lunes, 12 de julio de 2010

SERIES 27: GRAN RESERVA


La Uno tenía difícil conseguir una serie nacional capaz de continuar con el éxito de Águila Roja. Ya podemos hacer balance de este primer semestre de televisión pública sin publicidad y es bastante bueno. Entre las sorpresas, figura esta Gran Reserva, nueva Falcon Crest a la riojana que mezcla con mucho atino la serie a secas con la telenovela más rocambolesca. Gran Reserva engancha, no porque sea sutil, sino porque bombardea al espectador con un entramado de infidelidades, odios, incestos y demás embrollos muy jugosos. El reparto es excelente, los guionistas han sabido construir un guión que va de menos a más (el capítulo piloto y el final son impecables) y se nota un gasto técnico bastante eficaz. Ha sido un placer viajar durante 13 jueves a las profundidades de una familia corrompida que se dedica al arte del vino. La audiencia ha dado su particular brindis a la propuesta porque en tiempos de TDT, Imagenios y telebasura es dificilísimo conseguir más de un 20% de share y una media de 4 millones de seguidores entrega tras entrega. La buena uva se traduce en un buen vino y Gran Reserva, por méritos propios, gozará de una segunda tanda de capítulos que se emitirán en 2010 (y cuyo rodaje empezará en agosto). La serie revelación del año, guste o no.


Emilio Gutiérrez Caba es Vicente, el patriarca de la familia Cortázar, un linaje que generación tras generación ha conseguido cultivar los campos de media La Rioja hasta producir uno de los vinos más valorados a nivel nacional. La empresa va viento en popa pero Miguel, el hijo mayor y presidente de las Bodegas Cortázar, está urdiendo un plan contra su padre y contra el vino que da de comer a todos sus hermanos: su hermanastro Pablo, que se enamorará de la enigmática Sara; Raúl, el más joven, que mantiene una relación a escondidas con su cuñada Paula; y Emma, la más ingenua de la casa deseosa por quedarse embarazada que no se da cuenta que su marido Gustavo mantiene un affaire con una empleada de las bodegas, Paloma. Gustavo matará a Paloma, Raúl será expulsado de la casa familiar, la agente de policía Ortega empezará a investigar, la abogada Mónica encubrirá todos los trapos sucios de los Cortázar, otra familia bodeguera entrará en acción para empezar una guerra sin fin (Los Reverte, que acaban de perder a su patriarca)... y antes de todo esto, Miguel será disparado en el último minuto del capítulo 1, momento en el que quedará amnésico. ¿Quién quiso matar a Miguel? ¿Qué enfrenta a los Reverte con los Cortázar? ¿Qué claves ha olvidado Miguel de su vida pasada como auténtico patán? Preguntas que se van contestando y ampliando a medida que avanza la trama y que, hasta ahora, tienen su punto y a parte con una de las escenas más apocalípticas de la serie: Vicente, implicado directamente en la muerte de su nieta Paula, quema sus propios viñedos para iniciar otra etapa y salvar a su familia, empleados y empresa de la bancarrota. Una serie de catastróficas desdichas que son adictivas.



A Gran Reserva no le faltan defectos, y aún así es lo mejor que ha parido la televisión nacional en mucho tiempo. En la lista de aciertos debe aplaudirse el excelente trabajo del actor Armando del Río, aquí Gustavo, que merece el Oscar televisivo al mejor actor de reparto. Me gustan esos diálogos llenos de odio, indirectas, reproches y frases lapidarias. Me encanta Luisa Martín que, suponemos, ha tenido que justificar su sueldo apareciendo y desapareciendo contínuamente de la comisaría de Lasiesta (ojalá su personaje tenga más peso en la segunda temporada). Es un lujazo ver lo bien que envejece Ángela Molina: gracias a ella los Reverte tienen jugo. Y aplaudo que alguien se haya dignado a darle un buen papel a Ana Risueño, que muchos seguimos desde la serie Canguros. Y me encanta recordar el ambiente y la negrura de una serie de mi infancia: la catalana Nissaga de Poder. ¿Lo más torpe? Es difícil conectar con el personaje de Lucía Reverte (Paula Echevarría), no porque tenga la cara de la mujer del triunfito Bustamante y sea la protagonista de Sangre de mayo y Luz de domingo (motivos más que suficientes), sino porque le ha tocado lidiar con un personaje pánfilo, por no decir tonto (se enamora de Raúl y de Miguel a sabiendas de todo el cotarro... y duda en volver a Nueva York cuatrocientas mil veces). El fantasma de Paloma parecía una parodia de cualquier película de Hideo Nakata. Algunos momentos, a pesar del esfuerzo técnico, dan risa: en el último episodio, Ortega entra en la casa justo en el momento en el que Paula iba a apuñalar a su suegro (glups, menuda casualidad). Ya ven: un toma y daca de brillanteces y despropósitos que ha tenido entretenido al españolito medio durante unos meses (este blog se incluye: desde los primeros spots sabía que me encantaría).


Para la venidera segunda temporada, este blog espera más. ¿Volverá Miguel a ser tan malo como lo fue en su día? ¿Se darán cuenta los guionistas que Gustavo, ahora fuera de prisión, debe ser el protagonista malvado del cuento? ¿Habrá escena de cama entre Sofía y Julián? ¿Emma seguirá con el embarazo? Y sobre todo: ¿cómo encajará Mónica el hecho de ser acusada del único delito que no ha cometido? Aquí hay fuegos artificiales para rato y confiamos en que la cosecha próxima supere a la primera. Ojalá la serie suponga el despegue de la carrera televisiva y cinematográfica de Belén Fabra (Diario de una ninfómana), tocaya por haber nacido en la misma ciudad que servidor: Tortosa. De momento, damos nuestro aprobado a la serie de este 2010 que sabe a vino antiguo pero que ha sabido llegar a todo tipo de públicos. Amigos de Sudamérica: recomiendo la descarga de la serie. Ya me dirán.


sábado, 10 de julio de 2010

LA VIDA PRIVADA DE PIPPA LEE 4 / 10

¿Quién será Pippa Lee?, se pregunta el cinéfilo. Una película de la que se sabe poco, que no ha conocido promoción y que se estrena en un verano en el que no hay nada interesante para ver en una sala de cine. Sentimos decirlo pero Pippa Lee, sea quien sea, no será la película que salve este julio de penurias. Película femenina con un reparto increible, desgraciadamente al servicio de un guión edulcorado, flojo. Pippa Lee (Robin Wright Penn, últimamente desaparecida) no sabe quién es y el film tampoco. Estamos ante un tipo de cinta totalmente dócil, dulce. Pasan muchas cosas y al mismo tiempo no ocurre nada. Película que se ve pero que no se mira. Historia que no molesta, tampoco apasiona. ¿Que quién es Pippa Lee? Una ama de casa en plena crisis de los cincuenta que recuerda sus vidas anteriores. Es precisamente en estos recuerdos almibarados en los que aparecen Maria Bello (su madre adicta a las anfetaminas), Julianne Moore (lo mejor de la fiesta: una fotógrafa lesbiana que recrea escenas sadomasoquistas) y Monica Bellucci (tan fría y voluptuosa como siempre), todas ellas clichés que el espectador nunca se cree. En fin... una película que dentro de unos años emitirá Antena 3 en sus tardes de cine facilón. Una película inocua, suave, condescendiente. La típica historieta que a los cinco minutos sabes cómo acabará. No tendrán pesadillas con el tatuaje hortera de Keanu Reeves, pero, si pueden, no pierdan el tiempo. Pippa Lee debe seguir anónima. ¿Quién es Pippa Lee? Poco importa.

viernes, 9 de julio de 2010

Crítica de 35 RHUMS

A José Barriga, por la espera.

