sábado, 12 de mayo de 2012

Vivir juntos, estar solos: Crítica de PUDOR, de David yTristán Ulloa

El Diccionario de la Real Academia Española define 'pudor' como 'recato o modestia', y en su versión en desuso 'mal olor, hedor' (la acepción que conserva el catalán). La doble posibilidad semántica de la palabra fue utilizada por el escritor Santiago Roncagliolo en su libro Pudor, obra que hace cinco años adaptó al cine la pareja de hermanos David y Tristán Ulloa, este último conocido por su trabajo como actor en películas como Lucía y el sexo o Un buen hombre. Pudor es la historia de una familia cuyos miembros tienen la mala costumbre de callarse todos sus secretos y sentimientos. Cada miembro forma parte de un todo que se intuye irrespirable: la madre mantiene encuentros con otros hombres en cafés, el padre calla una enfermedad que lo matará en apenas dos meses, la hija no confiesa su homosexualidad y el hijo pequeño juega a ver fantasmas desde que su abuela muriese. Una película cruda con unos personajes que pasean un peso invisible pero palpable en sus espaldas. Los hermanos Ulloa demuestran estilo al crear una atmosfera acorde con la trama, con un montaje muy medido y una fotografía que aprovecha los paisajes grisaceos de esa ciudad tan bonita, aquí escenario del drama, que es San Sebastián. Se nota que quien dirige también actúa porque Pudor se define por un rotundo acierto de casting de todos sus actores: Elvira Mínguez fue premiada en el Festival de Málaga, Nancho Novo siempre será un actor a reivindicar y los niños superan en verdad e intensidad a muchos adultos. También aplaudo el humor negro muy sutil que recorre la historia: el film se abre y se cierra con dos muertes en un piso que según la madre 'huele mal', en el que encontramos una araña enjaulada en un bote de cristal y en el que un cuaderno infantil puede esconder frases reveladoras. Lo único cuestionable del film es su hermetismo narrativo, a veces no justificable ni tan siquiera para dar voz y forma al silencio de los personajes. Por eso Pudor resulta una película poco agradecida, un tanto hosca, poco pulida. No juega a su favor el hecho de querer abrir muchos frentes narrativos que luego o bien no se cierran o bien no se desarrollan del todo: algunas frases o actitudes de los personajes resultan cuestionables, prueba de que los hermanos Ulloa, con tal de subrayar conceptos o dotar de cuerpo a la historia cargan en demasía las tintas del relato. No es una película fácil, ni tan siquiera amable, pero tampoco debe serlo. Su espesor asustará a los no acostumbrados a un cine español de autor, y sus rugosidades se ganarán el recelo de la cinefilia más exigente. Por eso no es tarde para reivindicar Pudor, una película que no es perfecta, con personajes harto imperfectos, y aún así una de las óperas primas españolas más apreciables de los últimos años. Si les gustó After de Alberto Rodríguez (no por casualidad protagonizada por Tristán Ulloa) no deben perdérsela.


Nota: 6'5

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viernes, 11 de mayo de 2012

Esposa, madre y criada: Crítica de ELENA, de Andrei Zvyagintsev

Un simbólico cuervo se posa en un árbol al inicio de Elena. Un mal presagio que nos introduce en una casa que despierta. Elena cierra el despertador, se levanta, abre las cortinas de su cuarto, va al baño y empieza a preparar el desayuno. A la vez, el espectador va tomando consciencia del espacio y empieza a preguntarse quién es esa señora que Andrei Zvyagintsev filma con tanta atención. Elena esconde varios relatos, todos ellos asociados a un espacio diferente. La mujer que vemos no es un ama de casa normal y corriente. Tampoco una esposa en el sentido estricto. Es madre y abuela, aunque sus funciones como tal son algo peculiares. La película es un viaje de la Rusia bienestante a la marginal, el mismo trayecto que realiza Elena en tren para visitar a sus familiares. Y al final todo lo que le ocurre a Elena resulta bastante ambiguo: podría ser la víctima de un relato sobre diferencias sociales, funciona como una santa que media sin éxito entre su segundo marido y su hijo, en el fondo es una criada que no tiene nada, e incluso podría ser una arribista que se aprovecha de unos y de otros para asegurarse una vejez tranquila a nivel económico. Tras la extraordinaria El regreso, acercamiento a una paternidad extraña que acababa en muerte, Zvyagintsev nos vuelve a introducir en una historia cruda de personajes que tienen mucho que esconder.


Desde esta parte del globo es difícil adivinar si Elena esconde un discurso sociocultural muy centrado en la Rusia de hoy en día, pero su poder metafórico llega intacto. Zvyagintsev viene a exponer la inflexibilidad de quienes tienen dinero y laceran con su látigo a los más desfavorecidos; a la vez que nos describe de una forma despiadada una clase social sin recursos, al borde de la marginalidad, el deshaucio y la incultura, o lo que es lo mismo, sin asideros morales ni materiales, sin perspectivas de futuro ni verdaderas ganas de ascender en la escala social. Hay, por lo menos se intuye, una simbólica representación de la Rusia comunista que no se ha adaptado a los tiempos capitalistas, unos por miedo, y en el caso de la película por pura desidia. Personajes miserables, unos y otros despreciables, víctimas o verdugos según se mire. 


Zvyagintsev no tiene piedad ni recato: filma a corazón abierto, dejando que nosotros seamos testigos del largo viaje de Elena, del trayecto que realiza su marido de casa al gimnasio, o de la huida del nieto de Elena hasta un descampado cercano a una central nuclear donde tiene lugar una brutal pelea entre bandas. Zvyagintsev confirma su maestría: su cine tiene mucho de Tarkovsky y Kieslowski, es un animal que agoniza y expulsa sangre, y sus imágenes sacuden al espectador. El director cumple las funciones de cineasta y de movedor de conciencias. Con Zvyagintsev da la impresión que lo más importante está en lo que no se cuenta, o en los procesos que llevaron a los personajes y a la trama hasta el lugar donde el cineasta empieza a filmar. Precisamente este hecho obliga el espectador a pensar y a sentir en primera persona el aire contaminado de una Europa oscura, la misma, por ejemplo, que filmaba Cristian Mungiu en 4 meses, 3 semanas, 2 días


Cine social que no renuncia a la poesía, aunque su lírica esté entre lo más feo de la sociedad, sin que por ello su estilo se entienda como feísta. Por eso la amenaza de un nuevo cuervo a punto de posar en el árbol cercano al balcón del piso de Elena sella a la perfección el relato: al igual que el recurso visual de Zvyagintsev (empezar y acabar la historia con el mismo plano, uno en amanecer, otro con la luz del ocaso), el film tiene una estructura circular en lo temático. Pero en el último fotograma el cuervo está ausente aunque podamos sentir su aliento y el revolotear de sus alas. Zvyagintsev termina con la posibilidad, nunca la certeza, de que todo vuelva a seguir igual. Elena ya no empezará más su periplo matinal de despertar y servir ante nuestros ojos espías, pero sí lo hace en la memoria del espectador, o en nuevos y necesarios visionados de la cinta. Por su belleza, por su tristeza, por su compromiso y por la gran interpretación de Nadehna Markina, Elena tiene suficiente fuerza para aguantar hasta final de año como una de las mejores reflexiones y experiencias cinematográficas del 2012.


