jueves, 16 de julio de 2009

A CIEGAS (BLINDNESS) 5 / 10

Fernando de Meirelles es un director más convencional de lo que parece. Aunque la crítica lo mime por haber orquestado Ciudad de Dios, obra con más sombras que luces, Meirelles sigue dando palos de ciego, toda una ironía teniendo en cuenta el argumento de su última propuesta. Meirelles se cree un ciudadano concienciado, pero sus formas sucumben al panfleto publicitario, a las superproducciones que justifican su presupuesto con falsos mensajes buenrollistas. La lista ya contemplaba El jardinero fiel, trampa letal que se ganó la simpatía de medio mundo gracias a una portentosa y finalmente oscarizada Rachel Weisz. Ahora la dama es Julianne Moore, actriz excelente que sucumbe a la fama impostada del creador. A ciegas no es una película de autor, al menos como se entiende en la vieja Europa, pero tampoco un derroche visual y monetario de altos vuelos; muchos consiguen vencer en la medianía, caso contrario al de Meirelles, que sucumbe a las convenciones de las tramas apocalípticas y a la filosofía obvia, barata, molesta. A ciegas incluye un elemento irreprochable, virtud que comparten todas las obras de su autor: una estética definida y, en este caso, poco explorada (el color blanco como representación de una ceguera que también afecta a los espectadores y que sirve de original mecanismo para hilvanar escenas y jugar con la tensión de la platea). Tras estas formas, A ciegas no remonta el vuelo porque la trama nunca nos es contada de forma apasionada ni apasionante, aunque la primera media hora promete una película que, por desgracia, nunca llega a ver la luz (otro juego de palabras). A ciegas se suma a la lista de películas falsamente modestas con tintes de intelectualidad y propensión a la catástrofe, un compendio que abarca el Código 46 de Winterbottom o los Hijos de los hombres de Cuarón. Roland Emmerich no es el ejemplo a seguir, pero debería existir un equilibrio, un término medio que no traicione lo entretenido y lo jugoso, la acción con la reflexión.



A ciegas fracasa como drama y crítica social, y los últimos minutos demuestran que Meirelles, escrupuloso en exceso con el libro de Saramago, se equivoca de registro. De esta forma, A ciegas interesa cuando se desmelena y conquista el terreno del terror, cuando se aproxima a las festivas carnicerías de Amanecer de los muertos o 28 días después (dos epidemias con mejores resultados); cuando los ciegos devienen zombies y el personaje de Moore, la guía, la líder altruista a la par que malvada. Meirelles muestra sus mejores cartas en el incendio de la prisión, el asedio del supermercado o escenas tan yankis y excesivas como la explosión de aviones a través de una televisión vieja. A ciegas es (o mejor dicho, debiera ser) una película de género que hubiera gozado de mejor salud con Shyamalan o Zombie en el puesto de director. El error no es garrafal, se perdona y la película se ve sin demasiados aspavientos... Meirelles sigue impune, pero la crítica concienzuda no puede quedarse ciega ante un caso tan flagrante de sobrevalorada grandilocuencia.




miércoles, 15 de julio de 2009

HARRY POTTER Y EL MISTERIO DEL PRÍNCIPE 5'5 / 10

La saga más taquillera de la historia del cine regresa con su más oscura y esperada entrega, un fenómeno que se consagra a nivel de público y crítica. Harry Potter y el misterio del príncipe rompe el esquema habitual de las anteriores películas: los Dudley se esfuman como personajes introductorios, la musiquilla de la franquicia desaparece para dar paso a unas notas más ténues (por no decir pobres, torpes) y el devenir de clases y anécdotas claudica ante el claro y futuro combate final (pese a todo, debe llorarse la ausencia de Ralph Fiennes). Harry Potter 6 juega a romper y a alterar los elementos de la ecuación sin que el resultado final sea mejor. Más oscuridad no significa más madurez y Harry Potter, cuya naturaleza blanca y familiar lo arrastra a hacer de cada película miles de pequeños microrelatos (cada uno preferirá unos y bostezará con otros), se diluye. No es la superproducción que nos habían prometido, pero tampoco el sonoro fracaso que los fans más pesimistas auguraban. Se ve sin esfuerzo y se digiere con facilidad: un hechizo potente.

Harry Potter 6 regala varias estampas para la historia potterófila: unos primeros minutos de infarto (no tardaremos en ver Harry Potter en 3D: mal augurio, magia negra para la cinefilia), una imagen de Dumbledore en el 'lago' final (síntesis de El señor de los anillos y Los 10 mandamientos) y la muerte final del director de Howards, más contenida, más dramática y menos espectacular de lo esperado (Malfoy borda su papel y supera holgadamente las soserías de míster Radcliffe). Hay que atajar rumores: aunque Helena Bonham Carter y Alan Rickman están soberbios (lo confieso: con este plantel de actores me paso sin duda al lado oscuro), la película no tiene ningún futuro en los premios que se avecinan. La crítica aplaudirá el intento como en su día celebró las tétricas formas de Alfonso Cuarón, pero David Yates solo nos puede prometer un final digno, no una traca de aplauso. A nivel personal, Harry Potter 6 gana cuando juega a ser críptica, y se derrumba cuando incluye referencias de adolescentes, amores furtivos y otros conjuros de segunda división (lágrimas y risitas fáciles). Harry Potter, libro(s) y película(s) es un todo descompensado y barroco; disfruten, por lo tanto, de este baile de excesos tan atractivo como inevitable. Harry Potter y el misterio del príncipe es la película del año y nadie, incluso el ambiguo y fascinante Snape, puede evitarlo.

martes, 14 de julio de 2009

¿ PUEDE CHARLOTTE GAINSBOURG ESTAR NOMINADA AL OSCAR?