Francia se empeña en filmar su variedad cultural. Es un hecho: la inmigración ha traido consigo nuevas caras, comidas y costumbres que no siempre viven en armonía. La clase intentaba ser una reflexión y una síntesis de esa diversidad, pero un guión esquemático, una escenografía teatral y unas situaciones demasiado forzadas dieron al traste con la Palma de oro más sobrevalorada de la década. Cuscús, por el contrario, dialogaba desde la precariedad de sus personajes, todos ellos parte de una familia argelina. Nada que ver tampoco con la burguesía del Chabrol de La ceremonia o del Despleschin de Un cuento de navidad, relatos que retrataban con humor negro unos colectivos pudientes, una élite con pedigrí que existe. Un episodio de Paris, je t'aime mencionaba una de las mezquitas de la capital francesa, muestra de que la arquitectura se adapta a la variedad religiosa de la urbe. Y es en esa urbe donde los seres de 35 Rhums, de tez negra y con familia en Alemania, cogen el metro, dirigen un tren, conducen un taxi e intentan sobrevivir, integrarse. 35 Rhums, en definitiva, viene a aportar una nueva mirada a ese caos que filmaba el Código desconocido de Haneke en forma de relato íntimo, silencioso. 35 Rhums entronca con un realismo social muy frecuente en el cine español, pero la película de Denis se desmarca de la tónica habitual porque habla del 'ahora' y del 'aquí' de forma poética, enigmática. Lo diremos de otra manera: es una película 'muy francesa', igual que La clase, Cuscús o Un cuento de navidad.



Hemos dicho que 35 Rhums es poética, pero ello no implica que tenga una poética válida, atractiva. Cuesta mucho entrar en el universo que propone Denis: un tren recorre paralelo a la ciudad mientras el cielo anochece durante los primeros minutos. Cuando conocemos a los personajes, el espectador se pregunta qué quiere contarnos la directora con semejante plantel. El final no es menos misterioso... Vaya, que a 35 Rhums le ocurre algo, quizás miedo a contar algo. De tan discreta, 35 Rhums insinúa poco, el mayor error que se puede cometer. No creo que la película tenga una intensidad ascendente, pero sí una atmósfera casi mística que sólo calará en los espectadores más pacientes. Y tras mucho pensar en estos tragos, llego a la conclusión de que la directora ha bebido unos sorbos tan pequeños que no ha tenido tiempo de emborracharse. No creo que la actitud de Lionel esté bien contada. Afirmo, además, que la relación amorosa entre vecinos se nos muestra de forma torpe y que el espectador debe realizar un sobreesfuerzo para situar el personaje de la taxista Gabrielle (lo reconozco: creí durante una hora larga de metraje que era la 'ex-esposa' o semejante de Lionel). 35 Rhums es interesante, incluso puede definirse como una buena película, pero es tímida, titubea y nos deja con ganas de más. Hay un cine independiente que opta por no contar, a riesgo de que lo que se elide reste fuerza al conjunto: esta es la tara de 35 Rhums y esa es la justificación de que no haya obtenido ninguna nominación al César francés (y de que, como habrán comprobado los bloggeros más veteranos, haya recibido excelentes críticas). Pero no me preocupan esas piezas que no cuadran: 35 Rhums es un tipo de film que al responsable de este blog le gusta ver varias veces.



¿Pero de qué habla 35 Rhums? A título personal, es una reflexión un tanto alicaída de la familia y del paso del tiempo. Este es un cuento sobre generaciones: la que en su día emigró a Europa a base de trabajo duro, y los descendentes de ésta, que viven gracias a lo conseguido por los padres (el personaje del vecino, el más pintoresco de todos, conserva un gato de 17 años que al final muere: la demostración de que debe abandonar el nido familiar, volar libre y reafirmarse como persona) y que luchan por superar los logros de sus ancestros (la joven protagonista estudia antropología). Pero hay quienes han trabajado tanto que no pueden definirse sin una actividad: el caso del anciano que se jubila y que nunca aceptará descansar lejos de las vías del tren. Temas, eso sí, que afectan a todos en todos los sitios, tónicas de esa variedad cultural que mencionábamos, parte de la esencia de los ciudadanos del primer mundo. Motivos suficientes para que 35 Rhums merezca nuestra atención.




Nota: 6

jueves, 8 de julio de 2010

OBRAS A REIVINDICAR: VENUS, SALÓN DE BELLEZA (1999)

Si revisamos las últimas ganadoras del César, puede sorprendernos que una comedia se haya alzado con el máximo galardón. Y si esa comedia es también un drama y encima es la ópera prima de Audrey Tatou, la cosa empieza a tener mayor interés. Efectivamente, Venus, salón de belleza tuvo muy merecidos los cuatro premios que recibió porque es una propuesta inusual que habla desde un universo rosa poco explorado y explotado en la gran pantalla. No estamos ante una película mojigata, pero sí sobria: una historia agridulce (que no alegre), picantona (que no erótica), atractiva (que no despampanante), femenina (que no feminista). ¿Por qué Venus, salón de belleza marca la diferencia? Su trama gira entorno a un centro de estética, sus tres empleadas y la jefa; un negocio de cremas, tónicos, rayos uva, ropa interior y colonias. Las clientas cuentan sus vidas mientras Samantha, Angele y Marie las masajean. Un acto tan íntimo que se resuelve en una poderosa demostración de las formas en las que puede manifestarse el amor. Venus, salón de belleza es un cuento urbano que retrata desde sus tres personajes la complejidad de la mujer moderna, desde la más ingenua hasta la más experimentada. Y si esto es una fábula dulzona, no se extraño que, al final, el caballero rescate a la dama y que París vuelva a recobrar la luz, el título de ciudad del amor.



