturas, en este caso zombies, y a su vez totalmente coherente con las características ya marcadas de sus personajes. En el caso de Retornados, su atadura principal es querer aunar la transgresión con la continuidad, y mucho nos tememos que al abarcar mucho y apretar poco puede disgustar tanto a los que demanden un nuevo relato de zombies como a los que busquen una nueva voz dentro del complejo cine fantástico.


Lo mejor: Propone elementos nuevos dentro de un género ya marcado.
Lo peor: Su desenlace, nada terrorífico y demasiado telefilmesco.

Nota: 6

martes, 12 de noviembre de 2013

Crítica de SOMOS LOS MILLER, de Rawson Marshall Thurber

Antes el humor nacía de la singularidad de unos personajes y del ingenio de un juego de palabras. En la actualidad, el ejercicio de intentar hacer reír se reduce a poner en poco menos de dos horas la mayor cantidad de disparates, palabras malsonantes y transgresiones posibles. Somos los Miller es un ejemplo más de cómo el gamberrismo de la reciente comedia estadounidense ha terminado por marginar al verdadero humor: allá donde debería haber incompatibilidad de caracteres o situaciones hilarantes, la película está diseñada como conjunto de frases supuestamente ingeniosas que van concatenándose sin demasiado sentido (obviamente, algunas de esas aportaciones funcionan, pero son tan pocas que éstas ya quedan condensadas en el tráiler de la cinta: todo, de nuevo, como demanda la moda). Y a su vez, la torpeza de Somos los Miller prueba otra cuestión: incluso situándose dentro del gamberrismo puro y duro, y por lo tanto admitiendo cualquier variación soez del caca-culo-pedo-pis (a saber: drogas, sexo, clichés culturales, referencias a otras películas y series, etc.), es muy difícil conseguir una película totalmente salvaje y arriesgada dentro de Hollywood (Somos los Miller es tanto una parodia sobre la familia como a la postre una defensa del modelo familiar tradicional, algo bastante incongruente). Datos, en resumen, que desacreditan tanto a Somos los Miller como en general a toda la corta y poco interesante filmografía de Rawson Marshall Thurber (Cuestión de pelotas): de nuevo, una premisa con supuesta mala baba y gran potencial cómico  termina por resultar absurda e incluso infantil. Poco podemos rascar de este viaje en caravana, básicamente porque ya hemos recorrido caminos muy parecidos en los últimos años. La cartelera de este otoño tiene demasiados films interesantes como para bailar el agua a esta peripecia de zoquetes y porretas, y más si en las salas de al lado tenemos el humor maduro, no sólo por fondo sino por forma, de propuestas como Gloria o Blue Jasmine. Totalmente prescindible.


Para familias disfuncionales.
Lo mejor: Se dicen tantas estupideces que por estadística alguna termina por hacerte sonreír.
Lo peor: Es más mojigata que bestia. Se hace larguísima.

Nota: 3'5

MIS CDS: CYCLO, de ZAZIE

CYCLO, de Zazie (Francia, 2013)
Presentación: Famosa por sus largas giras, sus trabajados videoclips, sus premios de la industria (en total, tiene 6 Victoires de la musique) y sus populares singles (suma cinco discos de platino en Francia), Zazie es una de las cantantes más importantes de la escena francesa. Cyclo es su octavo álbum, el segundo tras el 'greatest hits' Zest of, y en él se observa la evolución que la cantante ha sufrido en los últimos años: del pop comercial de Je, Tu, Ils a la electrónica inaugurada con Rodéo y consolidada con el excelente Za7ie.



