domingo, 25 de diciembre de 2016

CRÍTICA | ANIMALES NOCTURNOS, de Tom Ford


El regreso de Ford, con nocturnidad y alevosía
ANIMALES NOCTURNOS, de Tom Ford
Festival de Venecia: Gran Premio del Jurado. Satellite y Critics Choice Awards: 3 nominaciones
EE. UU., 2016. Dirección: Tom Ford Guión: Tom Ford, a partir de la novela de Austin Wright Fotografía: Seamus McGarvey Música: Abel Korzeniowski Reparto: Amy Adams, Jake Gyllenhaal, Armie Hammer, Aaron Taylor-Johnson, Michael Shannon, Isla Fisher, Kristin Bauer van Straten, Karl Glusman, Ellie Bamber, Toni French, Amanda Fields, Karli Karissa, Carson Nicely, Lee Benton, Imogen Waterhouse Género: Thriller psicológico. Drama Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 02/12/2016
¿De qué va?: Susan, una galerista descontenta con su trabajo y su vida personal, recibe por correo la primera novela de su ex marido Edward. Al empezar a leerla, Susan empieza a recordar momentos de su pasado que creía olvidados.


Los que hayan pisado una escuela de arte en los últimos años sabrán que en los circuitos académicos se habla constantemente de la necesidad de ser "multidisciplinar", como si el artista del S. XXI, consciente de que las modas artísticas nacen y mueren a una velocidad de vértigo, no pudiera ceñirse a una única vía de expresión. Esa exigencia casi nunca afecta al cine, un arte que ya de por sí es multidisciplinar por ser la suma de cuantas artes se quieran. Pese a esto, resulta interesante comprobar como algunas de las mejores películas de los últimos años están firmadas por profesionales de ramas distintas a la cinematográfica, y por lo tanto por artistas que no son cineastas in strictu sensu. Todo ello abre un panorama desconcertante: por una parte, la crítica purista debe asumir que el cine no sólo pertenece a las nuevas generaciones que han estudiado en escuelas de cine y que dominan "la técnica"; y, en paralelo, el espectador está en la obligación de valorar sin prejuicios qué puede aportar al medio audiovisual la cinefilia de estos creadores fronterizos. Esa dicotomía se manifiesta en cada fotograma de Animales nocturnos, una película dirigida por un diseñador de moda (Ford) y protagonizada por algunas de las estrellas más rutilantes de la escena presente (Adams, Gyllenhaal, Shannon, Hammer). 


Animales nocturnos, fruto de todas esas sinergias, es una creación y una recreación, una historia y la historia dentro de la historia, una ficción literaria y una reflexión sobre los mecanismos de la escritura y la lectura. Ford ha creado un artefacto pirotécnico, una trama que se intuye en línea recta y que luego te deja al borde del precipicio, a imagen y semejanza del mejor Lynch. La consigna de Ford es clara: "reconocemos" el relato porque se basa en tipos y prototipos mil veces explotados en la pantalla grande, pero nunca llegamos a "conocer" la historia en toda su dimensión, algo que produce en la platea una "frustración gozosa" (o, para quien no sepa o quiera ir más allá de la literalidad del relato, únicamente "frustración"). De la misma manera, el personaje de Amy Adams (que admite una triple consideración: es el alter ego de Ford, la protagonista de la historia y la espectadora principal del metraje) termina la función sola, sumida en un círculo de desesperación irresoluto e infinito. Ford viene a decirnos que el ejercicio de crear es, per se, la culminación de un exorcismo personal, un reflejo de nuestros remordimientos, una venganza hurdida a fuego lento, un acto egoísta y ególatra. Y ahí, en ese juego de referencias, Animales nocturnos se descubre como una de las películas más modernas de la contemporaneidad. Arte que habla del arte. Hecho por, con y para animales que saben que los misterios de la vida se esconden en la nocturnidad de una sala de cine. 


Para escépticos del buenrollismo navideño.
Lo mejor: Que en Hollywood haya espacio para películas como Animales nocturnos, protagonizadas 
por actores que podrían rodar el blockbuster de turno, debe alegrarnos a todos.
Lo peor: Algunos frases de guión son un tanto risibles, por mucho que jueguen a redondear
el desconcierto que preside la película (ese "momento smartphone...").  

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