lunes, 20 de marzo de 2017

CRÍTICA | UN HOMBRE LLAMADO OVE, de Hannes Holm


Viejo sueco busca "joie de vivre"
UN HOMBRE LLAMADO OVE, de Hannes Holm
Nominación al Óscar al mejor film de habla no inglesa. 3 premios Guldbagge y 1 EFA
Suecia, 2015. Dirección: Hannes Holm Guión: Hannes Holm, a partir de la novela homónima de Fredrik Backman Fotografía: Göran Hallberg Música: Gaute Storaas Reparto: Rolf Lassgård, Bahar Pars, Filip Berg, Ida Engvoll, Tobias Almborg, Klas Wiljergård, Chatarina Larsson, Börje Lundberg, Stefan Gödicke, Johan Widerberg, Anna-Lena Brundin, Nelly Jamarani, Zozan Akgün, Viktor Baagøe, Simon Edenroth, Poyan Karimi, Maja Rung, Simeon Da Costa Maya, Jessica Olsson Género: Comedia dramática Duración: 115 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 24/03/2017
¿De qué va?: Ove tiene 59 años y ha perdido la fe en el ser humano. Su carácter gruñón inquieta a todas las personas que le rodean. La familia que acaba de instalarse al lado de la casa de Ove desconoce las manías del hombre, pero contra todo pronóstico la convivencia en el barrio será muchísima más llevadera de lo esperado.


Siguiendo la estela de El abuelo que saltó por la ventana y se largó, nos llega a los cines la adaptación de una novela que ha triunfado en toda Escandinavia. Como indica su título, el metraje nos introduce en la rutina de Ove, un hombre ya retirado, cansado de todo y de todos, que intenta suicidarse mediante procedimientos poco ortodoxos, aunque sin éxito. Para su suerte, la negatividad que preside su vida se disipa cuando conoce a sus nuevos vecinos, a la vez que empieza a recordar episodios de su juventud. Así, entre flashbacks y fugas tragicómicas, gags culturales y situaciones ridículas, discurre una película de vocación amable, reivindicación senil, defensa inexacta de la amistad y la solidaridad vecinal. Título de un blanco tan nuclear que, pese a presentarse como un conjunto irreprochable en lo técnico y artístico, resulta harto formulario, nada espontáneo, poco veraz. Será que la premisa de "viejo cascarrabias que acaba reconciliándose con su entorno y consigo mismo" ha sido explotada muchas veces en pantalla grande. Tal vez el motivo de duda esté en todos aquellos temas que, estando latentes en cada fotograma, no terminan de aflorar, como esa descripción de una Europa radicalizada, incapaz de reconciliarse con su pasado y tampoco de aceptar los signos migratorios y sociales de los nuevos tiempos. Incluso puede achacársele un sentido del humor excesivamente nórdico, de una frialdad que, en esta parte del Mediterráneo, pasa perfectamente por hielo infranqueable. Sea como sea, Un hombre llamado Ove gustará a un público que visita las salas para asistir a una visión deformada de sus males, sin que ese ejercicio de reconocimiento tenga que derivar obligatoriamente en reflexiones de enjundia. Con todo, al cine de la Suecia post-Bergman y a una candidata al Óscar se le debe pedir mucho más. Pues nada: a reirse (si se puede). 


Para amante del hieratismo payasesco de nuestros vecinos del norte.
Lo mejor: El trabajo de Rolf Lasgaard.
Lo peor: La intuición de que la novela es igual de mediocre (o peor).


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