Reseña: Zazie es un ejemplo de coherencia y trabajo a lo que música se refiere. Za7ie fue un trabajo faraónico, con 7 minidiscos de 7 canciones cada uno, y Cyclo, que perfectamente podría haber sido una colección de los descartes de su anterior proyecto, es otra prueba de la personalidad musical de Zazie, más joven que nunca a punto de cumplir los 50 años. Zazie canta, compone y produce otro álbum redondo que, aun teniendo entidad propia, se escucha como lógica continuación de toda su carrera. Cyclo no es una concatenación de singles y estilísticamente es más homogéneo que Rodeo y Za7ie, aunque es fácil defender Tout como el momento discotequero con más tirón comercial, seguido de 20 ans. Les contraires no entra a la primera, pero termina siendo una de los mejores letras de Zazie (juego de contrarios con múltiples lecturas: 'aquello que nos separa, nos inspira'). Con Mobile Homme vuelve la Zazie feminista: la cantante cuestiona el carácter de su 'hombre móvil' con un clímax electrónico final muy potente. Cyclo, la canción que da título al cd, describe también el estilo de todas las canciones: letras entre el 'je' y el 'nous', de corte amoroso, con un inicio lento y una explosión electrónica final. Y el esquema sigue hasta Vienne la nuit y Où allons-nous?, ambas con diferentes cambios de ritmo y una duración que supera los 6 minutos. En general, un cd que no entra a la primera, en la que no hay ninguna concesión a la Zazie de radiofórmula de hace quince años, pero que en segundas y posteriores escuchas acaba causando adicción. Una nueva alegría para los Zazistas de pro.
Recomendado para: Los seguidores de siempre y curiosos del pop francés.
Los mejores tracks: Les contraires, Mademoiselle, Tout
Nota: 9

lunes, 11 de noviembre de 2013

SEMANARIO 34: LOS POSTS DE LA SEMANA

¿Te perdiste algún escrito del blog? Con nuestro semanario puedes recuperar las distintas publicaciones de todas las semanas. En el margen derecho del blog, en la sección 'semanario', puedes (re)leer los distintos artículos ordenados.

 CONTENIDOS DEL BLOG


Semana del 04 al 10 de noviembre

Lista: LOS 15 MEJORES ACTORES NO NOMINADOS AL OSCAR
Preestreno: Crítica de FRUITVALE STATION, de Ryan Coogler

Cine español: Crítica de A PUERTA FRÍA, de Xavi Puebla
Cine queer: LA VIDA DE ADÈLE, de Abdellatif Kechiche
Cds: SAD SINGALONG SONGS, de Anouk
Soundtrack: LA VIDA ES BELLA, de Nicola Piovani

sábado, 9 de noviembre de 2013

LISTA: LOS 15 MEJORES ACTORES QUE NUNCA HAN ESTADO NOMINADOS AL OSCAR

Son intérpretes de mucho talento. Han puesto rostro a algunos de los personajes más importantes del cine de las últimas décadas. Han estado en repartos elogiados y galardonados. Pero todos ellos comparten una misma característica: a día de hoy, y a punto de conocer cómo se resolverá la actual temporada de premios, no cuentan con un Oscar en su estantería. Algunos nombres ya consagrados no parecen muy preocupados por ello ni necesitan el premio, aunque perfectamente podrían repetir la gesta de Christopher Plummer y ganar la estatuilla en plena senectud, en el momento menos esperado. Otros artistas, de aparición más reciente en la industria, dependen muchísimo más de la llegada de ese Oscar que dé el golpe definitivo en la mesa y les facilite el acceso a otro tipo de papeles más interesantes (hay que intentar no creer eso de 'la maldición del Oscar). La lista admite otros nombres y otras ordenaciones: subjetividades al margen, ésta podría ser una buena muestra de los grandes actores que por avatares diferentes no han sido tocados por la varita mágica del Oscar. Sólo una nota: no hemos incluido a Matthew McConaughey porque estamos totalmente convencidos que este 2014 aspirará al oro por Dallas Buyers Club.

15. MICHAEL FASSBENDER 
(Heidelberg, Alemania; 02-04-1977)
Empezó su carrera como intérprete con la premiada miniserie Hermanos de sangre y su fama ha ido creciendo año tras año hasta convertirse en uno de los actores más solicitados de la industria, más aplaudido por la crítica y más deseado por el público. 300, Centurión, Indomable o los últimos títulos de la saga X-Men, así como el ya mítico personaje que interpretaba en Prometheus o el sufrido y torturado novio de Eden Lake, lo convirtieron en un hombre de acción: incluso su nombre sonó como posible James Bond. Con todo, sus creaciones más importantes han sido gracias al cineasta Steve McQueen: en Hunger se quedó en los huesos, y en Shame se quedó sin ropa, en ambos casos con dos personajes oscuros y dolorosos que le valieron muchos reconocimientos. Angel y Jane Eyre lo han consolidado como el dandi del nuevo siglo, pero su participación en títulos más arriesgados como Un método peligroso o Fish Tank demuestran que lo suyo no es flor de un día. El riesgo de Shame mereció la Copa Volpi de Venecia, pero la Academia consideró que el film era demasiado espinoso para su refinada terna de nominados. Este año Fassbender probará suerte con El consejero y 12 años de esclavitud (repite con McQueen y Scott), y en el futuro planea su salto a la dirección. Esperamos verlo con el Oscar más pronto que tarde: de momento, tiene el premio SAG como parte del reparto de Malditos bastardos.