Sabemos que el Festival de Cannes no es la mejor plataforma para lanzar películas con posibilidades en los Oscar, aunque títulos recientes como Babel o No es país para viejos provaron suerte en la Croisette. También sabemos que los Globos de oro no son los mejores indicadores para saber quién recibirá el Oscar, honor mayor a nivel popular y que ahora, con diez posibles candidatas al premio gordo, se abre a un abanico de posibilidades inimaginable. Si repasamos la historia de estos premios, nos daremos cuenta de que Lars Von Trier (sí, otra vez, es inevitable) ha colado (expresión burda) algunos de sus títulos entre los favoritos al Oscar. Emily Watson estuvo nominada por su tour de force en Rompiendo las olas, pero la estatuilla acabó en manos de Frances MacDormand (la misma que meses antes le había usurpado la Palma en Cannes). Björk no merecía menos por Bailar en la oscuridad: ganó en Cannes, estuvo nominada al Globo de oro y Hollywood, mojigato, la nominó (solo) al Oscar a la mejor canción (portentosa I've seen it all). Con estos antecedentes, parece que el danés de nuestros amores/odios puede repetir fortuna con Anticristo, propuesta que se promete radical, singular y polémica.




Charlotte Gainsbourg tiene bastantes posibilidades de seguir el buen camino de sus predecesoras. Gainsbourg es una figura poco conocida, pero Hollywood podría recordarla por su papel en 21 gramos (en Europa, ser hija de Serge Gainsbourg debería ser suficiente carta de presentación). Además, Gainsbourg, de conseguir la nominación, vendría a ocupar el cupo de nominados no norteamericanos, un hecho habitual que el año pasado, con el ninguneo de Sally Hawkins (justo pese a todo), tuvo una sonora excepción (como sonoro fue el Oscar relámpago de Marion Cotillard, ahora en la carrera por Nine y Public Enemies). La actriz también es conocida por su faceta de cantante; si Von Trier no quiere promocionar la cinta (algo habitual y casi seguro), Gainsbourg accederá encantada a convertirse en la cara publicitaria y el reclamo para ver el film. Al fin y al cabo, ella fue la premiada en Cannes y la que debe responder ante la premsa. Si a todo esto le sumamos que Gainsbourg sacará su nuevo álbum en octubre (mes en el que la película llegará a las salas estadounidenses), parece que la estrategia puede ser redonda. La película podrá resultar mala para muchos, pero su papel parece indiscutible (bien pensado, Monster o La vida en rosa eran películas bastante deficientes). ¿Algún pero?




El año pasado fue especialmente estimulante para los seguidores de los Oscar. La competición por el premio a la mejor actriz estuvo muy reñido hasta el final y esta edición podría suceder un caso similar. La primera y única favorita (y posible competidora de Gainsbourg) es Hillary Swank (sería su tercer Oscar por Amelia), pero no tardarán en añadirse nombres (sin ir más lejos, Meryl Streep parece tener plaza asegurada por segundo año consecutivo, sin mencionar a Nathalie Portman y su Brothers). Gainsbourg lo tendrá más complicado, pero nada es imposible. Revisen el tráiler y miren los primeros fotogramas: podríamos estar ante una actuación descarnada, radical, dramática, viva, intensa. Más vale que vayamos olvidando a Penélope Cruz como nominada por Los abrazos rotos (solo tiene posibilidades por Nine, aunque, al ser un film coral, y como sucedió este año con la magistral La duda, no parece la gran favorita): la esperanza europea está en Gainsbourg, al menos hasta que Venecia y los estrenos otoñales digan lo contrario. El danés ha vuelto a dar en el clavo: que hablen de mí, aunque sea para mal. Lo ha logrado, señor Von Trier. Ahora solo falta que Gainsbourg despegue...


lunes, 13 de julio de 2009

AL OTRO LADO 8'5 / 10


Con el premio al mejor guión en el Festival de Cannes, Fatih Akin se consagra como uno de los directores europeos más interesantes del nuevo milenio, un talento que ya pudimos degustar con la dura, radical y sorrpendente Contra la pared. Al otro lado, al menos respecto a la anterior propuesta de Akin, supone un cambio hacia una narración más calmada y contenida, sin escenas teatrales, sin elementos forzados y con un discurrir tranquilo, sin prisas y sin pausas, que al final cobra sentido y magia. A Akin le interesa retratar un mundo en movimiento y en el fondo sin fronteras; los personajes se mueven en el espacio (los lados metafóricos y físicos que dibuja el título) mientras la narración se disgrega en apartados que se encuentran y se desencuentran. Al otro lado, como un barco que parece no tener rumbo y cuya zozobra vaticina un naufragio que nunca se produce, crea una trabajada y concienzuda sensación de inestabilidad que permite trazar discursos mayores relacionados con la globalización y el ser humano, las fronteras, la política, la figura del emigrante o lo que nos une y lo que nos separa como personas de distintas zonas y religiones. La delicadeza que muestra Akin se justifica porque, en el fondo, Al otro lado es una película autobiográfica en la que el director fabula a partir de su condición turco-germana y reflexiona sobre sus dos patrias, con sus dos culturas y sociedades. Al otro lado, al añadir este apunte, deviene una película personal y poética, una interesante temática y estructura ensambladas de forma coherente, sin ceder a clichés ni simplezas.