Angele (Nathalie Baye) tiene 40 años y no cree en el amor. Pero está sola, es consciente de ello y su cara muestra el peso de la infelicidad. Se encuentra con algunos hombres, los seduce, los lleva a la cama y vuelve a su imagen falsa de recatada esteticista. En definitiva, no se aclara. Y para colmo, un día un desconocido le sorpenderá confesándole que está enamorado de ella. Un sueño hecho realidad, pero no para Angele, demasiado apática, gris, irascible. Angele vive demasiado atada a su ex-marido y al trágico accidente que motivó su separación, y será ahora, en plena cuarentena, cuando la llama del deseo, el tonteo y los suspiros amorosos volverán a su vida. Todo para demostrar a sus tías solteras que no es como ellas. Para demostrar que es posible contar una historia afectiva y adulta sin clichés.



Marie (Audrey Tatou) es todo corazón e inocencia. Es una adolescente que juguetea con uno de sus clientes. Ella se deja, el otro accede y las mujeres del salón sospechan. Ella representa el amor más puro: el primero, el más sentido, aquel que tiene su base en el respeto al otro y en el cortejo pausado (su amante, cuarenta años mayor que ella, la halaga con numerosos regalos). Y Samantha es la antítesis de Marie, una zorrona en potencia que cuenta los novios por días. Entiende el amor como algo físico, y lo físico es fútil. Samantha se siente insatisfecha por exceso y Angele por carencia, aunque lo que realmente le ocurre a Samantha es que necesita el afecto que sus novios chulopiscinas no le pueden dar. Samantha es tan joven como Marie y, aun así, está más curtida y, como resultado, más desilusionada. Ella será la única que se atreverá a enfrentarse contra su jefa y no tendrá reparos en fumar a escondidas de ésta. Es una rebelde. Otra víctima del amor.



Venus, salón de belleza es una película agradable, una propuesta con un marcado acento y aroma francés. Algunos dirán que 'no ocurre nada' o que 'es muy aburrida'; otros, entre los que se incluye este blog, valoran la pequeñez, la delicadeza y la fragilidad de un film estimable. Para espíritus enamoradizos, para quienes crean en la media naranja, para los que aman París y el cine francés. Qué cosas: la película que le encantaría a Amélie... y que protagoniza, entre otras actrices, Audrey Tatou. ¡Oh la la!

martes, 6 de julio de 2010

Crítica de PARTIR

En España nunca se había estrenado ninguna película de Catherine Corsini, y ha tenido que ser Partir, no por casualidad protagonizada por el catalán Sergi López, quien la situe en el mapa, al menos en la zona que media al sur de los Pirineos (el mismo paisaje que cruzan, tampoco por casualidad, la pareja del film). Como no podemos establecer conexiones con esta y las demás piezas de la filmografía de Corsini, lo más acertado sería analizar Partir como el enésimo ejercicio de Madame Bovary o Anna Karenina, ahora con la cara y el cuerpo de la siempre agradable Kristin Scott Thomas. Pero esta historia de una burguesa que se enamora de un obrero español tiene una magia especial que la convierte en una digna revisión de ese paradigma visceral, enamoradizo y enliquecido que conocemos vía literatura y cine anterior. En primer lugar, pocas veces hemos podido disfrutar de una Scott Thomas tan desatada, fría y cálida, arrebata en la historia y es arrebatadora para cualquier cinéfilo (la película atesora algunas de las escenas sexuales más provocativas de los últimos años). En segundo lugar, Partir es una película de corta duración y de una claridad impecable: sabe lo que quiere contar, no tarda en poner todas las fichas en el tablero y no se anda con rodeos. Y como último apunte, es más que interesante la evolución, casi degradación del personaje a medida que el film salta del thriller al folletín romántico, del relato social a la negra escena final (evocada desde el primer fotograma porque Corsini construye su historia a modo de flashback rápido y turbador). Gracias a todo esto, poco importa que la película no quiera esquivar el cliché o que no profundice en sus personajes: vemos, sentimos y comprendemos a la perfección la tarada heroína de Scott Thomas, justa nominada al César a la mejor actriz. Y aún así, tampoco es una película mediocre con una interpretación de altura: escenas como la de la gasolinera tardarán mucho tiempo en 'partir' de la memoria cinéfila. Ahora solo falta que la obra de Corsini llegue a nuestro país de una vez por todas.



Si algo demuestra Partir es que los designios del amor son inexpugnables, imprevisibles. Suzanne (Thomas), en una de las escenas de máxima tensión, confiesa a su marido que 'está enamorada de otro', y a partir de aquí empieza el desastre. Pero más inesperado es el nuevo estatus de Sergi López como eterno amante, representante de un 'macho ibérico' en alza, actor de excepción que nunca deja de sorprendernos y que se desnuda más que el mismísimo George Clooney: ahí están sus escarceos en Mapa de los sonidos de Tokio, Una relación privada, Sólo mía o Ricky. La extraña pareja encarna unos personajes que parecen respetar la propia naturaleza de cada actor: él es catalán y se gana la vida en Francia después de estar un tiempo en prisión; ella es una inglesa que en su día se enamoró de un médico francés y que ahora, en plena madurez, con un matrimonio sólido y unos hijos en edad de instituto, decide volver a trabajar. Plurilingüe, entretenida y bastante efectiva: Partir es la crónica de una follie d'amour que ya hemos visto, pero que engancha. No se puede pedir más.



Nota: 6'5

lunes, 5 de julio de 2010

HÁBLAME DE LA LLUVIA (PARLEZ-MOI DE LA PLUIE) 7 / 10

Agnès Jaoui sigue fiel a un cine comprometido y de diálogos agudos, el mismo que la hizo célebre como actriz, guionista y realizadora de esa joya llamado Para todos los gustos. En Háblame de la lluvia vuelve a contar con Jean-Pierre Bacri, su partenaire en esta aventura rural y guionista del conjunto. Jaoui se impone de forma definitiva como una autora con un estilo y discurso propio, un sello basado en la elaboración preciosista de cada guión. Jaoui mima la palabra con tal de que sus historias no sean ni comedias ni dramas, y que, para colmo, conecten con una gramática de ficción comprometida, capaz de tocar temas de eterna actualidad como las divergencias entre el campo y la ciudad, las injusticias sociales o el (mal)trato de la mujer en pleno siglo XXI. Los carcas dirán que es cine engañoso, de izquierdas, sensacionalista y facilón; lejos de esto, Háblame de la lluvia (eso sí, la peor entrega si pensamos en los tres largometrajes de la realizadora) es una interesantísima exploración de la familia, la amistad y las relaciones de poder y paridad que se establecen entre los seres humanos. Así pues, los personajes de Háblame de la lluvia se juntan durante 10 días clave para satirizar y poner sobre la mesa los claroscuros de una mujer que, un año después de perder a su madre, decide entrar en política con un discurso feminista bastante provocativo. Y mientras Bacri y Debbouze la entrevistan para un documental sobre mujeres importantes, la sonrisa se mezcla con la mueca: Háblame de la lluvia es, a ratos, tan bella como ver llover, nostálgica y cristalina, pausada y alegre. Aunque al final de esta excursión, el espectador sabe que la película no deja huella, algo que sí sucedía con Para todos los gustos y Como una imagen.