14. JEFF DANIELS 
(Athens, Georgia, EE. UU.; 19-02-1955)
Aunque acaba de ganar el Emmy gracias a la serie The Newsroom, Jeff Daniels ha sido durante largos años el 'eterno candidato' y suma 3 opciones al SAG y 4 al Globo de oro (5 contando la que obtendrá en breve) sin galardón. Una injusticia tratándose de un actor que nos enamoró en los 80 con Ragtime, La rosa púrpura del Cairo, La fuerza del cariño, Días de radio o Ragtime (todas ellas presentes en los Oscar de sus años) y que siguió en los 90 más desatado y cómico que nunca con Dos tontos muy tontos o 101 dálmatas. Daniels, escritor y actor de teatro, es una personalidad tan creativa que su filmografía ha terminado por resultar un conjunto demasiado ecléctico, por lo que la Academia no ha encontrado nunca la oportunidad de oro para valorarle como se merece (sus aportaciones a Las horas y Buenas noches y buena suerte, títulos nominados, eran demasiado anecdóticas). El año 2006 saboreó la nominación con Una historia de Brooklyn, pero el film era demasiado indie para Hollywood. A la espera de que llegue su noche de gloria en los Oscar, Daniels celebra su llegada a la sesentena con películas tan singulares como Looper, Un lugar donde quedarse, Howl o Historia de un crimen. De momento, la televisión parece haberle dado aquello que tres décadas en la gran pantalla no le han podido proporcionar: un lugar entre los más grandes de la interpretación.

13. JOHN CUSACK
(Evanston, Illinois, EE. UU.; 28-96-1966)
Cusack es un ejemplo de actor al que no se sabe muy bien por qué le acompaña cierta maldición a lo que premios se refiere. Bien por no encajar en la figura de 'sex symbol' o bien condicionado por las necesidades de la industria, Cusack nunca ha tenido la ocasión de brillar como se merece pese a que su filmografía es extensísima y que no ha dejado de trabajar desde que empezase como ídolo teen en los 80. Films como Balas sobre Broadway, Medianoche en el jardín del bien y el mal o La delgada línea roja perfectamente le hubiesen podido llevar a la nominación, no tanto por su interpretación como por el éxito de esos títulos en sus respectivas temporadas de premios. Sus dos grandes aportaciones terminaron por resultar demasiado cómicas para unos Oscar que valoran por encima de todo la tragedia: ahí quedan Alta fidelidad y Cómo ser John Malkovich, ambos títulos de cultos. Y la reciente cosecha de Cusack ha sido tan variada como floja: la catastrófica (en todos los sentidos) 2012 ha sido su gran éxito comercial, algunos films lo han convertido en cara habitual del cine fantástico (The Contract, 1408, Grand Piano, Identidad), ha probado suerte con desafortunados films 'light' que la Academia no valoró (la lista va de La cosecha de hielo hasta La vida de Grace), y su reciente intervención en El mayordomo (¡donde da vida al presidente Nixon!) tampoco será relanzada en los Oscar. Una carrera irregular donde los infortunios ganan por goleada a los aciertos. Pero cuidado: a base de papeles casi terciarios y tanta intentona, Cusack puede subir en el oscarómetro de la noche a la mañana.

12. CILLIAN MURPHY
(Douglas, County Corck, Irlanda; 25-05-1976)
Por el tipo de cine que ha frecuentado (los mundos fantásticos de nombres como Boyle, Nolan o Cortés) y por vivir fuera de la órbita de Hollywood (es irlandés de nacimiento y londinense de adopción), Cillian Murphy no se ha dejado ver en los saraos y las alfombras rojas que acompañan a todas las temporadas de premios. Su físico ha hecho que en los últimos quince años sólo pudiese aspirar a dos tipos de papeles: el típico seductor de figurín y el malo amenazante. ¿Las excepciones? La joven de la perla, El viento que agita la cebada y sobre todo Desayuno en Plutón. Y es precisamente esta última película la que justifica su inclusión en esta lista: aunque aspiró al Satellite Award y al Globo de oro no repitió suerte en los Oscar de ese año pese a que Neil Jordan sí logró colocar en los 90 a Jaye Davidson en la lista de candidatos por el transexual de Juego de lágrimas. Puede que con el tiempo se consagre como gran actor del cine fantástico y de terror (parece que en los próximos años sus contratos seguirán por los mismos derroteros), pero eso no debe servir de excusa para no reconocer uno de los actores más personales de su generación. Es uno de los más jóvenes de la lista: aún le quedan cartuchos en la recámara.