domingo, 12 de julio de 2009

PARIS JE T'AIME 7 / 10


Ningún cinéfilo puede despreciar un plato tan apetitoso como Paris je t'aime, o lo que es lo mismo, pequeños cortometrajes elaborados por los directores más interesantes del panorama actual. París y su condición de ciudad de las luces ambienta este mosaico de tramas basadas en el amor, sentimiento primario que la capital francesa (por influencia también del cine) encarna y utiliza como leit-motiv publicitario. Paris je t'aime es alta cocina, pero, por cantidad, acaba siendo un bufé de historias sublimes (Tom Tykwer, Isabel Coixet, Sylvain Chomet y los Hermanos Coen nos regalan los mejores segmentos) y otras bastante logradas, siempre al servicio del imaginario y el oficio de sus autores, nunca a favor de una idea o un estilo común. Paris je t'aime, de forma inevitable, es una película tan hermosa como irregular. A su favor, y con tal de hilvanar las historias (y equilibrar los sentimientos y sensaciones del espectador), la película no es una mera sucesión de cuentos breves: el primer fragmento tiene una atmósfera que abre el conjunto; en paralelo al cortometraje de Alexander Payne, genial historia que cierra de forma brillante la película y condensa el mensaje de la misma. Entre todo esto, el espectador encontrará dieciocho piezas de sumo interés estético y narrativo, mientras que el cinéfilo disfrutará con pequeñas píldoras de los talentos y estilos más rompedores de la actualidad. Un proyecto irrepetible para todos los públicos.

viernes, 10 de julio de 2009

ODA A LAS PELÍCULAS CHORRAS... Y ESPAÑOLAS 4

Si revisamos la lista de los films españoles con mejores resultados en taquilla, nos llevaremos una sonora sorpresa. No hay duda que la caspa propia y ajena atrae a la gente, la misma que después pregona la mala calidad de nuestro cine. Hay engendros que no deberían existir (abróchense los cinturones: Una de zombies, Di que sí, Desde que amanece apetece, El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo, El milagro de P. Tinto, Isi/Disi, Plauto, Va a ser que nadie es perfecto, Noche de reyes, Año Mariano, Km. 0, Locos por el sexo, Condemor, El ekipo ja, Papá Piquillo, El gran marciano, O.T.: La película, Vivancos 3, Un rey en la Habana, Que parezca un accidente, Ángeles S.A., Santos, Dos tipos duros, Torapia, Sexykiller, Días de cine, El penalti más largo del mundo, La máquina de bailar, Manolito Gafotas, FBI: Frikis buscan incordiar, Franky Banderas, Fuga de cerebros, Fin de curso, Chuecatown, Dagon, Gente pez, Lisístrata... ¡susto!). Si aún no habéis caído víctimas de algún mareo, escalofrío, gripe o muerte súbita, aquí os dejo con nuestros films chorras favoritos. No hay ninguna delicatessen; todo son platos baratos, recalentados, refritos e indigestos. Solo para atrevidos, inconscientes o cachondos irredentos. Obvio los títulos de Manuel Gómez Pereira, más bien por cariño y compasión (Boca a boca, El amor perjudica seriamente la salud o Reinas). Y cuidado porque este año tenemos dos apuestas que quieren entrar en el ranking: Pagafantas y Spanish Movie.


15. TORREMOLINOS 73, de Pablo Berger
Premio en Málaga para este ejercicio retro, sin par, bastante gracioso. Javier Cámara reconvertido en el clásico butanero, electricista o fontanero de toda peli porno casera. A su lado, una virtuosa Candela Peña (protagonista de otra choni adorable: Descongélate). No murieron en el intento...


14. DÍAS DE FUTBOL, de David Serrano
Me acuerdo que el cine estaba lleno a rabiar, algo inédito para un título español. El guionista de El otro lado de la cama construía unos personajes adorables en una película tronchante. Diálogos televisivos y actores en estado de gracia. Nadie la recuerda, pero en su día fue bastante importante.


13. EL PALO, de Eva Lesmes
Un curioso grupo de fracasadas (Verdú, Ozores, Maura y Alterio) intentando llevar a cabo el golpe de sus vidas: robar un banco. Disparatada comedieta, de formas elegantes, austeras y tranquilas. Agradable pasatiempo nominado al Goya a la mejor dirección novel.


12. CARNE DE GALLINA, de Javier Maqua
Enésima escultura de la cutrez española, una historia corrosiva, negra e incorrecta. Anabel Alonso, Nathalie Seseña e Isabel Ordaz, glorias de nuestras series más tontas, encabezan una película con bastantes adeptos (aunque callen avergonzados).


11. LA GRAN AVENTURA DE MORTADELO Y FILEMÓN, de Javier Fesser
Adaptación a la gran pantalla de los personajes de Ibáñez, aquí al servicio de comiqueros e infantiles efectos especiales. Gracioso despropósito, insignia del blockbuster patrio y, para los productores (no para los cinéfilos), el panorama a seguir. Amor-odio que se eterniza.


10. TUNO NEGRO, de Pedro L. Barbero y Vicente J. Martín
Cuando uno es niño y no tiene idea de cine, Tuno negro, pese a ser una mala copia de la saga Scream, divierte bastante. Una de las películas de mi infancia con una Maribel Verdú crucificada, un Jorge Sanz desubicado, una Silke malvada (pésima actriz ante todo) y un derroche de ketchup. Menos mal que estaba Salamanca...