Quizás uno de los fallos de Háblame de la lluvia es querer abarcar mucho e incidir en poco. Vemos a Tati y a Truffaut, la nostalgia del Assayas de Las horas del verano y los diálogos punzantes de Chabrol en una no siempre armónica combinación. A Háblame de la lluvia le sobra ímpetu y le falta corazón, seguramente porque trata y analiza a sus seres como piezas de un discurso mayor, no como verdaderas personas. No es un cine prepotente, pero así lo considerarán muchos. Fallos a parte, es una hora y media de cine placentero, suficientemente interesante para garantizar un buen debate, coloquio o conversación sobre temas muy diversos. Sólo fíjense en un detalle: una película como Háblame de la lluvia sería imposible en España sin levantar cierto polvo. Háblame de la lluvia, en definitiva, no es ni tan ingenua ni tan inocua: es una ficción interesante que salva sus escollos con sobrado arte. Que quieren que les diga: este blog es admirador de Jaoui y una película como esta no puede ni debe pasar desapercibida (como, lamentablemente, ocurrió en su paso por las salas españolas). Que nos hable de la lluvia y de lo que quiera porque Jaoui siempre es sinónimo de calidad. Cine recatado y afilado, el mismo que ahora parece en peligro de extinción.

domingo, 4 de julio de 2010

ESTE BLOG ESTÁ DESANIMADO: POLÍTICA, CINE Y LENGUA


Cinoscar & Rarities nunca ha aspirado a hacer política, pero la ocasión lo requiere. Como ya dije en anteriores posts, el cinéfilo tiene motivos para estar desanimado este 2010 porque las películas que nos están llegando no superan las expectativas. La década acaba y parece que el cine ha dejado de ser cine. No seamos agoreros porque el cine nunca morirá, pero sí creo que el 3D es una auténtica bobada que, como el símil de la bola de nieve que baja por un pendiente sin fin, puede explotar cuando sea demasiado tarde. Cada vez es más difícil ver cine, porque ver 'cine' no es ver 'películas', aunque se puede ser cinéfilo y cinéfago a la vez. ¿Por qué el blog está triste? Esta es la explicación de un ciudadano catalán de 20 años.


1. LA LEY DEL CINE EN CATALUÑA

El Parlamento Catalán acaba de aprobar una medida por la que algunos tontainas llevaban luchando mucho tiempo: conseguir que aumente la proyección de cine en catalán. La medida es totalmente exagerada porque obliga a que todas las películas que superen las 16 copias dentro de Cataluña cuenten con un 50% de rollos en catalán. Las productoras han mostrado de forma reiterada su malestar, que, recordemos, no viene motivado por una u otra opinión política, sino por la protección del cine y de los cines en Cataluña por parte de un sector que sufre pérdidas año tras año. La última novedad viene de Norteamérica: parece que las películas americanas que se exhiban en Cataluña a partir del 1 de enero del 2011 lo harán directamente en inglés, sin subtítulo alguno, con tal de evitar el dinero y el tiempo que implica doblar una película en dos idiomas (catalán y castellano) para un mismo territorio (España).

Vamos por partes. Parece que solo importa el cine que viene de EE. UU.: ¿se imaginan ver una película sueca en sueco, una película asiática en mandarín o parecidos? Una cosa es que la población catalana sea bilingüe y otra es que reine la anarquía. Considero todo esto como una hecatombe que a corto plazo puede provocar el cierre de muchos cines en Cataluña (uno de los mercados más potentes por su número de habitantes y porque pocas comunidades tienen tantos cines como nosotros). Si creían que el reino de Avatar era bestial, esto lo supera. Lo peor de todo es que, con toda seguridad, se nos vete la posibilidad de ver la última catástrofe de Roland Emmerich.



2. EL CINE Y LA SOCIEDAD ESPAÑOLA

El problema es mucho más profundo. La sociedad de hoy en día quiere gente productiva que trabaje, calle y genere ganancias. Lo que valen son las ideas: dígame cómo fabricar hamburguesas porque alguien las venderá, otros las comprarán y el sistema le dará las gracias. Por eso los que estudiamos carreras como Filología somos garrapatas porque no aportamos nada material, o al menos no tanto como lo hará un biotecnólogo o un médico. Lo mismo sucede con un director de cine, al que sólo se le valora si gana algún premio y saca ganancias a su loca intención de recrear situaciones que no son reales. La gente está aborregada: sale de casa temprano, va a trabajar, come, vuelve para fichar y llega exhausto a casa. Dígale a esa señora que ha fregado escaleras toda la tarde que vea la última película de Michael Haneke: obviamente, la mujer querrá distraerse y optará por la más fácil oferta estadounidense, de la misma forma que leerá el último best-seller de turno y no los dos tomos de El Quijote. Pero esta rutina o círculo vicioso encierra una paradoja: no hay idea más brillante que la que pone en duda todo nuestro entorno. Las películas no salvan vidas, no son abogados ni médicos, pero sí pueden curar y también pueden abrirnos los ojos respecto a muchas cuestiones. Con el cine tomamos conciencia, pero eso nunca lo sabrá la mujer que trabaja a destajo y escucha Lady Gaga en su Ipod.

El cine es una arma de futuro, dijo alguien. Creo que el cine puede fortalecer una sociedad, identificarla y hacerla más sólida. ¿Nadie se ha parado a pensar por qué sólo vemos películas de los países del primer mundo? Cataluña no necesita 'cine en catalán' sino un 'cine catalán' que cuente lo que ocurre 'aquí' y 'ahora'. Nunca será símbolo de la catalanidad que Harry Potter sustituya el 'adéu' por el 'goodbye'. Tampoco de la españolidad con el 'adiós' de cortesía. Es una auténtica lástima que los Goya no tengan en cuenta el cine catalán cuando éste vale la pena (nos referimos a Recha, Lacuesta, Pons, Portabella o Serra), pero también entristece que la Academia de Cine Catalán demuestre con sus recién estrenados Premios Gaudí que la política está por encima del cine al mostrarse amiga de los ideales de ERC. Con la excusa de la política, queremos que Cataluña pueda cursar para los Oscar, y esto, que es una anécdota casi divertida, esconde unas intenciones separatistas totalmente repudiables, como repudiables son las milongas y los discursos fáciles que se hacen en el resto de España en contra de Cataluña. Cosas que, en todo caso, desconoce la ciudadana prototítipica de antes: ya viva en 'Cataluña país' o en 'Cataluña comunidad', ella irá a trabajar al día siguiente como la que más. Ya ven: tanta palabrería y lucha para nada.