11. ALAN RICKMAN
(Hammersmith, Londres, Reino Unido; 21-02-1946)
Toda una generación de espectadores lo ha querido y odiado por ser el profesor Snake en la taquillera saga Harry Potter, aunque los registros de Alan Rickman son muy amplios: cuesta creer que uno de los actores británicos más brillantes y versátiles de las últimas décadas todavía no haya merecido la atención de la Academia (forma parte de esa estirpe de intérpretes ingleses que casi nunca consiguen espacio más allá de la alfombra roja de los Bafta: Gary Oldman ha sido el último en abandonar esa curiosa lista). Actor de teatro, criado en el seno de la BBC y apenas popular al otro lado del charco salvo por sus actuaciones en Sentido y sensibilidad, Michael Collins, Dogma y Love Actually (el cinéfilo de a pie desconoce su nombre pero su cara le resulta más que familiar). Imposible no sentir total admiración por un actor que engrandecía Sweeney Todd, El perfume o incluso desatinos recientes como Un plan perfecto y El mayordomo. Con todos estos datos, es normal que Rickman no espere ni sueñe con la nominación: el año que viene estrenará, A Little Chaos, su primer largometraje como director en el que también interviene como actor y que protagonizan Kate Winslet y Stanley Tucci. Merece como mínimo una estatuilla honorífica.

10. TOBEY MAGUIRE
(Santa Mónica, California, EE. UU.; 27-06-1975)
El Spider-man de Sam Raimi dejó huella y Maguire no sólo logró sobrevivir a Peter Parker sino que ha conseguido ganarse un puesto privilegiado en la industria. Ya tiene 38 años, así que se hace raro seguir pensando en él como la cara angelical que daba mucha luz a algunas de las propuestas más maduras del Hollywood de fin-inicio de siglo: Jóvenes prodigiosos, La tormenta de hielo, Las normas de la casa de la sidra, Desmontando a Harry, El buen alemán o Seabiscuit. Ha repetido con Gary Ross y Ang Lee, por lo que los grandes directores cuentan con él: en breve lo veremos en lo nuevo de Jason Reitman y Edward Zwick. Y si se trata de buscar antecedentes de Oscar en su corta pero intensa filmografía, sin duda el papel de Hermanos (Brothers) ha sido su apuesta más fuerte, aunque se quedó a las puertas del Globo de oro. Por desgracia, la reciente El gran Gatsby no será el film que ponga su nombre en el sobre de nominados: son demasiados años interpretando al secundario, al niño bueno, al joven adorable capaz de defender tragicomedias para todos los públicos. ¿Qué le deparará la madurez, tanto a nivel artístico como de edad, a Tobey Maguire? Muy probablemente, una estatuilla.

9. STEVE BUSCEMI
(Nueva York, Nueva York, EE. UU.; 13-12-1957)
Si hablamos de un físico capaz de condicionar toda una carrera, detalle que comparten muchos de nuestros protagonistas, hay que citar en primer lugar a Steve Buscemi: la ruleta de la genética le ha dotado de un rostro extraño perfecto para dar vida a capos, mafiosos, corruptos, nerds, frikis o extravagantes de distinta calaña. Habitual de Rodriguez, Tarantino, Dicillo, los Coen, Jarmusch y Bay, pero también de cierta comedia indie y de las salas de doblaje: todos ellos, caminos que los académicos no suelen transitar. Y además de intérprete, un director que ha confesado su admiración por Cassavetes y Altman (con este último trabajó en Kansas City). Buscemi ha preferido trabajar con los mejores (Burton, Van Sant, Kaufman, Benton, etc.) y colaborar en los largometrajes de algunos amigos (Rock, Turturro), una estrategia muy inteligente. La televisión ha logrado que muchos aprendiesen el nombre de ese intérprete 'feucho' con muchas tablas: Boardwalk Empire le ha hecho valedor del SAG y del Globo de oro. Eso sin olvidar que su fidelidad a la esfera alternativa se ha traducido en dos Independent Spirit Awards por Reservoir Dogs y Ghost World. Un antiguo miembro del 'clan Soprano' que la Academia debe citar sí o sí.