9. PLATILLOS VOLANTES, de Óscar Aibar
Marcianos desde nacimiento, estos platillos de purpurina son una rara avis dentro de nuestro cine. Curiosa historia, con un guión imposible pero de hierro. No existe nada que se asemeje a Platillos Volantes, y eso ya es todo un mérito. Merece ser rescatada.


8. EL DÍA DE LA BESTIA, de Álex de la Iglesia
6 goyas para la gamberrada de de la Iglesia. Angulo, Segura y Pávez en una comedia terrorífica (algunos dirían que por mala). No me sumo entre sus fans (tampoco aplaudo Perdita Durango y Muertos de risa), pero sí me entusiasman La comunidad, 800 balas y Crimen Ferpecto. Que conste que perdió el Goya a la mejor película frente a Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto: el triunfo del cine de autor y novel.


7. AIRBAG, de Juanma Bajo Ulloa
Juanma Bajo Ulloa, tras La madre muerta y Alas de mariposa, se desmadró con esta taquillera pantomima. Tiros, chistes y mamporros a cascoporro. Carlos Boyero resume así su crítica: 'mala'. Todo pasa y todo queda... incluso las malas películas. La boda final es... ejem, inolvidable.


6. EL ROBO MÁS GRANDE JAMÁS CONTADO, de Daniel Monzón
Tras El palo, otro robo de altura. Asensi y Resines, tan caricaturescos, volvían a liderar el reparto de una comedia cutre, aunque lúcida y atractiva. El Guernica de Pablo Picasso temblaba en manos de una cuadrilla de cómic. Se recuerda con una gran sonrisa.


5. EL ORO DE MOSCÚ, de Jesús Bonilla
Los españoles debemos ser una panda de chorizos... aquí queríamos robar el mismísimo oro de Moscú, todo de la forma más rocambolesca posible. Alberto Bermejo dijo de ella que era "un bodrio con vocación de negociete de temporada". Secundamos la propuesta. María Barranco, pese a todo, vale mucho (véase Atún y chocolate, Las edades de Lulú o Mujeres al borde de un ataque de nervios).


4. MARUJAS ASESINAS, de Javier Rebollo
Me río con solo pensar en ella. Nadie entendió la crítica social, el retrato social y la ironía de una película que, de tan mala, resulta buenísima. Si no fuera porque 2001 fue un gran año para nuestro cine, algún analista rebelde hubiera construido un templo a esta Neus Asensi asesina. Si no la han visto, no saben lo que se pierden. Paz Padilla protagoniza uno de los finales más tronchantes de nuestro cine. Carne picada y picante. Cinco estrellas de la Fnac española. Mujeres desesperadas a la española.


3. 20 CENTÍMETROS, de Ramón Salazar
Salazar es un director talentoso y original que no acaba de encontrar su sitio. Promesa de nuevo Almodóvar, 20 centímetros era un chiste feísta, atractivo y con chispa. Un carnaval bizarro, un musical extremo. Mónica Cervera merece mejor suerte. Puyol, post-Upa dance, enseñando músculo. Rossy de Palma, Najwa Nimri y Lola Dueñas, pululando. ¿A que hace gracia?


2. YO SOY LA JUANI, de Bigas Luna
No es chorra, pero su protagonista sí. La Juani como símbolo de la España de tambor y pandereta, mujer sin estudios y con morro, alma de extraradio, niña hiphopera y soñadora. Bigas Luna acertó con este cuento venenoso, lleno de éxito, batacazos y sinsabores. Verónica Echegui perdió el Goya frente a la Ivana Vaquero de El laberinto del fauno. ¡Noooooooo! Dani Martín: peor actor de la historia.


1. TORRENTE: EL BRAZO TONTO DE LA LEY, de Santiago Segura
'Nos hacemos unas pajillas' reconvertido en el lema de toda una generación soez. Segura, actor y director, genio y horror, se reía de la comedia española, las conveciones y el concepto de 'macho ibérico'. Nuestros estómagos sobrevivieron a los granos, los whiskys y a la suciedad del conjunto... pero no a dos precuelas bochornosas. Sea como sea, el antihéroe por excelencia de nuestro cine es el rey del ranking. Que Dios nos pille confesados...

Tranquilos: el suplicio ya ha terminado. ¿Alguna propuesta más?

jueves, 9 de julio de 2009

PRESENTACIÓN DE LAS NUEVAS OBRAS DEL DIRECTED BY 3

Cuando uno escribe e idea historias no se da cuenta de que las obras tienen un nexo en común, un sello personal que puede ser excelente o totalmente superficial. Llegados a la tercera edición del Directed By, Cinoscar & Rarities se ve en la obligación de subir el listón e incluir nuevos trucos, artimañas narrativas, técnicas y cliffhangers para atraer a los lectores y, de paso, poder optar a algún que otro reconocimiento. Ya están listas las dos obras que este blog presentará al concurso: Underneath y Frozen. Las dos suponen un todo unitario: dos historias independientes, pero que, por motivos que aún no se pueden contar, están unidas. La sorpresa se mediodesvela, aunque el blog espera incluir un elemento nuevo que, hasta la fecha, ningún bloggero ha utilizado para sus obras.



