viernes, 29 de enero de 2016

CRÍTICA | EL NIÑO Y EL MUNDO, de Alê Abreu


Brasil, animado y deprimente
EL NIÑO Y EL MUNDO (O MENINO E O MUNDO, THE BOY AND THE WORLD), de Alê Abreu
Festival de La Habana y Annecy: Mejor película. 3 nominaciones a los Annie. Nominación al Óscar a la mejor película de animación
Brasil 2013. Dirección y guión: Alê Abreu Música: Ruben Feffer y Gustavo Kurlat Reparto: Animación Género: Fantasía. Temática social. Animación Duración: 80 min. Tráiler: Link
¿De qué va?: Tras la marcha de su padre, un niño decide hacer las maletas y conocer mundo. Más allá de la casa familiar y del bosque donde juega, el pequeño descubrirá plantaciones de algodón, urbes bulliciosas y máquinas enormes.


A Hollywood le honra muchísimo haber considerado El niño y el mundo entre las cinco candidatas al Óscar a la mejor película de animación en detrimento de productos industriales y de masas como Los minions o El viaje de Arlo. La Academia no sólo valora así la animación no norteamericana y de vocación artesanal, sino unas historias, texturas y recursos plásticos que no tienen nada que ver con la sofisticación digital de Pixar y compañía. Desde la austeridad más absoluta, El niño y el mundo cuenta la historia de un niño que descubre la belleza y las injusticias de su tierra, un Brasil exótico y apocalíptico, entre la fábula y la ensoñación. Alê Abreu juega con las formas geométricas y ofrece una interesante crítica a las diferencias sociales, sin diálogos y sin edulcorantes. Cuesta entrar en ella, seguramente porque como espectadores estamos poco acostumbrados a las formas mínimas de El niño y el mundo, pero poco a poco convence y embelesa. Tras verla, uno tiene la sensación de haber realizado un viaje precioso, a pesar de las oscuridades del país del carnaval y las favelas. Lástima que acabe de robarnos el corazón, que no nos lleve a la lágrima en su emotivo plano final. Hay técnica, hay buenas intenciones, hay mucho oficio, hay infinidad de ideas interesantes... pero acaba resultando más estética que verdaderamente emotiva. Eso le impide ser una obra maestra. Queda, eso sí, una pequeña gran odisea animada que encandilará a pequeños y sobre todo a mayores.


Para los que buscan historias animadas diferentes.
Lo mejor: Consigue mucho con muy poco.
Lo peor: Es demasiado conceptual.

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