Me apena profundamente que la ciudadanía opte por ver Eclipse y no La cinta blanca: realmente creo que promocionando películas como la segunda lograríamos un mundo mejor. Pero las cosas son así y el conjunto social lo quiere. Las leyes deben adaptarse a las necesidades de la gente de a pie y está comprobado que la gente no quiere ver cine en catalán porque siempre que se ha intentado proyectar una película con ese sistema el número de espectadores ha sido paupérrimo. En todo caso, la ley afectará más a películas como La cinta blanca que a Eclipse... vaya, pringarán los de siempre. Si se quiere hacer una ley a favor del cine, ésta solo puede pasar por la versión original subtitulada. Miren: La Uno dobla las películas catalanas al castellano y TV3 dobla las películas castellanas al catalán. ¡Menuda tontería! Vivimos en un mundo globalizado, interconectado... y por vía doblaje queremos hacer diferencias sociales y territoriales. Si Cataluña va a pique en cuestión de cine, también lo hará el resto de España. No me importa ser catalán o español, aunque creo que soy las dos cosas: quiero ver cine, eso es lo único que me importa. El 80% de las películas que se exhiben en los festivales internacionales no llegan a las salas, pero ese dato no importa. No a los políticos. Tampoco a esa mujer antes citada.



3. UN FUTURO MUY NEGRO

Leí en algún sitio que, de encontrarse el nuevo Almodóvar, ese imaginario joven realizador no podría dirigir porque el sistema no encontrará prioritario la financiación y la realización de películas. ¿Acaso era prioritaria la medida contra el burka, aunque en el fondo me parezca correcta? Si ese nuevo Almodóvar no llega a conocerse, parte de España morirá con él: se perderá un legado mayor a cualquier rifirrafe lingüístico o interés electoral. A día de hoy no puedo ver el cine que quiero porque el multicine de mi pueblo sólo proyecta la basura americana que todos saben. Las descargas suponen un alivio y, aún así, se me impide el acceso a muchas películas interesantes. ¿Qué solución propongo para evitar mi problema personal y el problema general? Que Bob Esponja se emita en inglés con subtítulos, que se gaste el dinero en becas y no en cheques bebé: es una cuestión de educación. Está visto que las sociedades más avanzadas hablan más de un idioma. Yo, como catalán, hablo dos, estudio tres más y aspiro a dominar muchos otros. No quiero ver cine 'de una única forma', ni en 'catalán' ni en 'castellano': el doblaje roba al actor parte de su trabajo y empobrece la diversidad. El ciudadano danés habla su idioma e inglés y siente los dos como propios. Nosotros, en cambio, tenemos muchos idiomas en juego y nos peleamos por elegir uno. Me da igual que a la ciudadana de antes no le interese el tema: algo está ocurriendo y debemos encontrar una solución.


En la fotografía ven el cine más grande de la provincia de Tarragona. Esas son las taquillas donde hice cola para ver La cinta blanca y donde este fin de semana harán cola muchos espectadores para ver Eclipse. Si no se consigue un pacto entre todas las partes, puede que los multicines cierren de forma masiva. No interesa sacar el tema a escasos meses de las elecciones, pero pasado 2010 ya hablaremos. Y sin cine, muere un país, eso que reivindican muchos para Cataluña. Y sin cine también morirá este blog que, excepcionalmente, confiesa estar desanimado y muy enfadado. El futuro dirá.

sábado, 3 de julio de 2010

Crítica de UN PROFETA (UN PROPHET)

A Eva.

Un profeta es con toda seguridad el thriller más intenso de los últimos años. Me siento atrapado por sus imágenes, siento la brutalidad de las escenas como auténticos cortes en la piel, sufro con el personaje, lo defiendo y lo detesto hasta que aparecen los títulos de crédito, momento en el que respiro hondo y soy consciente de que he visto la película con el estómago, no con los ojos. Aunque el viaje dure dos horas y media, Audiard consigue que la tensión vaya en aumento fotograma tras fotograma y que el espectador se sienta arrastrado por un torrente de asesinatos y triquiñuelas carcelarias que, a la par que entretenidas, muestran de la forma más descarnada la evolución de Malik El Dejebena, un joven de origen árabe que pasará de inexperto a auténtico capo dentro y fuera de las rejas. Aunque la memoria evoca en seguida títulos como Uno de los nuestros o El padrino, incluso la serie televisiva Los Soprano, Un profeta evita toda referencia y se impone como una película autónoma de la que nos compraremos su dvd y de la que seguramente hablaremos como un clásico moderno. Quien obra el milagro es Tahar Rahim, un actor novel que ya ha sido recompensado con 2 premios César (2, eso sí, de los 9 que recibió la película el pasado febrero), un premio EFA, un Lumière y una Étoile d'Or. Una película rabiosamente masculina que respira hormonas, que provoca llagas y erupciones, que nos hace vibrar. Una obra redonda sin rodeos ni concesiones que empieza cuando debe empezar y termina cuando debe terminar. Un golpe de autoridad por parte de Audiard, ya confirmado como uno de los directores más importantes del cine europeo.



Un profeta no deja de ser una historia de superación, la enésima filmación del pulso entre la liebre y la tortuga. En la carrera de obstáculos concursan el propio Djebena y Cesar, un mafioso corso que recibe un trato de privilegio por encima de los demás reclusos. La muerte será para el joven protagonista la única vía para sobrevivir y, a la postre, aquello que lo definirá y curtirá. Quien enseña mal, mal reparte: 'has salido a fuera, has matado a gente, tienes contactos... ¿por qué sigues sirviéndome café?', le pregunta Cesar a Djebena, y el mayor se equivoca pensando que el adolescente 'lo necesita'. Lo que no podía preveer Cesar era las capacidades adivinatorias del protagonista, hábil a la hora de visualizar cual profeta su propio futuro: él solo teje su destino, manipula a su entorno para salir airoso de sus seis años en prisión, conseguirá el mando de la prisión e incluso vaticinará la escena más impactante del film (aquella en la que Djebena, amenazado por una pistola, observa como un ciervo impacta contra el capó del coche y, de forma irónica, salva su vida). Pero él no es 'El profeta', sino 'Un profeta' más, un superviviente que esconde que sabe italiano, que empezó sin saber jugar y que acaba teniendo muchos ases escondidos en su manga. Sólo hace falta ver la inseguridad que muestra su rostro en la primera salida de la cárcel y el temple que muestra en la última escapada: suicida pero decidido, abrirá un coche que previamente había perseguido para matar a cinco hombres. Cine fantástico, también cine social y, sobre todo, buen cine. Un cine potente capaz de callar y deslumbrar a toda la platea. Mientras, el asesinato de Reyeb con una cuchilla de afeitar, el simbólico plano final en el patio de la prisión y las distintas triquiñuelas del protagonista van dejando poso como lo mejor que hemos podido ver este 2010. Una trama que permanece con nosotros, que impregna y que pringa. Lo que los círculos críticos dicen 'obra maestra'.