Nota: 8

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jueves, 10 de mayo de 2012

Los 400 golpes a la islandesa: Crítica de NOI EL ALBINO (NÓI ALBÍNÓI, NOI THE ALBINO)

Noi vive en un pueblecito perdido de Islandia, por lo que su vida transcurre en el punto más aislado del globo terráqueo. No puede compartir nada con su abuela. Tampoco con su padre, un taxista alcohólico. Y mucho menos con un sistema educativo que no entiende. Se pasa casi la totalidad de su tiempo haciendo pellas, caminando solo entre el hielo, bebiendo cerveza, escuchando música en el sótano de su casa y mirando el mar. Un joven conflictivo que puede que sea superdotado o más normal de lo que parece. Una película que es un drama y en el fondo una comedia negrísima sobre la incomunicación. El actor Tómas Lemarquis, que de joven perdió todo su bello corporal a causa de una alopecia extrema y muy poco común, da vida a Nói el albino, papel creado a su medida por el que fue el primer y hasta ahora el único actor islandés que ha aspirado al EFA al mejor intérprete (con un solo antecedente femenino: Björk por Bailar en la oscuridad). Y seguramente una de las películas islandesas más conocidas al proyectarse en muchos festivales y haberse estrenado en medio mundo (aunque no en España, donde solo se pudo ver en el Festival de Gijón 2003). Es una historia pequeña de corta duración y seguramente poco alcance, pero por la que uno fácilmente siente cierta simpatía. Pocas veces tenemos ocasión de asistir a un paisaje islandés tan bello y tétrico, con su particular luz, nieve y niebla, paisaje emocional de las contradicciones de Nói. Ni que sea como rareza, hay que verla. Al menos tiene una de las escenas más macabras y divertidas que recuerde este blog: el baño de sangre en la cocina, ejemplo de la naturaleza tragicómica del film, metáfora de la disfuncionalidad que rodea a Nói y símbolo inteligente del giro dramático que cierra la película. Pónganse la bufanfa y el anorak y disfruten de esa versión islandesa de Los 400 golpes.


Nota: 6

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miércoles, 9 de mayo de 2012

Volver a empezar: Crítica de UN HOMBRE BASTANTE BUENO (EN GANSKE SNILL MANN, A SOMEWHAT GENTLE MAN)

UN HOMBRE BASTANTE BUENO (EN GANSKE SNILL MANN; A SOMEWHAT GENTLE MAN), de Hans Petter Moland (Noruega, 2010)
Antes de salir de prisión, Ulrik recibe un consejo: 'mira hacia adelante, nunca hacia atrás'. Esa será la encrucijada del personaje a lo largo de la película: deberá decidir si quiere vengarse del hombre que provocó su encierro o bien volver a empezar con una vida nueva. Un hombre bastante bueno funciona como parodia del cine gangsteril: Ulrik habla poco, parece aceptar con resignación todo lo que le sucede y en lugar de provocar la acción encaja en el perfil de personaje pasivo al que le suceden cosas sin comerlo ni beberlo. Una apuesta por el humor absurdo y la deconstrucción de géneros cinematográficos. Lo mejor de este hombre no está solo en su bondad sino en su misterio: no sabemos qué va a suceder en ningún momento, por lo que el espectador mira la película con dudas, desde la distancia pero con ganas, al menos con curiosidad. Un hombre bastante bueno no tiene los personajes sinceros, verborreicos y exagerados a los que estamos acostumbrados. Hay, por lo tanto, que acceder a su humor bizarro, entender su tempo sin prisa pero sin pausa. Y si se sabe disfrutar de ella, no resulta difícil amarla como una marcianada con corazón, una historia de segundas oportunidades llena de humanidad. Una película preciosa que va de menos a más y que termina por todo lo alto: con un Ulrik sonriendo inocente y malévolo, escogiendo definitivamente una de las opciones que antes le había propuesto el funcionario de prisiones sin traicionar su lado más oscuro. Empieza como un Aki Kaurismäki atractivo y acaba como un Joel Coen pletórico. Si creen que la vida es más absurda que graciosa, esta es su película.


Nota: 7

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martes, 8 de mayo de 2012

Terror noruego: Crítica de BABYCALL, de Pål Sletaune

Hace diez años se pusieron de moda unas cuantas películas de terror asiáticas que hacían las delicias del público adolescente: The Ring, The Eye, Llamada perdida o La maldición son las más recordadas. Eran películas de trama surrealista que no dejaban nada claro y que por aquel entonces (que éramos más jóvenes y más tontos) nos chiflaban: más que la propia película, lo interesante era charlar con los amigos a las puertas del cine, escuchando las chaladas teorías que cada miembro del grupo proponía. Todo esto viene a cuento por Babycall, una película noruega presentada en el Festival de Roma y ya estrenada en las carteleras francesas (nosotros, como siempre, vamos a la cola). Siguiendo la tradición de esos films de terror de ojos rasgados, Babycall es una historia en la que cuesta entender algo, o en la que directamente no se entiende nada más que lo necesario para seguir pegados a la pantalla durante su hora y media de duración. Pero el tiempo ha pasado y quien escribe ya no está para tonterías. Ahora lo que antes era misterio es un agujero argumental de mucho cuidado. Así que Babycall cae en saco roto, todavía más hondo si tenemos en cuenta que ese moda de miedo nipón fue solo pasajera, rematada años después con horrorosos remakes norteamericanos. No duden que Babycall tendrá su émulo yanki. La historia, a priori, es muy previsible: una madre huye con su hijo a un nuevo piso en una nueva ciudad lejos de su marido. Obviamente la cosa no se acaba aquí, ni tan siquiera empieza aquí. Pero más vale no desvelar lo que sigue porque se perderían lo mejor de Babycall: ver a Noomi Rapace enloqueciendo, yendo de arriba para abajo en su bloque de pisos con su escuchador de bebés. Es innegable que Babycall tiene cuerpo y atmósfera, pero a la hora de pedir la resolución de los interrogantes todo se desploma con la facilidad de un castillo de arena. A los que sean adolescentes en 2012 les gustará. Y los que ya tengan la mano curtida en el thriller del 'nada es lo que parece' se reirán al ver que todo discurre según lo indicado en el manual de instrucciones... salvo por un final que puede entenderse como un volver a empezar, un 'what a fuck!', un '¿tanto rollo para esto?', un 'el guionista se ha quedado con nosotros', un 'pero si no había guión' o un 'no la entiende ni su madre'. Resumen: lo de Rapace no es ser madre en el cine (vean Daisy Diamond o Beyond para más datos), pero sus cualidades actorales merecen mejores películas. Y posdata: ¿al final quién era el amigo del hijo de Noomi? Lío total. Quedan avisados...


