martes, 13 de enero de 2015

CRÍTICA | BIRDMAN (O LA INESPERADA VIRTUD DE LA IGNORANCIA), de Alejandro González Iñárritu


La conciencia del superhéroe
BIRDMAN (O LA INESPERADA VIRTUD DE LA IGNORANCIA), de Alejandro González Iñárritu
EE. UU., 2014. Dirección: Alejandro González Iñárritu Guion: Armando Bo, Alexander Dineralis, Nicolás Giacobone y Alejandro González Iñárritu Fotografía: Emmanuel Lubezki Música: Antonio Sánchez Reparto: Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts, Andrea Riseborough, Amy Ryan, Merritt Wever, Joel Garland, Natalie Gold, Clark Middleton, Bill Camp, Teena Byrd, Anna Hardwick, Stefano Villabona Género: Tragicomedia. Fantasía Duración: 115 min. Tráiler: Link Fecha de estreno en España: 09/01/2015
¿De qué va?: En los 90, Riggan fue muy conocido por interpretar a Birdman, un superhéroe con forma de pájaro de cuyas aventuras se realizaron tres películas de éxito. En la actualidad, el que fuera uno de los actores más icónicos de su generación sobrevive como puede lejos del ojo mediático. Riggan empeña todos sus ahorros y esfuerzos en levantar una obra teatral en el exigente Broadway. La relación con actores, técnicos, prensa y familia se irá caldeando a medida que se acerca la noche del estreno. Pero de todos sus problemas, el más grave es el que nadie conoce: en el momento más inesperado, una voz diabólica le acomete animándole a acabar con todo y con todos.


Todos los protagonistas de González Iñárritu comparten un hecho: su ánimo de trascender. 'Trascender' entendido como 'dar luz a algo oculto', porque el mexicano retrata a los más desfavorecidos. Y 'trascender' en el sentido tangible de 'ir más allá' (cruzar fronteras físicas: la tierra fragmentada de Babel) y en la acepción mística de 'traspasar los límites de la experiencia' (el alma permanece aun cuando el cuerpo ha desaparecido: recordemos 21 gramos). Birdman, la película más verbal e intelectual de Iñárritu, podría parecer tocada por el raciocinio crítico, por su estudiada verborrea, por su matemático envoltorio visual y por su calibrada sátira al mundo del star system. Nada más lejos de la realidad: es un renovado ejemplo de cómo la conciencia, esa vocecita interna que te critica y te destruye, altera los andamiajes de los héroes 'iñarritunianos' por la vía de la trascendencia.


Birdman arranca con el cuerpo de Keaton levitando y termina con un vuelo que queda fuera de pantalla. El protagonista, un actor que no puede superar la sombra del personaje que interpretó en los 90, no sabe gestionar sus traumas, actúa de forma desmesurada y vive alimentando unos fantasmas que, por su propio bien, debería exorcitar. ¿Qué solución propone Iñárritu? La lucha del bien y el mal representada con ecos del cine de superhéroes, y una posterior trascendencia con varias capas: el físico del actor cambia debido a un incidente, y tras este episodio se produce una metamorfosis mayor por la que el actor, tras carearse con su personaje Birdman, se convierte en otro ser.


Birdman también habla de las ansias de trascender por parte de una élite de actores que vive encerrada en una órbita de halagos, entrevistas, periodistas perversos, rivalidades entre compañeros, tweets virales y demás mecanismos de la modernidad frívola. Un mundo falso al fin y al cabo, pero en el que quedan al descubierto los sentimientos más reales y viles del ser humano. Todo vale si al final se gana fama, si hablan de ti (aunque sea mal) y si ganas dinero a raudales. Ésta última es precisamente la trascendencia que mejor funciona en Birdman: su descripción de 'la obra' que se representa en las bambalinas de 'la obra'. Porque Birdman es un cuerpo dentro de un cuerpo, una película dentro de una película. Un ejercicio de metacine: la presencia de Michael Keaton, el Batman de Burton 'tiempos ha', abre el film a interesantísimas relaciones. Un enigma, una peripecia, una virguería. 


Por todo esto, el final de Birdman puede interpretarse como la fuga definitiva, la cima de un individuo que ha sabido desasirte de su sombra. El particular súmmum de un González Iñárritu que ha conseguido depurar su estilo hasta quedarse con un cine de ideas. Ideas sintéticas a la vez que desbordantes, pero siempre interesantes. Ahora al mexicano sólo le queda ganar el Óscar y poner su nombre en la historia del cine: así conseguirá trascender, fundirse con su película, convertirse en parte del gigante Hollywood.



Para rastreadores de cine hiperactivo y bizarro.
Lo mejor: El reparto al completo.
Lo peor: Puede llegar a saturar.

1 comentario:

Joan R. López dijo...

Iñarritu arriesga y lo hace mucho, tanto con la historia, como con ese plano secuenca que llena toda la película.
Birdman es una de esas películas que no deja indiferente a nadie, hay desde la gente que no encantó, hasta gente que no la entendió (en el cine escuché a más de uno el comentario de "menuda birria, no he entendido nada").
Lo que está claro es que, en algún momento todos somos Birdman, y que Keaton es merecedor de la estatuilla (sin excusas).

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