Nota: 9

jueves, 1 de julio de 2010

Crítica de EL CONCIERTO (LE CONCERT)

Hay películas que son tan simpáticas que nos olvidamos de sus tramas torponas e incluso les perdonamos la lagrimita que nos invade al final de la sesión. Hay películas dotadas de una gracia natural, de una alma que siempre gana a la técnica. Hay películas que no pasarán a la historia pero que nos gusta volver a ver en sus pases televisivos, incluso conservar el dvd en nuestra estantería. Hay películas que nadie conoce y que uno se encarga de recomendar, publicitar y defender allá donde se vaya. Hay películas que nos enamoran y que conservamos como talismanes. Pues bien... El concierto es una de esas películas. La nueva aventura del realizador Radu Mihaileanu, autor de la aplaudida Va, vis et deviens, es un caramelo de altura que ha consechado 8 nominaciones a los César franceses y que colecciona todo tipo de éxitos desde que se estrenara el 4 de noviembre de 2009 en Francia (en España es uno de los estrenos europeos más taquilleros de la temporada, eso que los entendidos catalogan como fenómeno de minorías o sleeper). Cómo decir que no a un concierto que mezcla Tchaikovsky con Berlanga, política con humor absurdo, música y drama histórico. El concierto toca muchos palos y está diseñada para agradar a muchos públicos, pero siempre de forma elegante, nada engañosa. No olviden que la dama de ceremonias es Mélanie Laurent, la musa francesa y valor en alza desde que Tarantino la llevara a su terreno bastardo. No sé si Laurent es o no una buena actriz, pero me encanta volver a ver su cara, sus gestos. Porque El concierto nos recuerda que el cine no sólo es un plano o una trama perfecta: es atracción, seducción, divertimento. Gracias a esto, El concierto es una de las historias más amables del año, la narración de superación más emocionante y musical que nos podía brindar nuestro país vecino.




Andreï se encarga de limpiar las estancias del Bolshoï, institución de la que antes era su director de orquestra más prestigioso. En su día, Andreï se negó a expulsar a los músicos judíos que tocaban con él, un acto valeroso con repercusiones nefastas: no sólo perdió su trabajo, sino que renunció a su sueño. Afortunadamente nunca perdió a sus amigos músicos, y éstos serán los que ahora, treinta años después, le ayudarán a realizar la jugarreta más loca de su vida: engañar al director del Bolshoï y tocar en el prestigioso Teatro del Châtelet de París. Y hasta aquí podemos leer porque El concierto encierra un último tramo dramático que no podemos desvelar y que concierne a la bella Laurent, aquí una violinista de prestigio en su gala más importante. Si tenemos que escoger entre la comedia y el drama de El concierto, la parte cómica es sin duda la más brillante de la función (tal vez la menos forzada). Tiene sus estridencias, pero la partitura de El concierto nos devuelve en líneas generales el mejor cine familiar, vitalista y alegre que se pueda imaginar. Reserven sus entradas aunque sea en forma de descarga. Hay espectáculos que no deben perderse. ¡Ah!, y no olviden tener un pañuelo cerca cuando empiecen a sonar los instrumentos. El cine francés vuelve a demostrar una salud de hierro... ¡qué envidia! (siempre sana).


Nota: 7'5

martes, 29 de junio de 2010

MI TOP 6 DEL DIRECTED BY 4

Aunque aún no se han publicado todas las obras de este Directed by 4, Cinoscar & Rarities no ha podido dejar de hacer su particular Top. La edición más disputada, sin claros favoritos y con una cantidad de obras nunca vista. Esta es la selección personal de las mejores historias.

6. MI DULCE ANA, de Álvaro Casalino
Por Audrey Tatou
Por ser el thriller más interesante del DB

Porque tiene el giro argumental final más sorprendente de esta edición
Porque Casalino es un director genial e hiperactivo



5. TONTO, de Arturo Espinoza
Por Adriana Barraza
Por su título

Porque leo e imagino ese pueblo simbólico

Porque el realismo mágico funciona


4. POSADA Y MAUSOLEO, de Pablo Martínez
Porque Pablo es el director revelación del DB4
Porque con esta historia las tramas cruzadas han subido a otro nivel

Por ser la obra más actual y crítica

Porque su título es una genialidad
Porque me deja con ganas de saber más



3. EL UTILERO, de Pabela
Por ser un delicado homenaje al oficio de contar historias
Por su sentido y sensibilidad
Por sus actores
Porque Pabela no ha defraudado

Porque la veo como un más que plausible cortometraje


2. CRIMEN SOLLICITIATONIS, de Yahir Martínez
Porque me engancha de principio a fin
Porque Helen Mirren está soberbia
Porque está contada con sutilidad
Porque el episodio final con las monjas es increíble

Por lo que cuenta, lo que insinúa y lo que sentimos


1. ESCLAVOS DE LA TIERRA, de Vicente Napoli
Porque ha sido la gran marginada de las nominaciones
Porque es una historia de sacrificio y amor

Porque se impregna el ambiente de la mina

Porque me mordía las uñas mientras leía el final
Porque quieres lo mejor para sus personajes

Porque, a nivel personal. es la gran obra del Directed By 4

domingo, 27 de junio de 2010

Crítica de CANINO (KYNODONTAS)


Aviso: esta crítica puede contener spoilers e información del argumento y desarrollo de la película.