8. ANTONIO BANDERAS
(Málaga, España; 10-08-1960)
Fue pionero a la hora de buscar fortuna en Hollywood y también fue el primero en conseguir consolidarse en la exigente industria norteamericana. Detrás de Banderas han venido Cruz o Bardem, ambos oscarizados, y tal vez por vivir entre EE. UU. y España, y por lo tanto atender a dos cinematografías-industrias muy diferentes, el malagueño más universal ha llegado a la plenitud de su carrera sin nominación al Oscar y sin Goya en la estantería. Chico Almodóvar, habitual de Saura y Trueba, latino multiusos en sus primeros trabajos fuera de casa, centro de muchos flashes y focos tanto del cine como del 'cuore' y una persona respetada por su compromiso con diferentes causas solidarias y por su saber hacer detrás de la cámara con Locos en Alabama, El camino de los ingleses y la futura Solo. Un intérprete sereno pero también muy dado a papeles de sangre caliente: con Rodriguez rodó toda la saga de El mexicano y Spy Kids, vampiro gracias a Jordan, compañero de Tom Hanks en Philadelphia, hombre de acción en Enemigos o Indomable entre otros títulos, fotógrafo en Femme Fatale, amante de Angelina Jolie en Pecado original, protagonista de Frida, doblador de El gato con botas, cara con antifaz y cuerpo de El zorro... Ha aspirado al Tony, al Globo de oro y al Emmy, pero el Oscar se resiste, aunque lo hemos visto en diferentes galas para entregar la estatuilla de Todo sobre mi madre o para cantar la pieza ganadora Al otro lado del río del film Diarios de motocicleta. Y precisamente el cante y el baile son dos de las mejores armas de este actor 'de bandera': ¿recuerdan Evita?

7. EWAN McGREGOR
Perth, Escocia; 31-03-1971
Unos lo conocieron por sus trapicheos con las drogas en Trainspotting, otros se enamoraron de él en Moulin Rouge, y algunos lo reivindicar como rostro que combina las grandes producciones (Ángeles y demonios, Black Hawn Derribado, La isla, las tres últimas entregas de Star Wars) con cintas de autor (Big Fish, Velvet Goldmine, The Pillow Book, El escritor, Cassandra's Dream) y perlas indies poco conocidas pero muy interesantes (Young Adam, Perfect Sense). Ewan McGregor, recientemente popular entre nosotros por Lo imposible, cuenta con el Premio Donostia, el EFA, dos candidaturas al Globo de oro (la última hace escasos meses por La pesca del salmón en Yemen) y hasta una nominación al Goya. Nada de Oscars. Pero su suerte puede cambiar este mismo año: forma parte del reparto de August: Osage County, una de las cintas más esperadas de la temporada con la que por lo menos se espera que aspire al premio SAG. Hay McGregor para rato, aunque el título de 'pelirrojo de oro' ahora se lo disputa con Fassbender. Veremos quién se lleva el gato al agua antes: McGregor no pierde el tiempo y tiene cuatro películas en post-producción.

6. DENNIS QUAID
(Houston, Texas, EE. UU.; 09-04-1959)
Llevamos toda la vida viendo a Quaid, pero nunca subiendo al escenario para recoger un premio. Por lo general, su carrera contiene demasiadas concesiones comerciales, algo que sin duda le ha pasado factura. Pese a la fama de los 80 y al éxito de los 90, no ha sido hasta años después cuando Quaid ha aparecido en títulos de mayor entidad, muchos de ellos citados por la Academia: por Traffic ganó el SAG al mejor reparto y el mismo Sindicato de Actores apostó por su aportación secundaria (añadimos: espléndida) en el film Lejos del cielo. ¿Dos nominaciones robadas? Tal vez, aunque no ayuda que Quaid siga aceptando papeles en films como Legion, el remake de Footlose o Soul Surfer. Optó al Emmy por el telefilm The Special Relationship y se ha acostumbrado a tramas de ciencia ficción apocalíptica: El día de mañana, El vuelo del Fénix o Frequency lo demuestran. Si la Academia se acuerda de los llamados 'maduritos', y si Quaid tiene la oportunidad de acceder a un papel destacado, la suma debe acabar en nominación.