Nota: 4

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lunes, 7 de mayo de 2012

Acción nórdica: Crítica de HEADHUNTERS (HODEJEGERNE), de Morten Tyldum

Headhunters empieza describiéndonos a su personaje protagonista. Roger tiene una casa de ensueño, una mujer diez y un trabajo remunerado. Nada, obviamente, es tan perfecto. Todo en Roger es pura fachada: la mayoría del dinero que aparenta tener lo obtiene de forma fraudulenta robando obras de arte que con la ayuda de un policía adicto al porno vende en el mercado negro. Quien juega con fuego tarde o temprano termina quemándose, y Headhunters nos cuenta qué le sucede a Roger cuando intenta robar a un ladrón todavía más peligroso que él. Un argumento que da para mucho y que recuerda a la sueca Dinero fácil. La lástima, o bien la parte positiva, es que la película apuesta por el thriller frenético de disparos, choques de coches y caidas imposibles. Nada que ver con ese inicio más sosegado que hace pensar en una reflexión sobre la soledad del ejecutivo, los escrúpulos soterrados y los cadáveres que se esconden en cajones de lujo. En lo cinematográfico, Headhunters empieza en Escandinavia y termina en Yankilandia. Nada grave si lo que esperan es un espectáculo frenético, entretenido. La cuestión está en saber perdonar los mil y un giros de la trama. Headhunters funciona como placer culpable: va a tanta velocidad que el cerebro no tiene tiempo a digerir tanta información. Con la diferencia de que en Estados Unidos no harían escenas tan explícitas como ese momento escatológico en el baño. Headhunters no tardará en contar con un club de fans potente y la película lo merece. Eso sí: la magia dura poco, lo mismo que un viaje en una atracción de feria. De aquí que piense que Headhunters podría haber sido más de lo que es. Prueba de ello es que la película termina con la misma voz en off del principio, justo cuando el relato nos ha enseñado sus tripas y ha aireado todas sus dobleces y costuras narrativas. Pero si hay que mojarse, Headhunters merece la pena  por su sentido del espectáculo. El crítico que hay en mi la debería detestar. Y el cinéfilo que llevo dentro, el mismo que ve demasiadas películas en un tiempo insanamente corto, agradece que me zarandeen, que me saquen de la butaca y que me tiren por un acantilado. Por todo lo alto. A lo bestia. Sin cinturón de seguridad. Una de esas pocas veces en las que el bol de palomitas está más que justificado. Disfrútenla.


Nota: 6

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domingo, 6 de mayo de 2012

RANKING: LAS MEJORES PALMAS DE ORO

13. UNCLE BOONMEE RECUERDA SUS VIDAS PASADAS, de Apichatpong Wheerasethakul (Tailandia, 2010) Nota: 5

Presidente del jurado: Tim Burton
Gran Premio del jurado: De dioses y hombres, de Xavier Beauvois
Premio mejor director: Mathieu Amalric, por Tournée (On Tour)
Cinoscar & Rarities hubiera premiado: Biutiful, de Alejandro González Iñárritu
La polémica: Biutiful, de Alejandro González Iñárritu
La superproducción: Wall Street: el dinero nunca muere, de Oliver Stone
Participación española /hispana: Biutiful y Todos vós sodes capitáns (ganador de la Quinzena de Realizadores)
Películas a concurso: Poetry, Outrage, Another year, Copie Conforme, Fuera de la ley, Caza a la espía, My joy y Un hombre que grita entre otras.

12. FAHRENHEIT 9 / 11, de Michael Moore
(EE. UU., 2004) Nota: 5

Presidente del jurado: Quentin Tarantino
Gran Premio del jurado: Old Boy, de Park Chan-Wook
Premio mejor director: Tony Gatlif, por Exils
Cinoscar & Rarities hubiera premiado: 2046, de Wong Kar Wai
La polémica: Tropical Malady, de Apichatpong Weerasethakul
La superproducción: Troya, de Wolfgang Petersen
Participación española /hispana: Diarios de motocicleta y La niña santa; La mala educación (film de opertura)
Películas a concurso: Clean, Nadie Sabe, Los edukadores, Como una imagen, Shrek 2 y La vida es un milagro entre otras.

11. LA CLASE (ENTRE LES MURS), de Laurent Cantet
(Francia, 2008) Nota: 6

Presidente del jurado: Sean Penn
Gran Premio del jurado: Gomorra, de Matteo Garrone
Premio mejor director: Nuri Bilge Ceylan, por Tres monos
Cinoscar & Rarities hubiera premiado: Un conte de Noel, de Arnaud Desplechin
La polémica: Serbis (Service), de Brillante Mendoza
La superproducción: Indiana Jones IV y Kung Fu Panda
Participación española / hispana: La mujer rubia y Leonera
Películas a concurso: Vals con Bashir, Il Divo, El silencio de Lorna, El intercambio, A ciegas (film de opertura), Che: el argentino y Linha de Passe entre otras.

