miércoles, 13 de marzo de 2013

Bier viaja y se edulcora: Crítica de AMOR ES TODO LO QUE NECESITAS, de Susanne Bier

Tal vez por efecto del Oscar recibido por En un mundo mejor, Susanne Bier ha abandonado la gravedad y la conciencia social que siempre ha caracterizado su cine en favor de una comedia romántica pretendidamente ligera, con el añadido de tener a Pierce Brosnan como dandi entrado en años gracias, eso sí, al prestigio que da contar con la estatuilla en la estantería. Escrita por esa personalidad tan importante para el cine danés de los últimos veinticinco años que es Anders Thomas Jensen, este estreno de título beatliano apenas conserva de la Bier de toda la vida un extraño interés por mostrar las debilidades de unos personajes que a su manera se hacen querer pese a sus rarezas y circunstancias, y que huyen de sus rutinas con tal de reordenar su existencia. Por muy bien que estén Trine Dyrholm y Paprika Steen, siempre excelentes, este viaje a Italia no deja de saber a poco teniendo en cuenta quién está detrás de la película. Todo resulta demasiado fácil, el final feliz se intuye desde el primer momento, hay poco margen para la imaginación del espectador y la historia de principio a fin obedece al manual de los títulos menores que caen no ya en la ligereza propia de la comedia sino en la autocomplacencia de quien cree ser original siguiendo punto por punto las reglas del viejo romancero. Gustará a un público femenino de entre cuarenta y sesenta años que busque en la gran pantalla la proyección de una segunda oportunidad que casi nunca se presenta en la realidad. Un cine tan de sábado por la tarde, tan dejado a la mano de mentes huecas y tan poco innovador que acabará en tierra de nadie: carece de atractivos para los seguidores de Bier y no cuenta con un elenco con suficiente gancho para el público de esta parte de Europa. Precisamente por su calidad de film que no parece dirigido a nadie, a ningún sitio y con ningún fin marcado, da la sensación de que Bier no ha firmado el film con la intención de abrirse a otras narrativas y mercados sino por una necesidad personal, no tanto por lo que respecta a su filmografía como a su propia persona. De ser así, puede darse por satisfecha: ya ha firmado su particular Mamma Mia! sin canciones y con líos de faldas a tutiplén. Para la próxima, que vuelva a la senda que le ha dado prestigio: el cine donde lo cotidiano, lo ameno y lo alegre solo era un pórtico hacia espacios más ricos, también más duros, que en Hermanos llegaba a cotas de absoluta carnalidad, brutalidad y perversión. Una fuerza, en este caso cómica, o tragicómica, que no se produce y que a ratos roza la chorrada sin paliativos.


Para cuarentones que buscan un cambio en sus vidas
Lo mejor: El fan agradecerá ver a las grandes Dyrholm y Steen en la pantalla grande del cine, aunque el doblaje destruye la naturaleza bilingüe de la trama.
Lo peor: Entronca directamente con el telefilm de Antena 3 más soso.

Nota: 5 

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1 comentario:

Sandra Sánchez dijo...

Se me hace un poco raro que la autora de "Hermanos" y "En un mundo mejor", películas serias y que me gustaron mucho, caiga ahora en semejante ¿tontería?...uyy no sé yo...
Saludos!