miércoles, 27 de enero de 2016

CRÍTICA | STEVE JOBS, de Danny Boyle


Clamor popular, miserias privadas
STEVE JOBS, de Danny Boyle
EE. UU., 2015. Dirección: Danny Boyle Guión: Aaron Sorkin, a partir de la biografía de Walter Isaacson Fotografía: Alwin H. Küchler Música: Daniel Pemberton Reparto: Michael Fassbender, Kate Winslet, Seth Rogen, Jeff Daniels, Katherine Waterston, Sarah Snook, Michael Stuhlbarg, Perla Haney-Jardine, Adam Shapiro, Jackie Dallas, Makenzie Moss, Afsheen Olyaie, Tina Gilton, Tom O'Reilly, Natalie Stephany Aguilar Género: Drama. Biopic Duración: 120 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 01/01/2016
¿De qué va?: Aaron Sorkin fue la cabeza más visible de los productos que Apple presentó en los años 80, 90 y principios de siglo. Durante la preparación de tres de esos lanzamientos, Jobs mantiene una serie de encuentros y desencuentros con su hija, su agente, sus compañeros de trabajo y distintas personas que ayudaron a que Steve Jobs, tras su muerte en el año 2011, se convirtiera en una de las figuras más relevantes de la modernidad.


Steve Jobs dilapida los principios de cualquier biopic. El guión de Aaron Sorkin ofrece un acercamiento sesgado e introvertido de Jobs, un héroe contradictorio que se convierte en el eje de dos horas de diálogos y carreras por distintos pasillos. Michael Fassbender, secundado por un notable reparto que encabeza Kate Winslet, aporta energía a estas bambalinas metafóricas que bien podrían ser un reflejo de la trastienda informática, tal y como Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia) capturaba el falso brillo del mundo del star system en su paseo por los interiores de un teatro. Sorkin, por lo tanto, se centra en unos espacios claustrofóbicos para dejar al descubierto las entrañas de Jobs, su libreto se sitúa claramente en la metáfora y opta por una puesta en escena cercana al minimalismo teatral. Y hablamos de Sorkin en lugar de Boyle porque Steve Jobs, ante todo, lleva la firma de su guionista. Un libreto, por cierto, con tendencia a la histeria, lleno de riesgos formales y de retos dialécticos, pero ausente de cualquier atisbo de humanidad. Boyle, uno de esos directores que, sin adscribirse a la figura del 'entertainer' hollywoodiense, cuenta con una reducidísima personalidad como narrador, hace lo que puede en medio de esta guerra de leones desatados. El resultado es una suma de momentos deslavazados, por el exceso de unos (Sorkin) y la escasa personalidad de otros (Boyle). Si Jobs era un mal padre, un nefasto empresario o un hombre incapaz de escuchar a los demás no sólo resulta poco relevante para la trama sino que, a la postre, se antoja poco o nada interesante. Habrá quien sienta auténtica pasión por esta Steve Jobs, pero quien escribe la considera una película pomposa por fuera y muy vacía por dentro.


Para mitómanos de Steve Jobs y de las películas en las que no hay ni un segundo de silencio.
Lo mejor: Kate Winslet eclipsa hasta el mismísimo Jobs.
Lo peor: Se hace tremendamente larga. No la veo: me limito a leer subtítulos.