 10. EL ÁRBOL DE LA VIDA, de Terrence Malick 
(EE. UU., 2011) Nota: 6'5

Presidente del jurado: Robert de Niro
Gran Premio del jurado: El niño de la bicicleta, de los hermanos Dardenne;
y Once upon a time in Anatolia, de Nuri Bilge Ceylan
Premio mejor director: Nicolas Winding Refn, por Drive
Cinoscar & Rarities hubiera premiado: Melancolía, de Lars von Trier
La polémica: El árbol de la vida, de Terrence Malick
La superproducción: Midnight in Paris (film de opertura)
Participación española / hispana: La piel que habito, de Pedro Almodóvar
Películas a concurso: Le Havre, Tenemos que hablar de Kevin, Polisse, Habemus Papam, The Artist, L'apollonide, Pater y Sleeping Beauty entre otras

9. EL VIENTO QUE AGITA LA CEBADA, de Ken Loach 
(Gran Bretaña, 2006) Nota: 7

Presidente del jurado: Wong Kar-Wai
Gran Premio del jurado: Flanders, de Bruno Dumont
Premio mejor director: Alejandro González-Iñárritu, por Babel
Cinoscar & Rarities hubiera premiado: Volver, de Pedro Almodóvar
La polémica: María Antonieta y Southland Tales
La superproducción: El código Da Vinci (film de opertura), X-Men III
Participación española / hispana: Volver, El laberinto del fauno y Crónica de una fuga
Películas a concurso: Red Road, Chanson d'Amour, Days of glory, Los climas y El caimán entre otras.

8. ELEPHANT, de Gus Van Sant
(EE. UU., 2003) Nota: 8

Presidente del jurado: Patrice Chéreau
Gran Premio del jurado: Lejano (Uzak), de Nuri Bilge Ceylan
Premio mejor director: Gus Van Sant, por Elephant
Cinoscar & Rarities hubiera premiado: Dogville, de Lars Von Trier
La polémica: The brown bunny, de Vincent Galo
La superproducción: Matrix Reloaded, de los hermanos Wachowski
Participación española /hispana: Soldados de Salamina y Las manos vacías (Un certain regard), y Las horas del día (Premio Fipresci)
Películas a concurso: El tiempo del lobo, A las cinco de la tarde, Swimming Pool, Mystic River y Las invasiones bárbaras entre otras.

7. EL NIÑO (L'ENFANT), de Jean-Pierre y Luc Dardenne 
(Bélgica, 2005) Nota: 9

Presidente del jurado: Emir Kusturica
Gran Premio del jurado: Flores Rotas, de Jim Jarmusch
Premio mejor director: Michael Haneke, por Caché (Escondido)
Cinoscar & Rarities hubiera premiado: Caché (Escondido), de Michael Haneke
La polémica: Batalla en el cielo, de Carlos Reygadas
La superproducción: Star Wars III, de George Lucas
Participación española /hispana: Batalla en el cielo, Habana Blues (Un certain regard)
Películas a concurso: Una historia de violencia, Zona Libre, Sin City, Manderlay, Lemming (film de opertura), Last Days, Election, Match Point (fuera de competición), Sueños de Shangai y Los tres entierros de Melquiades Estrada entre otras.

6. LA HABITACIÓN DEL HIJO (LA STANZA DEL FIGLIO), de Nanni Moretti 
(Italia, 2001) Nota: 10

Presidente del jurado: Liv Ullman
Gran Premio del jurado: La pianista, de Michael Haneke
Premio mejor director: Joel Coen, por El hombre que nunca estuvo allí; ex aequo con David Lynch, por Mulholland Drive
Cinoscar & Rarities hubiera premiado: Mulholland Drive y La pianista
La polémica: Moulin Rouge, de Buz Luhrman
La superproducción: Shrek, de Andrew Adamson y Vicky Jenson
Participación española /hispana: Pau i el seu germà (Pau y su hermano)
Películas a concurso: Millenium Mambo, ¿Qué hora es?, Kandahar, En tierra de nadie, El juramento, Elogio del amor y Agua tibia bajo un puente rojo entre otras.

5. EL PIANISTA (THE PIANIST), de Roman Polanski
(Gran Bretaña, 2002) Nota: 10

Presidente del jurado: David Lynch
Gran Premio del jurado: Un hombre sin pasado, de Aki Kaurismäki
Premio mejor director: Im Kwon-taek, por Ebrio de pintura y mujeres; ex aequo con Paul Thomas Anderson, por Punch-Drunk Love (Embriagado de amor)
Cinoscar & Rarities hubiera premiado: El pianista, de Roman Polanski
La polémica: Irreversible, de Gaspar Noé
La superproducción: Star Wars II, de George Lucas
Participación española /hispana: Ninguna
Películas a concurso: El hijo, El adversario, Bowling for Columbine, Felices dieciséis, Intervención divina, Demonlover, Todo o nada y A propósito de Schmidt entre otras.

4. ROSETTA, de Jean-Pierre y Luc Dardenne 
(Bélgica, 1999) Nota: 10

Presidente del jurado: David Cronenberg
Gran Premio del jurado: L'humanité (La humanidad), de Bruno Dumont
Premio mejor director: Pedro Almodóvar, por Todo sobre mi madre
Cinoscar & Rarities hubiera premiado: Todo sobre mi madre y El verano de Kikujiro
La polémica: El proyecto de la Bruja de Blair, de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez (Premio de la juventud)
La superproducción: EDTV, de Ron Howard
Participación española /hispana: Todo sobre mi madre y El coronel no tiene quien le escriba
Películas a concurso: La carta, Pola X, Wonderland, Una historia verdadera, Moloch, Ghost Dog y Abajo el telón entre otras.

3. LA CINTA BLANCA (DAS WEISSE BAND), de Michael Haneke 
(Alemania, 2009) Nota: 10

Presidente del jurado: Isabelle Huppert
Gran Premio del jurado: Un profeta, de Jacques Audiard
Premio mejor director: Brillante Mendoza, por Kinatay
Cinoscar & Rarities hubiera premiado: La cinta blanca, de Michael Haneke
La polémica: Anticristo (Antichrist), de Lars Von Trier
La superproducción: UP 3D (film de opertura)
Participación española /hispana: Los abrazos rotos y Mapa de los sonidos de Tokio; Agora (fuera de competición)
Películas a concurso: Malditos Bastardos, Fish Tank, Thirst, Buscando a Eric, Vincere, Les herbes folles, Destino: Woodstock, Vengeace y Spring Fever entre otras

2. BAILAR EN LA OSCURIDAD (DANCER IN THE DARK), de Lars Von Trier
(Dinamarca, 2000) Nota: 10

Presidente del jurado: Luc Besson
Gran Premio del jurado: Los demonios en mi puerta, de Jiang Wen
Premio mejor director: Edward Yang, por Yi Yi
Cinoscar & Rarities hubiera premiado: Bailar en la oscuridad, de Lars Von Trier
La polémica: Bailar en la oscuridad, de Lars Von Trier
La superproducción: Vatel, de Roland Joffé
Participación española /hispana: Ninguna (Sergi López como actor de Harry, un amigo que os quiere)
Películas a concurso: Deseando Amar, Infiel, Persiguiendo a Betty, Eureka, La pizarra, Canciones del segundo piso, Pan y rosas, Código Desconocido, La copa dorada y Los destinos sentimentales entre otras.