LA SEMÁNTICA DE LAS PELÍCULAS

Hay películas que no requieren una crítica sino una interpretación. El celuloide sobre el que se fijan las imágenes filmadas no deja de ser un papel en blanco, por lo que nos equivocamos al pensar que la creación posterior, la ficción que lo llena todo, sigue o debe seguir unos patrones fijos que nos permitan la rápida comprensión de la obra y, al final, agilizar el peligroso proceso de 'ver y olvidar'. Las buenas películas presentan una semántica velada: el espectador debe rellenar los huecos que deja la película con su subjetividad, aceptando que existen infinitas interpretaciones pero que no todas las interpretaciones son válidas. Es aquí donde se encuentra la diferencia entre el ‘espectador’ y el ‘espectador crítico’ (o simple ‘crítico’ si su actividad adquiere tintes de profesión). No todas las películas pueden ser vistas por todos los públicos, y en ello no se está estableciendo una determinación entre buenos o malos espectadores, buenas o malas películas, sino que nos referimos a una paciencia, una capacidad de abstracción y aguante de la que no gozan todos los que entran en la oscuridad de la sala. La globalización dibuja otra norma: no todos los públicos pueden acceder a todas las películas porque las imposiciones de la industria y el mercado funcionan de filtro, aunque en el camino se queden piezas de auténtico valor. Por todo esto es un milagro que se haya estrenado en España un título como Canino: sin publicidad, sin un destinatario determinado, sin una semántica clara. Canino es una provocación porque abre nuevas sendas en un séptimo arte que parecía explorado por completo. Canino es exótica y parece surgida de otro tiempo y espacio; puede no significar nada o contener muchos mensajes, pero siempre valdrá la pena pensar que la segunda posibilidad es la correcta, al menos la más enriquecedora para el que mira (también la más tranquilizadora: lo surreal, el sinsentido, molesta, nos persigue y nos provoca fascinación y repulsión al mismo tiempo). Y como lo absurdo puede ser sesudo, y como solo dista un paso entre lo banal y lo sublime, Canino es la cinta más rebelde, inclasificable e incómoda desde la no semántica de (o desde el exceso de semántica de) Antichrist, con la diferencia de que Von Trier es un viejo conocido y de que el griego Lanthimos es un completo anónimo.

 
LA SEMÁNTICA DE LOS TÉRMINOS

Los primeros fotogramas de Canino nos muestran una voz en off que parece el narrador de un cassette viejo. Sobre la grabación se rebautizan términos, aunque lo que de verdad se produce es una nueva definición de éstos: se toman palabras existentes como ‘sol’ o ‘zombie’ y se les otorga un significado. No se cambia de significado porque quienes escuchan oyen las palabras por primera vez: ¿quién dijo que el ‘sol’ es el ‘sol’ y que, para más inri, debemos referirnos a esa cosa con la palabra ‘sol’? Por ello, el ‘sol’ será para los protagonistas de la película aquello que la máquina quiera, y su cerebro, otra máquina, aceptará el concepto como válido. En su estado inicial de ignorancia, en su estadio de primitivismo, marginalidad y no contacto con el exterior, los hermanos de la película, encerrados en su propia casa, actúan como simios y se guían por impulsos e instintos. Quien no conoce el nombre de lo que le rodea no puede sentir apego ni por su entorno ni por su propia especie: solo un monstruo o un tarado puede vivir de espaldas al mundo, y solo un monstruo como el padre de estas criaturas puede obligar a alguien a no saber nada, a criar (que no educar) en la desazón absoluta y convertir la casa familiar en una jaula sin llave. El acto de definir formó parte en su día del proceso evolutivo del hombre, con la gracia de que antes se definía ‘fuego’, ‘roca’ o ‘mamut’ según las necesidades. La humanidad nace de un juego de palabras y semántica, y es precisamente 'jugar' la rutina de los protagonistas de Canino. Pero el juego de la vida nunca es un juego equitativo: hay quienes siempre tienen ventaja, hay quienes hacen trampas y hay otros que no están dispuestos a aceptar las reglas del juego. Canino, en definitiva, habla del juego intrínseco del hombre: el de mentir y dominar (la estrategia del padre, bestia parda, macho dentudo), el de engatusar y aprovecharse de las carencias del otro (lo que hace Christine, la empleada del padre, al querer que una de las hermanas le lama sus genitales a cambio de una diadema fluorescente), el de acatar las leyes sin rechistar ni someter presión (la acción de la madre, masoquista y sumisa, que lame la oreja de su marido aún sabiendo qué significa y qué diferencia el concepto ‘hombre’ y el concepto ‘perro’: hay personas que prefieren someterse, no ver la realidad y permitir que en el mundo sigan cometiéndose injusticias), el de pensar que en la guerra y en el juego todo vale (los padres permiten una relación sexual entre hermanos), el de mostrar la peor cara cuando el juego ha adquirido un tono inesperado e incómodo (la actitud de la hermana que, tras un baile de rebelión, se autoproclama adulta según las leyes inventadas de la casa, martillea su dentadura hasta destrozar su canino y se esconde en el maletero para conocer un nuevo mundo). Canino habla de un juego universal y de unos jugadores universales: por ello nadie tiene nombre y los padres son los ‘padres’ porque son una representación de un concepto mayor. Los términos tienen su semántica y lo difícil es alterarla: ello es lo que consigue Canino, y con el cambio, crea un estado de tensión, incomprensión y horror absoluto que estalla en las escenas más violentas (por ejemplo, el ‘gato’, definido como criatura diabólica, muerto por unas grandes tijeras).


 
LA SEMÁNTICA DE LA DICTADURA

La historia contemporánea nos dice que Hitler manipuló a la sociedad alemana con campañas machaconas, muchas de ellas en forma de anuncios cinematográficos que buscaban alterar la conducta de los espectadores. Si viviera ahora, Hitler sería un genial publicista o tal vez un director de cine con mucho morro (aquí el padre es Hitler: la hija ha visto Rocky y ello la ha 'infectado', la ha hecho conocedora del mundo exterior y la anécdota, que se resuelve con una escalofriante paliza, vaticina el trágico desenlace de la estructura familiar). Puede manipularse con las imágenes y toda manipulación surge de una dictadura para endurecerla, propagarla y fortalecerla. Quien mejor habla de la manipulación en el cine es Michael Haneke y lo hace siendo él mismo el máximo manipulador: para hablar de la manipulación, Haneke manipula a la audiencia, algo que, aunque podría ser una paradoja, tiene todo el sentido del mundo. Es por eso que Lanthimos se consagra definitivamente como gran autor de la actual Europa cinematográfica, y es por eso que su película, sin tener relación con nada, recuerda a El séptimo continente de Haneke, al Anticristo de Von Trier, a El bosque de Shyamalan, todos ellos relatos sobre la destrucción física y moral de una sociedad podrida. Canino es un alegato abstracto en contra de los totalitarismos, un cuento crítico con ese hombre que siempre ha dominado y se ha sentido superior a la mujer, una fábula que nos recuerda que el mal sólo puede traducirse y propagar más dolor y oscuridad. Es difícil educar a nuestros hijos en un entorno lleno de hostilidades, pero la sobreprotección, el adiestramiento, la manipulación y el maltrato nunca deben ser armas legales de educación. Canino viene a decirnos que el humano nunca puede ser objetivo ni esquivar sus vilezas. ¿Dónde acaba lo inocente y en qué punto nos encaminamos hacia lo malsano? ¿En qué punto se sitúa el eje que separa comedia y tragedia? El humor negro, el teléfono escondido en una caja fuerte, la alteración de las palabras y sus significados: todo en la película obedece a la semántica de una opresión, de una dictadura (la clave de otro gran título de este 2010: La cinta blanca, curiosamente también de Michael Haneke). Canino, por lo tanto, es una película moderna porque no se acoge a ninguna orden o corriente previamente vista, pero también es una sátira que no nos costaría nada imaginar en blanco y negro y que seguramente hubiera podido idear Buñuel o el Polanski y el Lynch más críptico. Pero ‘dictadura’ y ‘semántica’ acaban siendo términos opuestos: cada uno entenderá Canino a su manera y la libertad de teorías, lecturas y análisis como este no admite dictadura posible.