5. JOHN TURTURRO
(Nueva York, Nueva York, EE. UU.; 28-02-1957)
Italo-estadounidense, cineasta, escritor y actor de culto de cine y televisión. Turturro, habitual de los hermanos Coen, es un artista especial, con una carrera especial y unas relaciones con los premios y los festivales no menos especiales. En el año 1991 ganó la Palma de oro y el Gotham Award por Barton Fink, por su largometraje Mac aspiró al Independent Spirit Award, la serie Monk le hizo alzarse con el Emmy, Quiz Show lo puso en la terna de los SAG y los Globos de oro, y posteriormente causaron sensación sus aportaciones a O Brother!, Margot y la boda o el telefilm The Bronx is Burning. Los Oscar, con todo, nunca han valorado el trabajo de Turturro: en perspectiva, y conociendo las estadísticas de las temporadas de premios, es realmente extraño y escandaloso que no estuviese nominado por la cinta de Robert Redford (tal vez su papel, al ser un caso de 'secundario protagonista', no fue promocionado como debería, y más en ese 1995 en el que se entregaron por primera vez los SAG). Ha sido el primer actor en recibir una mención especial en Sundance, y todas sus películas han conseguido la friolera de 37 nominaciones al Oscar. Lástima que últimamente ande bastante desaparecido: merece el premio.

4. KEVIN BACON
(Philadelphia, Pennsylvania, EE. UU.; 08-07-1958)
De joven promesa del teatro a descubrimiento de los 80 gracias a Diner, Viernes 13 y sobre todo Footlose, hasta llegar a ser uno de los actores más premiados y mejor valorados de la actualidad. En todo ese recorrido el Oscar no ha hecho acto de presencia, aunque estuvo nominado al Globo de oro por Río salvaje y aunque ha formado parte de los oscarizados repartos de Mystic River, Algunos hombres nuevos, Apolo 13, El desafío: Frost contra Nixon y JFK. Con Bacon se cumplen dos de las constantes que siguen gran parte de los autores citados aquí: una carrera cercana al fantástico, y por ello merecedora de otros galardones como el Saturn Award (El hombre sin sombra, El último escalón, Temblores, Atrapada, X-Men: Primera generación); y una influencia de la televisión más que notable (ahí está The Following, ahora en emisión). El leñador y Where the Truth Lies perfectamente hubiesen podido ponerle en la terna de candidatos, pero Bacon ha llegado a los 55 años sin cita en el Kodak Theatre. Mientras, sigue rodando/filmando películas para/con su esposa Kyra Sedgwick, otro nombre habitual en candidaturas de la pequeña pantalla. A Bacon sólo le hace falta el papel perfecto que lo encumbre de una vez por todas: ¿cuestión de esperar?

3 JIM CARREY
(Newmarket, Ontario, Canadá; 17-01-1962)
Pronunciar su nombre es suficiente para que unos sonrían y otros salgan despavoridos. Jim Carrey posee un sentido del humor muy personal que o encandila o echa para atrás, sin posibles medias tintas. En su caso, como en tantos otros, la gloria le vino con la parodia más desatada (La máscara, Ace Ventura, Dos tontos muy tontos, Mentiroso compulsivo), pero el verdadero reconocimiento lo consiguió gracias a papeles más dramáticos (El show de Truman, Man on the Moon y ¡Olvídate de mi!, sumando la frustrada The Majestic y el descalabro de El número 23). Y aquí poco importa si uno es fan o detractor de míster Carrey: estamos hablando de tres candidaturas al Oscar cantadas y robadas. Su tendencia a la tontería merece otro tipo de premios. También su aguante a largas sesiones de maquillaje (El Grinch, Cuento de navidad, Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket). ¿Actor de otro tiempo? Para nada: Como dios fue un éxito en todo el mundo, se ha vestido las mallas de (anti)héroe en Kick Ass 2 y Anchorman: The Legend Continues y tiene pendientes de estreno chorrazas de diferente calibre, una de ellas firmada por los temidos hermanos Farrelly. Por el camino del disparate Carrey no conseguirá la nominación: el día que se le crucen los cables y decida hacernos llorar a lágrima tendida, la Academia se rendirá a sus pies. No por casualidad, es uno de los pocos ganadores del Globo de oro al mejor actor tanto en los apartados de comedia como de drama que luego no ha estado nominado al Oscar. Si el Oscar de Bullock ya escoció, espérense a ver lo que puede pasar con Carrey.