1. 4 MESES, 3 SEMANAS, 2 DÍAS (4 LUNI, 3 SAPTAMANI, 2 ZILE), de Cristian Mungiu (Rumanía, 2007) Nota: 10

Presidente del jurado: Stephen Frears
Gran Premio del jurado: El bosque de luto, de Naomi Kawase
Premio mejor director: Julian Schnabel, por La escafandra y la mariposa
Cinoscar & Rarities hubiera premiado: 4 meses, 3 semanas, 2 días y Luz silenciosa
La polémica: Import/Export, de Ulrich Seidl
La superproducción: Ocean's Thirteen, de Steven Soderbergh
Participación española /hispana: Luz silenciosa; La soledad (Un certain regard)
Películas a concurso: Zodiac, Persépolis, Aliento, My blueberry nights (film de opertura), Al otro lado, Aleksandra, Secret Sunshine, Tehilim, The Banishment y Paranoid Park entre otras.

sábado, 5 de mayo de 2012

¿Pornografía o poesía? Crítica de A HOLE IN MY HEART (Ett Hål i mitt hjärta)

A HOLE IN MY HEART (Ett Hål i mitt hjärta), de Lukas Moodysson (Suecia, 2004)
Con motivo de Hombre en el baño (Homme au bain) hablábamos de la posibilidad de un cine de autor que, de forma encubierta, fuese cine pornográfico vestido de lagarterana. Nacho Vidal, reputado actor y director de películas pornográficas, aseguró sentir añoranza por esas cintas de contenido sexual más juguetonas, con una historia que contar entre cópula y cópula. Incluso ese tipo de cine se ha adaptado a los nuevos tiempos, y parece que los consumidores de ese 'género' quieren ir directamente a la penetración, olvidando los 'preliminares' cinematográficos. Si el cine pornográfico ha abandonado lo poco que tenía de 'cine' para convertirse en una mera sucesión de juegos sexuales, autores aparentemente muy alejados de las producciones pornográficas se han sentido atraidos por la sexualidad descarnada, el cuerpo a cuerpo sin artificios, a pelo, en vivo y en directo, en primer plano. El cine de Honoré siempre ha jugado con la sexualidad, en dúo y en trío, y es casi una evolución lógica que haya acabado dirigiendo un film experimental tan desnudo y tan banal como Hombre en el baño: en ella reivindica su condición de poeta homosexual y eterno voyeur morboso. Lo mismo sucede con el cine de Moodysson y esta A hole in my heart.


Por sus errores los conoceréis: no hay nada mejor que ver a un director de cine en sus extremos, en su versión más radical, para saber cuáles son sus constantes, qué fundamenta su estilo, cuáles son sus inquietudes como narrador. De ser esta idea cierta, nada aportaría más, ninguna película resultaría más esclarecedora que Antichrist para entender lo que subyace en toda la filmografía de Von Trier; o Balada triste de trompeta para la obra del español Álex de la Iglesia. En A hole in my heart hay cierta crítica a la industria del sexo, algo que ya estaba en Lilja 4-Ever. También esa especie de narración loca, con personajes que dudan de su identidad (también en lo relativo a su condición sexual) y que hablan  sin pelos en la lengua, ya presente en Juntos. A hole in my heart apenas añade una especie de parodia de Gran Hermano, una estética de reality show perfecta para sus personajes rarunos. Moodysson filma a sus seres y les sigue en su tortuoso rodaje de lo que parece una cinta de porno casero. Los personajes hablan y sufren, viven de espaldas a la realidad y tienen escenas de locura colectiva que entroncan con Los idiotas. El problema es que todo es un disparate. Es una versión aumentada, pero también deformada, del cine de Moodysson, dejando el artificio de Lilja 4-Ever y Juntos al descubierto, sin ninguna historia que salve A hole in my heart del ridículo más absoluto. En resumidas cuentas, en A hole in my heart habita la esencia de Moodysson, pero eso nunca es suficiente. Lo raro a veces simplemente resulta raro. 


Pese a todo lo dicho, la Academia de Cine Europeo nominó A hole in my heart al EFA a la mejor película europea del 2004, el mismo año que una actriz porno (Sibel Kekilli) estaba nominada por su aportación a Contra la pared. Seguramente los académicos debieron sentirse culpables por no haber votado a Moodysson en películas anteriores. Esta es la prueba definitiva de que el cine de Moodysson es complejísimo e interesante, y que sobrevivirá al traspié que supone A hole in my heart. La militancia por parte de la crítica especializada por un autor es tal que a veces se defiende lo indefendible. Por eso no hay que descartar que A hole in my heart les resulte más poética que guarra (siempre se puede recurrir a eso de 'belleza sucia' o 'verismo lírico'). Para quien escribe, una soberana tontería: sus delirios de grandeza siempre estarán a merced de que alguien compruebe el vacío o demuestre las metáforas que alimentan una de las películas más raras de la década.

Nota: 4
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viernes, 4 de mayo de 2012

Esos maravillosos 70: Crítica de JUNTOS (TOGETHER, TILLSAMMANS), de Lukas Moodysson