Underneath es una historia que lleva mucho tiempo en mi cabeza (más o menos dos años). El directed by nos brinda la opción de materializar meras conjeturas en una obra compleja, esperemos que desgarradora, apasionada y fuerte. Frozen, en cambio, ha surgido de la fusión de microrelatos que taladraban las neuronas de un servidor. La unión se ha resuelto en una road-movie fría, cortante y bastante misteriosa. Las dos obras hablan de lo mismo pero de diferente forma (juego casual, no buscado): la salvación de unas personas frente al hundimiento de otras, el clásico péndulo e ironía gracias al cual unos mueren y otros nacen, unos ríen y otros lloran. En ambas obras, unos personajes necesitan salvarse y la salvación, de forma cruel a la par que humorística, implica la degradación del entorno de los protagonistas. Pueden recriminar al post por hablar en clave, en voz baja y sin concretar nada...: la respuesta no tardará en saberse.

Como ya se adelantaba en los Premios Blogger, Underneath estará protagonizada por David Kross (The reader), Laura Linney (The Savages), Dennis Quaid (Lejos del cielo), Nathalie Portman (Closer), Jackie Earle Haley (Little Children), Irene Jacob (Rojo) y Robert Pattinson (Crepúsculo) entre otros.



Paralelamente, se adelanta que Frozen estará formada por un reparto femenino de altura: Melissa Leo (Frozen River), Holly Hunter (El piano), Sissy Spacek (In the bedroom), Bryce Dallas Howard (El bosque), Evan Rachel Wood (The wrestler) y Abigail Breslin (Little Miss Sunshine) entre otros.

El blog es consciente que, al presentar dos obras en una misma edición, las posibilidades de premio merman considerablemente. Pese a todo, la técnica me permite cristalizar de forma más rápida tramas que llevan mucho tiempo ideadas. El blog trabaja en Arrebatado, una historia tan compleja y larga que aún no sé cómo contarla. A la espera de poder ofrecer la negra crónica de Arrebatado, el blog seguirá trabajando para ofrecer buenas historias para el Directed By 4, 5 y venideros.

Cinoscar & Rarities inaugura con este avance la temporada del Directed By 3, esta vez coordinada por Mark Rubio (la única pega es que Mark no podrá ofrecernos ninguna historia...). ¡¡¡SUERTE A TODOS LOS PARTICIPANTES!!!

miércoles, 8 de julio de 2009

CINE Y LITERATURA 2: LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES + NUEVO MEME



EL ARGUMENTO:

Es el cumpleaños de Henrik Vanger y el ritual se repite: un extraño le envía una flor enmarcada desde diferentes confines del planeta. Henrik, que, pese a su edad, copreside una de las empresas más importantes de Suecia, decide resolver el misterio y contrata al periodista Michael Blomkvist, director de la revista Millenium que acaba de perder un juicio frente a Hans-Erik Wennerström, un industrial de prácticas más que sospechosas. Todos los personajes tienen mucho que esconder y su pasado se relaciona con la desaparición de una joven en 1968, nazis asesinos y despiadados periodistas. Y por si fuera poco, Lisbeth Salander, una hacker singular, se suma al embrollo.



EL FENÓMENO:

El fenómeno Larsson no tiene fronteras ni edad, brilla tan longevo y brillante como Harry Potter en su momento. En la misma era digital y desangelada que retrata el periodista sueco, es muy difícil encajar un éxito tan rotundo y vender tantos millones de libros en todo el planeta. La historia que ideó Larsson, escritor ocasional que tramó su historia a escondidas y en sus noches de insomnio, es una historia local que los suecos entenderán a la perfección y que nosotros intuímos como representación de una era oscura, llena de mentiras y complots a gran escala. La teoría literaria tiene una clara tendencia a menospreciar los best-sellers porque entiende que tales obras son más mercantilistas que artísticas. Aunque se note un estilo lingüistico para nada redondo, Los hombres que no amaban a las mujeres atrapa de principio a fin, y la falta de retórica se compensa con una trama sorprendente, dura y magnética. Larsson, con su muerte, sus conocidas disputas con la derecha sueca y su pública adicción al tabaco y al café ya es toda una leyenda, y a él le debemos Lisbeth Salander, uno de los mejores personajes literarios del... millenium.

EL LIBRO:

A nadie se le escapa el tocho que es Los hombres que no amaban a las mujeres. Las telarañas de la historia ya se intuyen desde su portada española: una joven cercana a la par que rara, fuerte y a la vez frágil, que mira tímida al lector, quien sabe si pidiendo clemencia. Las primeras páginas desvelan la estrategia del autor: una trama fraccionada con muchos y variados personajes que luego convergen en un mismo punto. Larsson construye un relato muy visual, estructurado en cortos fragmentos que funcionan a modo de escenas cinematográficas. La pluma y oficio de Larsson justifican sus tablas periodísticas al describir la investigación de Michael Blomkvist para el magnate Henrik Vanger: el autor se delecta al describir las minucias de la investigación y nos sitúa como acompañantes del detective, accediendo a fotos, entrevistas, libros y demás pruebas que basan la trama principal. Larsson cae en ocasiones en el subrayado, pero la complejidad de la historia obliga a insertar ciertas recapitulaciones y resúmenes internos.
El libro es mucho más oscuro e impactante que su análogo cinematográfico, aunque Larsson no describe las escenas violentas con demasiada saña ni gore barato. La personalidad de Salander permite la inclusión de contínuas palabrotas, expresiones coloquiales, anglicismos y demás mecanismos más cercanos a la oralidad que a la prosa seria. Larsson era consciente de que su libro funcionaba a dos niveles: como crítica de una sociedad corrupta (opción para los lectores más concienzudos) y como juego detectivesco que, tras el impacto y la brutalidad de sus formas, esconde los infantiles trazos de toda investigación criminal (opción más evidente y la que sus fans parecen aplaudir más). Esta dualidad, mezcla perfecta de madurez e inconsciencia, permite que Los hombres que no amaban a las mujeres sea un libro juvenil y para lectores maduros, una historia de género que intenta y consigue ser popular. Larsson nos ha llegado como una persona firme y comprometida que deseaba lanzar un dardo venenoso al sistema periodístico, político y empresarial. El resultado es impecable y el juego de Larsson cruza la línea de meta con los deberes bien hechos.