2. JOHN GOODMAN
(St. Louis, Missouri, EE. UU.; 20-06-1962)
Salgan a la calle con la foto de John Goodman y pregunten: todos dirán que se trata de 'aquel gordito que sale en casi todas las películas'. Eso es en esencia Goodman... pero revisar su filmografía de más 100 títulos implica darse cuenta de que Goodman, en la sombra, ha estado en todos los ajos de los Oscar, aunque sólo la teleserie Roseanne le haya aportado premios. Goodman ha trabajo con los Coen, Nichols, Solondz, Hackford o Spielberg. También cuenta con éxitos muy citados como Los picapiedra o El bar coyote. Se ha dejado ver en cine y televisión, además de su actividad como doblador de cintas animadas. Su nombre va asociado a la comedia, pero en su carrera hay papeles de todos los palos. Y a lo tonto, lleva tres años seguidos siendo uno de los 'fijos' de los Oscar y alrededores: las nominadas Tan fuerte, tan cerca y The Artist tenían su nombre en el reparto; la misma peripecia consiguió con Argo y El vuelo, y por la de Affleck se llevó el SAG de reparto a casa; y esta temporada lo veremos en dos platos fuertes como The Monuments Men y A propósito de Llewyn Davis (de nuevo con los Coen). Y en medio, ha estrenado R3sacón, Los becarios, Golpe de suerte y la ganadora de Sitges Red State. ¿Quién da más? A sus 51 años difícilmente hará el salto de nuevo como cabeza de cartel, pero su bagaje lo convierte en eterno candidato al premio al mejor secundario. Quien la sigue, la consigue.

1. RICHARD GERE
(Philadelphia, Pennsylvania, EE. UU.; 31-08-1949)
Seguro que muchos piensan que Gere no merece un Oscar y que por lo tanto no merece presidir este listado. Con todo, hay que ser objetivos, y tanto por su popularidad, sus números de éxitos en taquilla, su aceptación-simpatía entre la crítica y su condición de símbolo-mito de la historia del cine (antes y después de lucir las canas más emblemáticas de Hollywood), es imposible no preguntarse por qué el señor que le dio una segunda vida a Pretty Woman, el eterno Oficial y caballero y American Gigoló o el seductor que ha sido mil veces solicitado (El Dr. T. y las mujeres) y rechazado (Novia a la fuga) incluso por la misma mujer (Diane Lane en Infiel y Noches de tormenta respectivamente) no tiene al menos una nominación al Oscar (sí tiene el Premio Donostia, que no es poco). A Gere le ha costado mucho salir del 'papel de chico sexy', y con los años cayó en otro encasillamiento al convertirse en carne de 'thrillers descafeinados'. Pero opciones de Oscar las ha tenido, y nada desdeñables: en Sommersby y El laberinto rojo es mucho más que una cara bonita, en Chicago se dejó el alma y sobre todo los pies, y El fraude (Arbitrage) demostró que a sus 64 años es un actor maduro capaz de casi todo. Ahora ha dejado de ser el pequeño de la ficción para ser el padre (reivindicamos La huella del silencio) y sólo enamora a maduritas con productos como ¿Bailamos? ¿Demasiado popular para la exigente Academia? Tal vez. Pero sólo los mejores resisten con tanta fuerza durante tantos años: Gere es uno de los grandes.