JUNTOS (TOGETHER, TILLSAMMANS), de Lukas Moodysson (Suecia, 2000)
Juntos empieza con una escena graciosísima: un hombre salta de la cama al oir por la radio que 'Franco ha muerto', y en seguida se dirige al comedor de la casa para festejar la noticia con todos. Después de ese momento inicial, se nos explica que esa casa es en verdad una especie de asociación, una comuna de hippies preocupados por la política y el medio ambiente que viven hablando de estrategias antimilitares, reivindicaciones feministas y libertades sexuales. Los niños no juegan con 'legos' o muñecas: simulan atentados en los que al preso se le tortura insertándole imaginarias astillas en las uñas. No se come ni carne ni productos que vengan de ninguna multinacional; no se ve la televisión y se fuma mucha marihuana. Una estampa melancólica de unos 70 bienpensantes y reivindicativos. Juntos es una película alocada con corazoncito. Una historia de camisetas ajustadas, música bohemia y locuras que son el reflejo de una sociedad en cambio. Una carta de amor a unos personajes llenos de contradicciones que siguen juntos a pesar de los pesares  y que han tomado el riesgo de vivir como quieren, dudando y provocando, conscientes de situarse al margen del conjunto social (habla también de la identidad y de la necesidad que todos tenemos de pertenecer a un grupo). Una película en la que se nota la influencia del Dogma 95 (esos zooms exageradísimos de la dirección de fotografía; incluso la trama recuerda a Los idiotas). Moodysson opta por el humor absurdo, incluso infantil, como vía para sentir empatía por unos personajes tan al límite. Eso lleva la trama a un final alegre, de catarsis colectiva y juego en equipo (un partido de fútbol), en el que el espectador puede apreciar el cariño que sienten unos por otros, el candor inconfudible de un hogar, una familia. Y al ver los títulos de crédito con el S.O.S. de Abba de hilo musical nos dan ganas de haber estado allí, jugando con la nieve, cantando consignas estrambóticas, creando pancartas, cambiando el mundo con las palabras, viviendo con la inconsciencia o la lucidez de ignorar que nada tiene sentido. No tiene más atractivos que otras (ni tan siquiera dentro de la filmografía de Moodysson, en la que destacan sobre todo y sobre todas Fucking Amal y Lilja 4-Ever), pero tiene los ingredientes suficientes para ser una película reconfortante que no olvidaremos en mucho tiempo. 'Del barco de Chanquete no nos moverán': juntos, pase lo que pase, hasta el final.


Nota: 8

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jueves, 3 de mayo de 2012

Clásico moderno: FUCKING ÅMÅL, de Lukas Moodysson (Suecia, 1998)

No figurará en ninguna lista de las mejores películas europeas de los últimos años, pero tras verla por quinta vez Fucking Åmål es para quien escribe una película más que especial. Es uno de los pocos títulos que retrata el mundo adolescente con todas sus complejidades, respetando y demostrando enorme cariño hacia los personajes. En el retrato que traza Moodysson resulta muy fácil sentirse indentificado: resultan cercanas, y sobre todo veraces, las inquietudes, dudas, preguntas e insatisfacciones de las dos protagonistas. A todo ello se le suma el honor de ser uno de los títulos clave del nuevo queer cinema, y quizás la mejor cinta que trata de forma directa el tema del lesbianismo en edades tempranas. Moodysson filma como nadie todo lo que sucede en el interior de sus personajes jóvenes, desde los niños de Juntos hasta la protagonista de Lilja forever. Fucking Åmål, en lo formal, recuerda el estilo Dogma que allá por 1998 estaba a la orden del día (recordemos: ese año fue la película más taquillera en Suecia, solo superada por Titanic; ganó cuatro premios Guldbagge, los más importantes, entre ellos el de mejor película; y en España llegó a los cines a mediados del 2001, si bien muchos la descubrimos en algún pase televisivo nocturno). En lo narrativo, una película llena de sutileces. Habla de hijos que temen seguir el camino marcado por los padres. El miedo de los progenitores al no saber dar respuesta a los problemas de sus hijos. Es un análisis del papel de la mujer del S.XXI, a medio camino entre la independencia y el conservadurismo: en la comparación entre las dos hermanas Moodysson habla de dos modelos de mujer (la que se siente atraida por el prototipo de 'chico malo', aun a sabiendas de los problemas que eso puede conllevarle en un futuro; y la protagonista, que quiere ocupar un rol activo en sus relaciones y controlar a su novio, un joven dócil e inmaduro). Hay una temática social evidente: los jóvenes del film discuten sus posibles salidas profesionales en un contexto de clases desfavorecidas. La temática homosexual es evidente, y en parte la escena final entre Elin y Agnes es una metáfora de la expresión 'salir del armario', un ejercicio visual que podría resumirse en esta premisa: antes de buscar y encontrar la aceptación de los demás, primero uno mismo tiene que conocerse y aceptarse. Y finalmente el film, con ese título que marca la rabia de sus personajes, es la crónica de una salida deseada y frustrada de Åmål, de ese lugar que nos acucia y agobia.  Por eso con los años resulta fácil seguir empatizando con la cinta. Y ahora, casi a punto de acabar la carrera universitaria, comparto esa inquietud por lo que está a punto de venir, y entiendo la complejidad de toda la trama de descubrimiento sexual, bulling y relaciones paternofiliales. Es un título de culto, una obra maestra del cine sueco (no por casualidad Bergman dijo después de verla que Moodysson estaba destinado a ser su sucesor) y una de esas películas especiales que no cuesta relacionar con etapas muy concretas de nuestra vida. Será interesante ver cómo evoluciona mi relación con la película dentro de unos años. El adolescente que todos llevamos dentro seguirá ahí. Si todavía no han forjado su particular conexión con Fucking Åmål, tómense ochenta y cinco minutos para verla. Una película muy pequeña, aparentemente espontánea y menor, pero que es mucho más.


Nota: 8'5

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miércoles, 2 de mayo de 2012

La muerte en el aula: Crítica de PROFESOR LAZHAR (MONSIEUR LAZHAR)

Profesor Lazhar sorprende gratamente. Uno se espera un relato sobre la enseñanza y la figura del profesor, un poco en la línea de los films más representativos que suceden en pasillos de colegios e institutos como Ser y tener, Hoy empieza todo o La clase, por citar tres películas francohablantes. Y lo que nos propone el canadiense Philippe Falardeau es más profundo y novedoso. Habla de la muerte, y lo hace desde el minuto uno: un niño descubre el cuerpo sin vida de su profesora pendiendo de una viga, y a partir de aquí, en medio de la conmoción del centro educativo que afecta a docentes, padres y alumnos, el relato nos presenta al misterioso señor Lazhar, el nuevo profesor de francés que sustituye a la antigua profesora y que en sus clases enseñará más cosas que las conjugaciones de los verbos. Profesor Lazhar propone una cuestión tan necesaria como provocativa: la necesidad y la obligación de hablar de la muerte cuando esta nos ha afectado de algún modo, asumiendo que ese es un tema tabú que se evita o se calla a propósito con tal de esquivar momentos incómodos.  Porque... ¿se puede educar desde la evasiva? ¿Cómo seguir creyendo en el sistema cuando algo ha roto el orden establecido? ¿Cómo evitar que lo vivido no influya a la hora de dar o recibir clases? ¿Cómo enseñar lengua cuando extramuros de la institución educativa suceden guerras, atentados terroristas y cosas atroces? Hechos que, precisamente, llenan la historia de la mejor literatura. ¿O realmente todo ello se puede evitar desde el microcosmos del aula? La carga social de Profesor Lazhar es potente: nos obliga a debatir qué debemos enseñar y cómo enseñarlo, y para ello establece una radiografía de padres ausentes, un equipo directivo que responde con evasivas y un profesor abandonado a su suerte que debe elegir entre ser transmisor de contenidos o receptor de sentimientos. Agradezco que Profesor Lazhar no sea un elogio más a la figura del profesor, que lo es y lo debe ser, sino una reflexión sobre aquello que no se enseña en el aula (y desgraciadamente tampoco en casa) y que al final es más importante que cualquier teoría de manual. Profesor Lazhar es una película comprometida, y lo es sin presentar a sus personajes y sin desvelar sus cartas desde el primer momento. Dirán: lo mismo pero de otra manera. Realmente sí, pero vale la pena. De esas películas adultas, de gran dureza pero de recuerdo agradable que arrasan en los circuitos de distribución más sivaritas de las grandes capitales. Queda justificadísima su nominación al Oscar y queda abierta a nuevos visionados. Una clase magistral de buen cine social.