La gran diferencia que presenta el libro respecto a la película es su crudeza a la hora de tratar a sus personajes; de esta forma, Henrik es alguien interesado que a la mínima reniega de Michael, Salander es un ser aún más tétrico que asusta por su destreza en el campo de extorsión y la informática, e incluso Harriet Vanger, finalmente resurgida de entre los muertos, consigue capitanear la empresa Vanger y, con ello, cede y participa de la corrupción y decandencia del imperio familiar. En la película, Harriet y Henrik son las almas cándidas que sobreviven al torbellino de Martin y sus gentes; en el libro, todo está corrompido, todos son malos a la par que buenos, tan ambiguos como comprensibles. Y ya puestos a diseccionar los personajes, debe destacarse que aquí Michael es un capullo de cuidado que cocina una venganza a fuego lento, un persona cuyos intereses periodísticos han nublado su ética y moral. La relación de amor-odio que mantiene el lector con los seres de Los hombres... culmina en un final dulzón: Lisbeth entiende que siempre será una marginada peligrosa y que su relación con Michael, donjuan indomable e inestable, es utópica. El morbo para leer la segunda entrega está servido.


LA PELÍCULA:


Si entendemos la película como una síntesis del material escrito (servidor no comparte esta visión), son notables los detalles que la película elimina, estrategias que pasan por restar protagonismo a Cecilia Vanger o ligar detalles sin importancia (Michael no está casado, duda que no aclara la película; Lisbeth no resuelve el misterio de la Biblia de Harriet y su ordenador no se destruye por la acción de unos bándalos en el metro de Estocolmo; y el epílogo del libro, quizá demasiado estirado, se resuelve en el film de manera rápida y confusa).
La película muestra sus cartas cuando, tras el accidente de coche de Martin, y contradiciendo lo apuntado en el libro, Lisbeth se acerca al lugar del accidente y quema el coche, en paralelo a un flashback muy significativo que el lector del libro, olvidando la trama de la segunda parte, no entiende. Ello nos sirve para justificar que la saga cinematográfica, aunque partiendo de una fidelidad a veces insoportable, está confeccionada como un producto independiente.
Olvidando el juego de diferencias y similitudes con el libro, la película es una pieza más liviana, aunque igual de entretenida que el libro. Es interesante comprobar cómo se resuelven las escenas de mayor violencia y tensión (mención especial para el momento en que Lisbeth sorprende a su 'protector' con un revés inesperado), muestra de la elegancia y los momentos gore que salpican el correctismo de la propuesta. Los actores consiguen evocar lo imaginado en el libro y, sin construir grandes interpretaciones, pasan el trago con nota.
El resultado es una película digna, un entretenimiento de nivel, bien resuelto y mejor promocionado. También es importante destacar que, por primera vez, Suecia ha decidido adaptar su éxito editorial antes que EE. UU. La imaginación vuela: ¿se imaginan la película de La sombra del viento o La catedral del mar por Amenábar, Fresnadillo, Aranda o Monzón? Tiempo al tiempo.

Pueden leer la crítica del film en: http://cachecine.blogspot.com/2009/06/millenium-1-los-hombres-que-no-amaban.html



APÉNDICE:

La bloggera Gine ha escogido este blog para seguir un juego muy gracioso. Se trata de coger el libro que se tenga más a mano, abrirlo por la página 161 y publicar en un post la quinta frase de la hoja. Cinoscar & Rarities hace lo propio con Harry Potter i les relíquies de la mort, edición catalana del séptimo y último tomo de las aventuras del archifamoso mago. El azar ha escogido esta frase:

" Va quedar-se mirant el buit, sense adonar-se amb prou feines del que passava al seu voltant, i no va veure que l'Hermione havia sortit de la gentada i arrosegava una cadira per seure al seu costat"

Es decir (traducción personal y chapucera): "Se quedó mirando el vacío, sin apenas percatarse de lo que ocurría a su alrededor, y no vió que Hermione había salido del gentío y arrastraba una silla para sentarse a su lado".

Paso este bizarro juego a Albertaco, José Barriga y Mariano, por citar tres blogeros de confianza.

martes, 7 de julio de 2009

GÉNOVA 6 / 10


Michael Winterbottom es una figura singular dentro del panorama cinematográfico actual. Estrictamente, el británico lleva diez años saboteando el concepto europeo y europeísta de autor desde que Wonderland lo catapultara a la fama. Entre esta década, nuestro protagonista ha tenido tiempo para embarcarse en proyectos de diversa índole, sin que nada prediga unas formas o temáticas propias y definidas. Winterbottom es un autor más por cantidad que por calidad, y su filmografía se ha alzado ilógicamente como joya de lujo y de culto, mimada en múltiples festivales y alabada por críticos dispares. Winterbottom asegura que cada vez que tiene una idea la plasma en forma de película, y que, debido a esto, su ritmo creador es frenético, casi como una manera de canalizar posibles relatos, narraciones de bajo presupuesto, promesas de grandes obras (Winterbottom es un gran cuentista porque nos ofrece potentes ideas que luego destroza con films bastante mediocres). Se impone en esta faceta el Winterbottom inconsciente que, incapaz de escoger, rueda todo lo que se le ponga por delante. El británico consigue con todo esto que su nombre nunca se caiga de los palmarés más importantes; y, al cambiar, nunca existe un hastío hacia su obra y persona, un desgaste que afecta a autores de frenética labor (los últimos Allen, Ki-Duk o Chabrol: nombres a todas bruces más consolidados, maduros, personales e interesantes). Esta introducción sirve para destacar que Génova, pieza más de este mosaico multicolor, poliédrico y bipolar, es una historia que merece ser contada y vista, otra gran idea que, pese a todo y como siempre, acaba malograda: lo que podría haber sido supera con creces al menú degustado.




