lunes, 29 de febrero de 2016

OSCARS 19: SPOTLIGHT (2016)


Eran las 6 de la madrugada (hora española) cuando Morgan Freeman, al abrir el sobre del Óscar a la mejor película, dio el giro más inesperado de los últimos años. Spotlight se imponía con sólo 2 estatuillas (mejor película y guión original), el primero y el último galardón de la noche. Para encontrar un caso similar hay que remitirse al año 1952 y a la victoria de El mayor espectáculo del mundo. Sin duda, la resolución más emocionante desde que una década atrás se impusiera Crash a la favorita Brokeback Mountain. Tras una temporada de premios caótica (el PGA defendió La gran apuesta, y los Globos de oro y los Bafta fallaron en favor de El renacido), Spotlight se impuso como la película del consenso. El voto preferencial de los Óscar provoca un efecto colateral evidente: no sólo gana el film con más seguidores, sino aquel que reúne menos detractores. Spotlight brilló como ya hiciera en los Critics Choice, los Independent Spirit y los SAG. Pero la noche dejó muchos más datos y momentos para el recuerdo: los comentamos a continuación.

Writing's on the wall, mejor canción por Spectre.

1. #OSCARSSOWHITE: La polémica surgida por la ausencia de intérpretes afroamericanos en la terna de los Óscar tuvo sus consecuencias antes y durante la gala del domingo 28 de febrero. Hubo reivindicación, pero la sangre no llegó al río. Chris Rock, presentador del show, convirtió el tema en el leitmotiv de todas sus intervenciones. Con todo, Rock optó por el humor sano, la conciliación y la reflexión, una opción inteligente y un ejemplo de fair play que fue aplaudido por unos y por otros. La sombra del boicot y del racismo se disipó en favor de todos, y sobre todo del cine. En uno de los sketches más célebres, Rock entrevistaba espectadores negros para saber su opinión de las 'películas blancas', mientras que en otro vídeo apelaba a un juego de palabras para realizar un Black History Minute... protagonizado por el actor 'blanco' Jack Black. En resumen, un buen trabajo de Rock, fiel a su gamberrismo moderado. Le sobraron estridencias, pero se armó de los suficientes recursos como para salir airoso de las críticas. No descartamos la posibilidad de que repita como 'host' en un futuro cercano. 

DiCaprio e Iñárritu, recompensados por El renacido.

2. MOMENTAZOS: La gala de los Óscar 2016 nos dejó diferentes escenas para el recuerdo. El auditorio se puso en pie en tres ocasiones: para recibir al Vicepresidente norteamericano y para corear el premio de Ennio Morricone y Leonardo DiCaprio. El primero, una leyenda viviente. El segundo, un icono del cine que consiguió el oro en su quinto intento. La aparición en el escenario de los androides de Star Wars: El despertar de la fuerza y su guiño a John Williams ya figura en los anales de los Óscar. El grafismo de la gala se adaptó a los tiempos de twitter: los agradecimientos de los premiados se redujeron a 45 segundos y cada ganador aportó una lista de citados que apareció en el margen bajo de la pantalla. DiCaprio recordó en su discurso la necesidad de preservar nuestro ecosistema, Sam Smith defendió la comunidad LGBT y diferentes nominados enarbolaron con elegancia distintas causas. Además, diferentes rótulos indicaban los datos más relevantes de los presentadores de los distintos apartados. Ya se sabe: los Óscar son una pieza importante de la industria y se trata de vender a actores y películas como si fueran productos. Objetivo conseguido.

Chris Rock, de blanco impoluto y humor 'muy negro'.

3. BUEN SABOR DE BOCA: Los 210 minutos de gala resultaron más dinámicos que en otras ocasiones. Si bien la Academia no ofreció un espectáculo visualmente novedoso, los excelentes vídeos de nominados unieron la emoción necesaria con el didactismo de rigor. La alfombra roja no dejó looks despampanantes, pero tampoco vestidos de espanto: los flashes los copó el rojo 'furioso' de Charlize Theron, el vestido largo con tonos azules de Cate Blanchett o los atuendos de Naomi Watts, Rooney Mara o el verde escotado de Saoirse Ronan. Mad Max: Furia en la carretera se convirtió en la ganadora numérica (6 premios) y consagró su importancia en el cine contemporáneo, como hiciera en el pasado Gravity. Iñárritu hizo historia al ganar el Óscar al mejor director dos años seguidos, y Lubezki sumó tercer Óscar consecutivo. Internet se colapsó con el Óscar de DiCaprio y el boom de Spotlight se convirtió en trending topic. En definitiva, un buen sabor de boca general: hubo emoción, hubo buen cine y la popularidad de algunas de las nominadas animó la temporada de galardones fuera de los ámbitos blogueros. Spotlight logró un hito que no se repetía en 64 años: que los Óscar, unos premios casi siempre postizos, valoren el cine mayúsculo por encima de la aritmética es un hecho que hay que celebrar. 

Charlize Theron y Emily Blunt, las primeras presentadoras de la noche.