Nota: 7'5

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martes, 1 de mayo de 2012

Los Oscar de Dinamarca: EL FESTÍN DE BABETTE y PELLE EL CONQUISTADOR

EL FESTÍN DE BABETTE, de Gabriel Axel (Dinamarca, 1987)
Antes de ganar el Oscar a la mejor película de habla extranjera por encima de la superior Adiós, muchacos, El festín de Babette se impuso en Cannes 1987 con el  máximo premio de la sección Un Certain Regard. En esa competición figuraba Epidemic de Lars Von Trier, que no ganó, y que para colmo se convirtió en un sonoro fracaso de taquilla incluso en Dinamarca (en España no se estrenó y la Fnac la editó en dvd veinte años después). Resultaría divertido, por no decir perverso, comparar el discurso religioso de la película de Axel ya no sólo con Epidemic sino con Rompiendo las olas o en general con toda la filmografía del director danés por excelencia. No es extraño que Von Trier confesase 'detestar' El festín de Babette, si bien tanto las buenas intenciones de ésta como la incorrección del otro forman parte de la variedad del cine danés reciente. Si en algo acertaba el realizador de Los idiotas es que El festín de Babette es una cinta acorde con los gustos norteamericanos que esconde un discurso facilón entorno a una pequeña comunidad religiosa trastocada por la entrada de una inmigrante francesa, sus habilidades en el regateo a la hora de comprar y su mano en la cocina. Con esa película el cine de Dinamarca se abrió al mundo y logró galardones de los que nunca antes había podido presumir. No representa la variedad local de su cine ni la generación de autores surgidos de la Escuela de Cine de Copenhague (sir ir más lejos, Festen no logró la nominación a la estatuilla), pero incluso hoy en día sigue siendo una ceremonia armónica que acaba con un festín que nos hace salivar (entraría en ese subgénero de cine gastronómico donde figuran Como agua para chocolate o El cocinero, el ladrón, su amante y su mujer). Una película sobre la austeridad y la misericordia, la felicidad y la moralidad, un cuento sobre férreas convicciones religiosas que se derriten ante los manjares de Babette, cuya ofrenda sirve de agradecimiento a las hermanas del film, homenaje al pastor del lugar y ejemplo de amor hacia todos sus convecinos. Un melodrama de alto copete, familiar, tan bienintencionado como agradable. La sopa de tortuga y las perdices asadas de la chef derriten las tensiones de los comensales (al estilo de los bombones de Binoche en Chocolat) y de paso las nuestras: es una película que deja buen sabor de boca sin saciar, que invita a la calma y a la reflexión, que deja un recuerdo tan memorable como el regusto de una buena comida. No es que Von Trier no tuviese razón, aunque por su perfil de inconformista nunca hubiera sido invitado a tal cena. El festín de Babette es una buena película, y no la desmerece ni el hecho de que en verdad sea una mera anécdota dentro de todo el cine danés, por lo general menos cálido y más incómodo. Von Trier se sentirá reconfortado: al fin y al cabo, como reza la protagonista, 'un artista nunca es pobre'.


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Nota: 8


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PELLE EL CONQUISTADOR, de Bille August (Dinamarca, 1988)
Pelle el conquistador ganó la Palma de oro en Cannes 1988, y aunque pocas veces lo que triunfa en la Croisette se impone en Hollywood, la película también logró el  Globo de oro y el Oscar a la mejor película de habla extranjera por encima de la española Mujeres al borde de un ataque de nervios (ese año, la cinta no inglesa más taquillera en Estados Unidos). Max Von Sydow, nominado a la estatuilla al mejor actor y recientemente reivindicado en Tan fuerte, tan cerca, nos regalaba una interpretación sutil y memorable en la que, con el permiso de Las mejores intenciones, es la película más célebre de Bille August. Todavía hoy Pelle el conquistador muestra una de las relaciones paternofiliales más tiernas de la historia del cine, una película de una exquisitez técnica y un guión tranquilo pero cargado de sentido y sensibilidad. Las dos horas y veinticinco munutos de Pelle el conquistador son un ejercicio de buen cine, la segunda obra que August rodó en su Dinamarca natal y la que le dio fama. Tras  el film se embarcó en proyectos todavía más complejos, casi siempre en Suecia o Estados Unidos (seguro que recuerdan su adaptación de La casa de los espíritus), pero nunca logró el brío de Pelle el conquistador. Así que hay que rescatarla, ya sea para gozarla por primera vez o recordarla de nuevo. La historia de un padre ya mayor y su hijo pequeño, inmigrantes suecos en suelo danés, es el punto de partida perfecto para hablar de la diferencia de clases, de amos y siervos, de los principios básicos de humanidad, respeto y convivencia. El paulatino despertar del joven Pelle garantiza un cine nostálgico que acaba en lágrimas: el niño aprende a vivir y a sobrevivir, a leer y a escribir, pero sobre todo a conocer la dignidad del hombre en tiempos difíciles, en situaciones adversas, en condiciones de velada esclavitud laboral. Al final Pelle será un hombre mayor que tomará sus propias decisiones: en él recae el legado del padre sufridor y la misión de conquistar el mundo pese a sus limitaciones. Lo dicho: una historia bellísima que es uno de los clásicos imborrables e imprescindibles del cine danés.