El estilo de Winterbottom titubea y nos coge desprevenidos con la aparición de los títulos de crédito iniciales (con una musiquilla incomprensiblemente alegre y, ojo, ¡diez minutos después de empezar la película!) y finales (directamente, Winterbottom corta la última escena sin aspavientos ni delicadeza), la aparición del fantasma de la madre muerta (algunos defenderán que Winterbottom mezcla géneros narrativos con ingenio, pero la técnica más bien demuestra que el guión no sabe qué quiere contar y cómo lo quiere hacer) o la promesa de una trama más dramática y sorprendente (las hijas de Firth se pierden por las calles de Génova una infinidad de veces y nunca llega la sangre al río). Esta colección de torpeces oscurecen el resultado final de un film que, a pesar de los pesares, se hace querer. Winterbottom logra (apuesto que por despiste) uno de sus mejores títulos, o mejor dicho, una de sus mejores ideas (cuento sobre la culpabilidad y las diferentes formas de superar la muerte de un ser querido: consabida teoría, desigual práctica). Al final, Génova aglutina estilos y tonos, posibilidades y subtramas (el personaje de Catherine Keener es totalmente prescindible y previsible), momentos turísticos (superficiales) con otros más intimistas (estimulantes, nunca brillantes). El camino de Winterbottom sigue con sus curvas: tras descansar en tierras italianas, el hiperactivo realizador ya prepara cuatro nuevas cintas. Da pereza con solo pensarlo...


lunes, 6 de julio de 2009

LA ÚLTIMA CASA A LA IZQUIERDA 6 / 10

Antes de que el verano se enturbie con Exorcismo en Connecticut o Arrástrame al infierno, llega a las carteleras españolas La última casa a la izquierda, título bastante chapucero que remakea (debería existir el verbo) la cinta homónima del sobrevalorado Wes Craven. Ahora Craven, en calidad de productor, supervisa una adaptación sin demasiada salsa, calibrada al milímetro para barrer en taquilla y desvelar los sueños de algún adolescente asustadizo. La última casa a la izquierda se limita a copiar y pegar lo visto en multitud de títulos, aunque a su favor incluye una colección de momentos extremos que juegan con el gore y elevan la temperatura. El film resuelve sus escenas más tensas con lánguidos silencios que no aportan demasiado y el conjunto solo remonta cuando se desmelena: la sádica estampa de la trituradora, la graciosa utilización del mechero de un coche como arma de defensa, la sutura de una nariz rota o la colección final de mamporros y destrozos varios. La cinta se equivoca con una música acelerada hasta el sinsentido, con unos actores de telefilm y con una historia que, al ser y no creerse suerficial, intenta ser una metáfora de la venganza, la consabida rima de que 'la violencia genera violencia'. Dejémonos de monsergas: lo mejor está en lo escabroso, aunque no tenga coherencia alguna. Quizá por esto, la cinta termina con una imagen extreme tan gratuita como estimulante: la explosión de una cabeza dentro de un microondas, todo al más puro estilo Saw. Queda claro que el refranero de La última casa a la izquierda es otro, tal vez 'violencia por violencia'. Y nosotros, sádicos pandilleros, disfrutamos de lo lindo.



Uno ya sabe a lo que se enfrenta cuando paga seis euros por una película de este calibre. A cambio, el espectador cachondo podrá divertirse con el juego de las similitudes (fíjense: Garret Dillahunt es una mezcla de Josh Brolin y Ryan Reynolds, Riki Lindhome surge del cruce entre Björk y Michelle Monaghan... suma y sigue), la captura de gazapos (¿dónde encontraron las llaves de la lancha?, ¿dónde guarda la madre la foto de su hija que colgaba de la nevera?, ¿por qué la amiga de Mary tarda tanto en morir si le habían asestado muchas cuchilladas?... otro suma y sigue) o la colección de diálogos absurdos (el monógo inicial es pésimo). Bien pensado, La última casa a la izquierda, por lo que es y por lo que no es, supone toda una distracción difícil de declinar, aunque no llegue al nivel del primer Hostel o Halloween, el origen, dos de las mejores películas de terror de los últimos años. Bastante divertida, sobre todo si se acompañada con un buen saco de palomitas y coca-cola a granel.


domingo, 5 de julio de 2009

PAGAFANTAS 6 / 10

Borja Cobeaga, nominado al Oscar por el cortometraje Éramos pocos, estrena su primera película y se convierte, directamente, en uno de los realizadores más interesantes del nuevo cine español. Su narrativa, mezcla de esquetch televisivo, spot publicitario y comedia sin pretensiones, es tan sencilla como efectiva. Cobeaga demuestra su cinefilia con una mirada que recuerda a la garra del primer Álex de la Iglesia, eliminando la cuota gore y mezclando formas y géneros, gags chistosos y una crítica mayor, aquí en forma de oda al pardillo nocturno. Gorka Otxoa (en el pretérito fueron Alfredo Landa o Paco Martínez Soria) es la cara de este Pagafantas angelical, eterno despreciado, de peinado cambiante y extraña intolerancia al alcohol. Cobeaga consigue una historia dulce, sin la caspa que domina la comedieta española de ahora y siempre; graciosa sin ser desternillante. Es corta, liviana y efectiva: perfecto sorbete veraniego.