Crítica de A PUERTA FRÍA, de Xavi Puebla

A puerta fría sabe a experimento y a película clásica. A experimento porque rompe con la narrativa convencional, a priori no sigue las constantes de ningún género y tampoco sigue los postulados de cierto cine indie: no costaría pensar en el film con la cámara en mano o un estilo desaliñado que Puebla destierra en favor de unos planos fijos fríos e incluso incómodos. Y a película clásica, porque entre sus diálogos y sus silencios se bebe y se fuma muchísimo, se camina de pasillo en pasillo, de piso en piso, de ascensor en ascensor, sin aparente rumbo fijo y sin un objetivo determinado. A puerta fría es tal vez el film español más original de la temporada: describe los cambios del mundo empresarial, las lapidarias consecuencias del capitalismo y los pocos escrúpulos de quienes, en pos del libre mercado y la competitividad, han disparado los precios y creado una crisis infernal. También es la historia de la bella y la bestia: él (comedido y estupendo Antonio Dechent), un viejo zorro totalmente quemado que ha dado prioridad al trabajo por encima de su familia y de su salud, un esfuerzo que no es recompensado en ningún momento, y menos en los dos días en los que transcurre la historia, ante las dificultades de su sector, la preeminencia de los nuevos comerciales bilingües y el finiquito de su jubilación a la vuelta de la esquina; ella, una joven de aspecto delicado que está dispuesta a todo por ascender, aunque en el fondo sabe que a pesar de los nuevos tiempos sigue siendo un rostro bonito en un mundo dominado por machos. Con todo, él representa la integridad del que sabe que no tiene nada que ganar, y ella encarna la inocencia del que no quiere dar nada por perdido. 'A puerta fría' es la expresión que se utiliza para describir la venta 'de puerta a puerta', de forma impersonal e intentando camelar al comprador con descuentos imaginarios. Los personajes del film llaman a muchas puertas, reciben muchas negativas y terminan sin ninguna habitación donde refugiarse. Una interesante mezcla entre Mad Men y Smoking Room de desarrollo extraño y final triste.


Para saber dónde estamos y hacia dónde vamos.
Lo mejor: El riesgo del conjunto. Ganará en futuros visionados.
Lo peor: Que sea tomada por una película pequeña.

Nota: 6'5

viernes, 8 de noviembre de 2013

MIS SOUNDTRACKS: LA VIDA ES BELLA, de Nicola Piovani

LA VIDA ES BELLA (LA VITA È BELLA, LIFE IS BEAUTIFUL), de Nicola Piovani (Roberto Benigni, 1998)
Oscar 1998 a la mejor banda sonora
Palmarés: Nominación al David di Donatello italiano y a los premios del Sindicato de Periodistas de Italia a la mejor banda sonora del año. Candidatura al Grammy a la mejor música escrita para cine o televisión.
El compositor: Cuatro décadas de trabajo y 130 banda sonoras convierten a Piovani en uno de los grandes músicos vivos y uno de los más relevantes de la escena europeo. Ha puesto música a las obras de los mejores nombres de la escena italiana: Fellini, Bellochio, Taviani, Monicelli, Moretti y Benigni entre otros. En España lo conocemos por sus obras en la trilogía ibérica de Bigas Luna. Y el mundo se rindió a sus pies con La vida es bella, por la que obtuvo una de las estatuillas musicales más aplaudidas de los últimos años. Su última intervención pública hasta la fecha fue en el prestigioso Festival de la canción de San Remo, donde intervino en calidad de presidente del jurado.


Reseña: Las músicas de Piovani siempre respiran jovialidad, tienen un lado juguetón y se adaptan a todo tipo de cuentos cinematográficos: de los irónicos de Moretti, los sexuales de Luna a los surrealistas de Benigni. Con estas credenciales no había mejor compositor para musicalizar las hazañas de Guido, el padre de aspavientos bufonescos que moldea Benigni. Piovani pone sus conocimientos como director de orquestra al servicio de una gran suite con variaciones: el tema principal, archiconocido por todos, es tan potente que recorre todo el film, con cambios en la velocidad de los ritmos, los instrumentos y otros efectos. La comedia del primer tramo, la tragedia del segundo (Treno nel buio nos introduce en el tren que va en dirección al horror) y el invencible optimismo del personaje en todas sus partes encuentra un gran aliado en la música de Piovani: los tracks van de los sonidos de carrussel a la solemnidad de los instrumentos de viento. Junto a todo lo descrito, partes de ópera, acordes de vals y música de cámara aportan su toque de magia a escenas muy concretas como el baile inicial o el momento del gramófono que conecta al matrimonio en el campo de concentración. Una banda sonora de gran belleza que inspira ternura, melancolía y vitalidad, sensaciones encontradas en una misma melodía, lo mismo que sucede con el tragicómico tempo narrativo de la película. Una prueba de ello es el track final Abbiamo vinto ('Hemos ganado'), con el que Giosuè sale de la 'prisión' subido a un tanque en brazos de su madre: la música crece, se torna festiva y retiene el dolor y la inocencia del crío, llegando a unir muchos sentimientos encontrados en muy pocas notas. La vida es más bella escuchando el soundtrack de Nicola Piovani. Una de esas bandas sonoras que tararearán muchísimas generaciones de cinéfilos.


Nota: 9'5