Lo más... emocionante: El Óscar a Ennio Morricone. Habló en italiano y se puso al público en el bolsillo. Tarantino no estaba en el patio de butacas, pero estamos seguros que lloró de alegría.
Lo más... español: Paco Delgado, nominado por el vestuario de La chica danesa, se quedó sin el Óscar. Con todo, los elogios de Tom Hooper hacia el canario hacen pensar que volverán a colaborar en un futuro.
Lo más... hispano: El Óscar al mejor corto animado para el chileno Historia de un oso. Además, Sofia Vergara habló en español antes de entregar el premio a la mejor cinta de habla no inglesa a la húngara El hijo de Saúl.
Lo más... irreconocible: Whoopi Goldberg, con bastantes kilos de más y sus gafas y rastras habituales. En la alfombra roja defendía la francesa Mustang y recordaba el boicot que sufrió treinta años atrás El color púrpura.
Lo más... caliente: Los 26 grados centígrados que se registraron en la alfombra roja, aumentados por el calor de los flashes y de la multitud. Esta vez, no hubo riesgo de lluvia y la red carpet fue muy primaveral.

Los tres Óscar de El renacido. ¡Viva México!

Lo más... vertiginoso: Las cifras de la gala. 750 invitados del público a pie de alfombra, medios acreditados de 130 países distintos en el backstage, más de 3.000 asistentes a la gala y distintas cenas millonarias para las fiestas posteriores al show. Todo a lo grande.
Lo más... fotografiado: La entrada en el Teatro Dolby de los maletines que contenían los sobres de los ganadores. Sólo dos notarios sabían el palmarés horas antes del evento.
Lo más... escandaloso: La bolsa de regalos que recibieron los distintos nominados, valoradas en 200.000 dólares por cabeza. El kit incluía chocolatinas personalizadas, bonos de hotel y operaciones de cirugía estética. Excentricidades de Hollywood.
Lo más... sorprendente: El Óscar a los mejores efectos especiales para Ex Machina, superando los delirios visuales de Mad Max: Furia en la carretera y El renacido.
Lo más... friki: El oso de El renacido aplaudió en la platea el clip de la película. Se trataba, claro está, de un hombre disfrazado cual oso de peluche. La risa era inevitable.

Jack y Rose, DiCaprio y Winslet, celebrando la victoria de Leo.

Lo más... customizado: La chaqueta de la ganadora del Óscar al mejor vestuario por Mad Max, luciendo la icónica calavera de la película.
Lo más... cuestionable: Que las canciones de Racing Extinction y La juventud no fueran cantadas en directo en la gala. Anthony and the Johnsons mostraba su enfado en redes sociales, y con razón.
Lo más... curioso: El orden de los premios: se empezó con los guiones, siguieron los apartados técnicos y clausuraron el show los 'gordos' habituales. La escaleta de la gala estaba hecha a conciencia para preservar el misterio hasta el último segundo. 
Lo más... confuso: Patricia Arquette, con sus gafas bien puestas, tuvo que leer varias veces en voz baja el nombre del ganador al mejor actor de reparto. ¿Esperaba que ganara Stallone? ¿Tenía las lentes sucias? ¿Nervios del directo?
Lo más... cariñoso: Las lágrimas sinceras de Kate Winslet al ver a su amigo Leonardo DiCaprio con el premio. Ella no pudo repetir victoria por Steve Jobs.

Larson abraza al pequeño Tremblay al recibir el Óscar a la mejor actriz.

Lo más... divertido: El pequeño Jacob Tremblay enseñando sus calcetines de La guerra de las galaxias a los periodistas. El séptimo episodio de la saga se quedó sin premio.
Lo más... histriónico: La actuación de Lady Gaga, derroche de exageración y sentimentalismo para recordar a las víctimas de abusos sexuales. Su tema se quedó sin la estatuilla.
Lo más... insulso: Las preguntas estúpidas de los presentadores de la ABC a los nominados a pie de alfombra. ¡Viva el cliché!
Lo más... injusto: Carol se fue de vacío, coronando una temporada de premios no demasiado generosa con el film de Haynes. Que nadie se eche las manos a la cabeza: el tiempo la convertirá en clásico.
Lo más... sincero: Alicia Vikander confesando que había desayunado tortitas y comida 'basura' para escándalo de su estilista. Eso sí: no soltó prenda de su supuesta relación con el también nominado Michael Fassbender.

Cate Blanchett entregó el Óscar al mejor vestuario. Ganó Mad Max: Furia en la carretera

Lo más... contento: El rostro de Michael Keaton, exultante al salir al escenario junto al reparto de Spotlight. Celebraba por segundo año consecutivo el Óscar a la mejor película.
Lo más... familiar: El Óscar al mejor montaje de Mad Max: Furia en la carretera para la esposa del director. Seguro que la derrota en el apartado de realización no le ha sabido tan amarga a Miller.
Lo más... recurrente: Los chistes, memes y tweets sobre el ego de Iñárritu y el premio de DiCaprio. El cachondeo twitero ha sido de antología.
Lo más... hooligan: Las 'quedadas' que tuvieron lugar en ciudades como Barcelona y Madrid para celebrar el Óscar de DiCaprio en plazas públicas. ¡Nada que envidiar a las celebraciones deportivas más 'fans'! 
Lo más... operado: El rostro de Jennifer Jason Leigh, menos inexpresivo y maquillado que en su aparición en Los odiosos ocho.

El equipo de Spotlight, presumiendo de Óscar.

Palmarés de la gala: LINK
Crítica de Spotlight: LINK
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