Cobeaga ha triunfado en el terreno televisivo y traslada con éxito la fórmula de Vaya semanita a su Pagafantas. Por ello, la descripción comiquera de un joven sin motivaciones que, al despertarse, olvida casi todo lo sucedido la noche anterior es genial. Pese a esto, la marcianada se eleva al cuadrado en su tramo final e incluye un epílogo totalmente innecesario. Pagafantas, sin ser excelente, es la promesa (no la confirmación) de que algo está cambiando en nuestro cine y de que aún hay mucho por contar e innovar. Nominación al goya a la mejor realización novel asegurada y posible film de culto.



sábado, 4 de julio de 2009

ODA A LAS PELÍCULAS CHORRAS 3

Triple ración de caspa... ¡marchando! En el menú tenemos comedias sin gracia, otras desternillantes, films de terror que más que miedo dan pena... y parejas, ya sean de rubias, de tontos o de novios enamorados. Cojan aire, tranquilícense y no olviden que este post puede afectar seriamente la salud de todo cinéfilo. Solo para arriesgados, frikis y fauna diversa.



10. SCOOBY-DOO, de Raja Gosnell
Los Ángeles de Charlie habían conseguido su franquicia cinematográfica, incluso las mismísimas Spice Girls. La envidia es muy mala y Scooby-doo gozó de dos películas. La taquilla respondió, pero la sucesión de tonterías y despropósitos pudo con nuestra paciencia. Trauma perruno.




9. HORA PUNTA, de Brett Ratner
Jackie Chan contraatacó con una de las sandeces más aplaudidas de la anterior década. Nuestras sensibles retinas tuvieron que soportar dos secuelas insufribles, doble ración de patadas y diálogos, múltiple atentado contra el buen gusto.




8. DOS TONTOS MUY TONTOS, de Peter Farrelly
Ace Ventura nos mostró el Carrey más insufrible, El show de Truman nos reconcilió y, hasta y tras ¡Olvídate de mí!, la confusión y la división de opiniones continuó con Como Dios, Di que sí, Dick y Jane, El Grich... incluso la atrofiada The Majestic. Colección de idioteces de la que Dos tontos muy tontos es la reina de la corona. Sálvese quien pueda...




7. DOS RUBIAS DE PELO EN PECHO, de Keenen Igory Wayans
Oda al caca-culo-pedo-pis. Incorrecta, racista, bastorra, básica e incoherente. Jennifer Carpenter antes de Dexter y Anne Dudek antes de House pululaban sin ton ni son, y los hermanos Wayans amasaban fama y dinero. Nunca una ventosidad fue tan explosiva. Queremos olvidarla... pero no podemos.


6. LA CASA DE CERA, de Jaume Collet-Serra
Ni mejor ni peor que otras películas de su género... pero Paris Hilton, sus contoneos, sus grititos, sus lagrimitas y su rimmel corrido bien merecen una mención. Interpretaciones como la suya justifican los Razzies, las bofetadas y el humor grueso. No sabemos si reir o llorar... eso sí: de miedo, nada de nada. Patetismo al quadrado.




5. 50 PRIMERAS CITAS, de Peter Segal
Menos mal que Barrymore estaba desmemoriada porque, de ser consciente de sus múltiples fiascos, las citas hubieran acabado en tragedia. Sandler será muy querido en su tierra, pero la resta del planeta no soporta sus carantoñas de palurdo. Hay mil gags... y ninguna bueno. Ejem.




4. ZOOLANDER, de Ben Stiller
Stiller se cree la crème de la crème, pero es tan o más ridículo que sus compañeros de reparto y de género. Zoolander fue aplaudida como la crítica y sátira perfecta del mundo de la moda. El entusiasmo se repitió con Cuestión de pelotas y Tropic Thunder. Servidor no lo entiende. Pura tírria.




3. SCARY MOVIE, de Keenen Ivory Wayans
Hay quien discute qué parte es mejor como si el asunto fuera cuestión de estado. La fórmula era novedosa y agrupaba infinidad de chistes, referencias y homenajes. Batiburrillo ligero de lo mejor y peor del terror y la comedia norteamericana. Un icono, aunque casposo y rancio.




2. BAJO EL SOL DE LA TOSCANA, de Andrey Wells
Diane Lane brillaba en una comedieta sin pretensiones, bastante graciosa, elegante y austera, blanca y romanticona. Demasiado liviana para los Oscar y demasiado trascendente para disiparse entre este montón de chorras. Una amiga lloró con la boda final y servidor no paró de reír. Segundo puesto más que merecido.





1. MI GRAN BODA GRIEGA, de Joel Zwick
La intenté esquivar como la peste... pero no hubo forma. Exitazo sorpresa con nominación al Oscar y momentos más que graciosos. Altera la comedia de siempre y a la vez sigue fiel los patrones de siempre. El patito feo, la Betty griega, la Cenicienta de la norteamérica moderna. Excelente Nia Vardalos.