sábado, 2 de enero de 2016

CRÍTICA | SUFRAGISTAS, de Sarah Gavron


Prefiero ser rebelde que esclava
SUFRAGISTAS, de Sarah Gavron
Reino Unido, 2015. Dirección: Sarah Gavron Guión: Abi Morgan Fotografía: Eduard Grau Música: Alexandre Desplat Reparto: Carey Mulligan, Helena Bonham Carter, Meryl Streep, Anne-Marie Duff, Brendan Gleeson, Ben Whishaw, Romola Garai, Samuel West, Geoff Bell, Natalie Press, Lee Nicholas Harris, Richard Banks, Adrian Schiller, Judit Novotnik, Morgan Watkins Género: Drama histórico Duración: 105 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 18/12/2015
¿De qué va?: Maud trabaja en una lavandería desde que era pequeña. Está casada, tiene un hijo y trabaja todo el día para salir adelante. Un día es testigo de una protesta callejera en favor del voto para las mujeres. Entre la curiosidad y los recelos, la chica empezará a introducirse en el movimiento femenino, una decisión que pondrá en peligro su familia, su trabajo y sus amistades.


En estas navidades de elecciones e incertidumbre política, el estreno de Sufragistas nos recuerda que no hace tanto esa mal llamada 'fiesta de la democracia' dependía únicamente de los hombres. Con un sentido modélico del drama histórico, pero sobre todo con una convicción y militancia vehemente, la cineasta Sarah Gavron filma la historia de Maud, una mujer trabajadora que formó parte del movimiento que pedía el sufragio femenino en el Londres de principios del S. XX. Carey Mulligan aporta mucha fisicidad a su personaje, incluso en los momentos en los que el film responde sin demasiada inventiva, con la corrección académica habitual del cine británico de época. Lo mismo puede decirse de Helena Bonham Carter, liberada de los ropajes extravagantes a los que nos tiene acostumbrados, o de Anne-Marie Duff, una de esas actrices que merecen más y mejores proyectos. También, cómo no, de una Meryl Streep que se reserva una aparición fugaz en el film, aunque su personaje planea en toda la historia. No cuenta nada nuevo, tampoco utiliza recursos novedosos más allá de una dirección de fotografía demasiado vacilante, y aún así su mensaje llega alto y claro, sin matices para el recuerdo, pero también sin interferencias. Al final del metraje, Sufragistas ofrece una relación de los distintos países del mundo y el año en el que se instauró el voto femenino, demostrando que la lucha continúa y que todavía hay muchos horizontes por conquistar. El final no resta libre de efectismos, si bien ese apunte histórico sirve para darnos cuenta de que hemos salido de la sesión un poco más concienciados. Una rebelión digna de aplauso que acabará ambientando alguna clase de Sociales en los institutos.


Para inculcar en audiencias de todo tipo el valor tan importante de la igualdad.
Lo mejor: Un plantel de actrices en estado de gracia.
Lo peor: A pesar de su espíritu inconformista, formalmente es un film muy conservador.