LA SEMÁNTICA Y LA MORFOLOGÍA

Nunca existe una semántica por sí sola: esta precisa de una forma que la sustente (de ello dan fe los protagonistas de Canino: sólo quieren saber la definición de aquello que se les plantea en un momento determinado, nunca quieren conocer el mundo al completo porque ello implicaría desvelar una verdad que desactivaría todo el juego-pantomima). Y aunque al mayor le resulte raro que ‘zombie’ sea una ‘flor amarilla’, actúa dócil porque no sabe qué es la morfología y qué es la semántica: sólo sabe de objetos que esconden enigmas que se solucionan mediante preguntas y respuestas. Canino tiene una semántica complicada, pero dudo que tenga una morfología convincente. Haneke siempre acompaña su discurso con un estilo original acorde con el tono de la película, pero Canino no tiene esa autoridad visual, esa coherencia narrativa que tienen las mejores obras: a veces parece que lo que se quiere decir es mucho más interesante que lo que realmente se ve. Canino nos engaña cuando deja fuera del encuadre las cabezas de los protagonistas, cuando la cámara sigue rápida a la hermana que sangra al final del metraje o cuando opta por el plano fijo del baile. En Canino veo un discurso y un director que aún sigue experimentando e investigando cómo contar aquello que ha prefigurado en su mente como complejo. A Canino le falta morfología, pero eso no es un fallo, más bien es la demostración de que Lanthimos es aún un autor novel que nos dará excelentes films. No nos podemos quejar: Canino muerde y duele, aunque sea por la vía del aburrimiento y de la incomprensión, aunque tengamos que verla otras veces y aunque nos recuerde cosas que no queremos evocar. Cómo obviar que, aun sin morfología, algunos fotogramas de Canino ya se han grabado a fuego en nuestra memoria cinéfila. Película extrema, dura, pesadísima a su manera, cargante y asquerosa en el mejor sentido. Escojan la semántica que quieran: Canino es la piedra que llevaremos en el zapato durante todo el año (porque ya nos roza y sangra), seguramente para proclamarla como uno de los inventos más atractivos e hipnóticos de la década.




Enigmas: ¿logrará la hermana fugitiva salir del maletero o debemos interpretar ese largo plano final como que ella murió desangrada dentro del vehículo?; como se puede intuir en un momento de la película, ¿la actitud de los padres podría venir motivado por la muerte de un hijo en un pretérito?

Nota: 8

sábado, 26 de junio de 2010

CINERANKING RETURNS


¡Vuelve el Cineranking! Y lo hace con 33 concursantes oficiales y muchas notas para comentar. Recuerdo que participan todas las películas estrenadas en España entre el 01/01/2010 y el 31/12/2010, con lo que podemos decir con toda seguridad que hemos llegado al ecuador del proyecto, momento perfecto para iniciar una nueva batería de posts. Aviso: para este post he obviado los films de los Oscar que aparecieron en la anterior entrada, básicamente porque muchas puntuaciones no se han movido y sería aburrido ofrecer notas viejas (además, no desvelar todos los votos me parece lo más inteligente para aumentar el misterio sobre qué película es en todo momento la mejor situada). Sí tenemos la LISTA DE LAS PELÍCULAS MÁS VOTADAS, que tiene una clara ganadora:


UP IN THE AIR ha sido votada por 29 de los 33 participantes. Vaya, que sólo nos faltan 4 notas para tener la primera PUNTUACIÓN DEFINITIVA de la temporada. El ranking de las más vistas lo completan Invictus y The hurt locker (25 votos), Precious (24 votos), La cinta blanca y Sherlock Holmes (23 votos), Tiana y el sapo y Un tipo serio (22 votos), y Fantastic Mr. Fox (20 votos). Además, La cinta blanca ostenta otro récord: tener en su casillero el mayor número de dieces del ranking (exactamente 8).

Estando así las cosas, cada post desvelará poco a poco el avance de las votaciones, dedicando especial atención a nuevas incorporaciones y cambios importantes. De momento, éstas son las
CINERANKING NEWS:


1. Alicia en el país de las maravillas se confirma como uno de los títulos más potentes de la temporada al sumar 14 votos. Ahora bien, su nota media asciende a un paupérrimo 5'71, cifra muy inferior a la esperada. El nuevo invento de Burton recibe para los bloggeros un suficiente alto.

2. A la espera de que llegue a España Toy Story 3, Cómo entrenar a tu dragón se coloca como la película animada mejor valorada por los bloggeros. Suma 6 votos con una media de 7'83. ¡Que tiemblen los juguetes de Pixar!

3. Acantilado rojo da el campanazo al sumar una media de 8 con 4 votos registrados. Se coloca, pues, como la superproducción mejor valorada del primer semestre por encima de Legión (4'5, 2 votos), El hombre lobo (4'67, 6 votos), El libro de Eli (4'83, 6 votos), Furia de Titanes (5'37, 8 votos), Prince of Persia (5'67, 6 votos), Robin Hood (5'71, 7 votos) y Iron Man 2 (6'5, 6 votos). China gana la primera partida contra los EE. UU.

4. Las polémicas de la temporada se han saldado con resultados bastante aceptables. I'm not there, estrenada con sumo retraso, logra una media de 6'8, aunque en su casillero hay notas de todo tipo. La misma nota ha conseguido el Teniente Oculto de Herzog, película que dividió a la audiencia en su paso por los cines. La Habitación en Roma de Medem ha recibido todo tipo de consideraciones: que si cursi, que si sublime, que si vacía, que si llena... El Cineranking le da una media de 6'4, un poquito más que las alas de Ricky (6'25) y un poquito menos que la Soul Kitchen de Akin (6'67). Y otra película polémica sube puntos: Un hombre soltero, de Tom Ford, anota dos dieces y sube la media de 7'77 a 7'88.

5. Y si dejamos atrás las películas de los Oscar y los títulos que hemos comentado en el post, ÉSTE ES EL RANKING DE LAS 16 PELÍCULAS MEJOR VALORADAS. Una muestra de que ha habido cine muy diverso (y de diversas nacionalidades) hasta junio:




¡Sigan votando! Próximamente, más. TO BE CONTINUED...