Nota: 9

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lunes, 30 de abril de 2012

Crítica de LOS CHICOS DE SAN PETRI (DRENGENE FRA SANKT PETRI), de Søren Kragh-Jacobsen

Kragh-Jacobsen firmó a mediados de los 90 las bases de lo que sería el Dogma 95. En 1997 estrenó La isla de Bird Street, un drama en plena Segunda Guerra Mundial que recibió una cálida acogida crítica en Berlín. Pero no fue hasta 1999 cuando lanzó su primer título Dogma, el tercero con la acreditación Dogma correspondiente: Mifune, también vista y premiada en el festival alemán. Con esto, nadie reparó en una coincidencia que merecía mención: en 1991 tanto Kragh-Jacobsen como Von Trier, nombres visibles del Dogma, habían rodado una película ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Europa ganó en Sitges, y la fama de su autor hizo que en la década posterior se reivindicase no solo ese film sino los otros dos pertenecientes a su trilogía relativa al continente europeo: El elemento del crimen y Epidemic, muy especialmente esta última al no haberse estrenado en su día en España. Lo sucedido con Kragh-Jacobsen no podía ser más diferente, ya que sus películas posteriores no se han conocido más allá de Dinamarca y alrededores. Por todo esto cabía esperar de esta Los chicos de San Petri, inspirada en un  verdadero grupo estudiantil de la resistencia contra Hitler, un film heredero, como mínimo inaugural, de todas las historias posteriores de su autor. Vista ahora, Los chicos de San Petri no podría resultar más decepcionante, y sorprende que Kragh-Jacobsen se aliase con Von Trier para defender el decálogo Dogma. Europa, aunque puede gustar más o menos, cuenta con un estilo innegable y se distancia a propósito (y para quien escribe, con éxito) de las formas academicistas: ya va siendo hora que alguien diga que antes de La lista de Schindler Von Trier ya hizo una obra maestra sobre la gran guerra en blanco y negro. Los chicos de San Petri, en cambio, quiere imitar el melodrama con adolescentes de por medio, una premisa que ahora rodaría con éxito el francés Christophe Barratier. Y precisamente si pensamos en otro francés, Louis Malle y su Adiós, muchachos, las pocas virtudes de Los chicos de San Petri resultan del todo insuficientes. Sin adentrarme en consideraciones históricas, la película propone una extraña imagen de la Dinamarca ocupada: no acaba de quedar claro la presencia nazi en el país vecino a Alemania, como tampoco se explica el posicionamiento de la sociedad danesa con respecto el avance de las tropas de Hitler. El film tampoco sabe dotar de emoción a las trastadas de los chicos: de hecho, los protagonistas quieren volar un tren sin que al espectador se le informe con anterioridad de sus intenciones. Y ni tan siquiera sus jóvenes actores sirven para salvar la propuesta, si bien para el cinéfilo nórdico de pro resultará toda una curiosidad ver a un pequeñísimo Nikolaj Lie Kaas, pieza clave del actual cine danés, en su primer trabajo para el cine. Los chicos de San Petri nunca se estrenó entre nosotros, y aunque se editó en dvd allá por 2006 actualmente figura como descatalogada. En contra de lo que parecía, Kragh-Jacobsen hizo un prototipo de película que el mismísimo Von Trier confesaba odiar a finales de los 80 e inicios de los 90. Nunca sabremos qué hizo unir los caminos de dos autores tan diferentes. Una lástima, en resumen, que esta Los chicos de San Petri sea tan convencional en todos los sentidos. Solo recomendada a los que quieran tener una perspectiva completa del cine danés más representativo, que no por ello bueno, de los últimos veinticinco años.



Nota: 5

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domingo, 29 de abril de 2012

CINERANKING ABRIL: LAS MEJORES PELÍCULAS DEL 2012

El Cineranking cobra forma. 35 lectores del blog votan las mejores películas del año, y ya estamos en condición de presentarles un Top 10, y no un top 8 como en anteriores meses. Muchos films con una nota media muy pareja y notables sorpresas con respecto la anterior lista de marzo. Ya saben: los títulos que aquí se mencionan son 'los imprescindibles' de la comunidad bloggera. Comenzamos:

10. SHERLOCK HOLMES 2
Nueva Nota: 7'14 Votos: 7

 9. Empate con una media de 7'5 entre
DE TU VENTANA A LA MÍA Nueva Votos: 2
TAKE SHELTER Nueva Votos: 8

 8. MILLENIUM 1: LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES
-1 Nota: 7'6 Votos: 16

7. LA INVENCIÓN DE HUGO
-2 Nota: 7'77 Votos: 22

6. LOS DESCENDIENTES
= Nota: 7'79 Votos: 24

5. INTOCABLE
+3 Nota: 7'9 Votos: 8

4. Empate con una media de 8 entre
CRÓNICA DE UNA MENTIRA = Votos: 1
EL EXÓTICO HOTEL MARIGOLD Nueva Votos: 1
SI QUIERO SILBAR, SILBO Nueva Votos: 3

3. SHAME
-1 Nota: 8'1 Votos: 15

2. ARRUGAS
-1 Nota: 8'4 Votos: 5


1. ¿Y AHORA A DÓNDE VAMOS?
Nueva Nota: 8'5 Votos: 2

Desgraciadamente no todo lo bueno se estrena y a medida que pasan las semanas la tabla del Cineranking acumula mayor número de películas que todavía no han llegado a los cines españoles. Este mes mencionamos dos películas belgas:

BULLHEAD, con un 7'2 (5 votos)
HASTA LA VISTA, con un 8 (1 voto)

Muchas películas no han aparecido en el post tan solo por cuestión de décimas. Así que es de esperar que el ranking de mayo esté igual de apretado, o todavía más, que el actual. Se estrenará lo nuevo de Tim Burton, la tercera de Men in Black, la coreana El hombre sin pasado o la francesa Les Lyonnais. Estas entre otras son las más serias aspirantes a figurar en el ranking:


5. MISS BALA
Nota: 5 Votos: 2

4. UN AMOR DE JUVENTUD
Nota: 6 Votos: 1

3. PROFESOR LAZHAR
Nota: 6'5 Votos: 2

2. SEIS PUNTOS SOBRE EMMA
Nota: 7 Votos: 1

1. THIS MUST BE THE PLACE
Nota: 7 Votos: 1

¿Y cómo le va al reestreno de Titanic? Todavía no la votaron ni la mitad de los concursantes pero la nota media es muy alta:

TITANIC
Nota: 8'8 Votos: 15